Oxfam considera más urgente que nunca un tratado comercial justo

“Poner en marcha las promesas largamente aplazadas podría representar una diferencia crucial para las personas que viven en la pobreza.”
Jeremy Hobbs
Director Ejecutivo de Oxfam Internacional
Publicado : 21 julio 2008

La ONG hace este llamamiento al iniciarse una semana de negociaciones clave de la OMC en Ginebra



Ante la crisis de los precios de los alimentos, el aumento de los precios de los combustibles y la inseguridad económica mundial, es urgente que se presente una reforma del comercio que anteponga los intereses de los países más pobres. Pero las actuales ofertas que hay en la mesa de la Organización Mundial del Comercio (OMC) no mejorarán la situación y pondrán en peligro el desarrollo, ha afirmado Oxfam Internacional, Intermón Oxfam en España, al comienzo de una semana de negociaciones en Ginebra.



“Ahora más que nunca, los países pobres necesitan un acuerdo comercial justo. La subida de los precios de los alimentos y los combustibles están golpeando a los más pobres y frenando años de avances en la lucha contra la pobreza”, afirma Jeremy Hobbs, Director Ejecutivo de Oxfam Internacional. “Sin embargo, consolidar definitivamente la bajada de aranceles no resolverá la crisis sino que expondrá a los campesinos más pobres a nuevas sacudidas, especialmente si Estados Unidos y la Unión Europea sólo realizan reformas cosméticas a sus injustos subsidios. Los altos precios brindan una oportunidad para acometer reformas, pero da la impresión de que todo está preparado para dejar pasar esta oportunidad”.



Ante el inicio de esta nueva reunión, que contará con la presencia de unos 35 ministros de Comercio en un nuevo intento de lograr un acuerdo en la OMC, Oxfam Internacional hace un llamamiento para que se desarrolle un proceso claro y transparente que aglutine a todos los miembros de la OMC y que ofrezca a cada uno de ellos la oportunidad de responder a las propuestas.



Según Oxfam Internacional, si se aceptan las actuales ofertas, Estados Unidos no tendrá que recortar ni un céntimo de su actual gasto en agricultura y la Unión Europea sólo tendrá que recortar alrededor de 2.600 millones de euros de un total de 30.000. Las propuestas comerciales sobre productos no agrícolas encerrarán a los países pobres en economías de escaso valor, evitando que sus políticas comerciales estratégicas les permitan fortalecer sus industrias nacientes.



“Poner en marcha las promesas largamente aplazadas podría representar una diferencia crucial para las personas que viven en la pobreza. Pero las últimas propuestas están muy lejos de acercarse a lo que realmente hace falta y siguen priorizando los intereses de los países ricos –afirma Hobbs–. Un acuerdo que se apuntala en la reputación política y se acomoda en los intereses creados no ayudará a promocionar el desarrollo ni a reducir la pobreza”.



La Farm Bill estadounidense, ley aprobada recientemente y que regula las ayudas agrícolas en EEUU, se ha presentado como un invitado no bienvenido en la mesa de negociaciones. En un nuevo análisis dado a conocer hoy, Oxfam Internacional pone de manifiesto que esta ley socava el potencial para una progresiva reforma. A pesar del hecho de que los agricultores de Estados Unidos disfrutan de unos precios elevados y de uno ingresos agrícolas récord –una media de 89.000 dólares por granja– el Congreso ha incrementado los subsidios agrícolas y ha dado luz verde a la vuelta de los subsidios al algodón, declarados ilegales por la OMC.



“No sólo contradice las obligaciones dictadas por la OMC, desafía el objetivo de las negociaciones al mantener e incrementar los subsidios agrícolas y los mecanismos de protección de sus mercados, cuya reducción era el principal objetivo de los países en desarrollo en estas negociaciones”, dice Hobbs.



Mientras, Europa continúa insistiendo en las exenciones para su azúcar, carne y leche y, a la vez, niega a los países pobres un espacio para salvaguardar sus propios medios de vida. También está pidiendo ambiciosas concesiones en el acceso a los mercados no agrícolas, sin querer reconocer las necesidades de los sectores industriales de los países en desarrollo.



Para Hobbs, “un buen acuerdo comercial recortaría los subsidios que distorsionan en el mercado, permitiendo una mayor flexibilidad a los países pobres para promover la seguridad alimentaria, los medios de vida y el desarrollo rural, y afrontar los mayores obstáculos que frenan el crecimiento de los países pobres. En vez de eso, estamos viendo ofertas que afianzarán las ventajas de los países ricos e incrementarán la vulnerabilidad de los países pobres. Hasta que esto cambie, no hay ninguna razón para firmar”.