El Banco Mundial y el FMI deben centrarse en abordar la crisis alimentaria y climática de las personas más pobres del mundo

“Está claro que las instituciones del s. XXI no pueden funcionar con reglas de la posguerra.”
Marita Hutjes
Portavoz de Oxfam Internacional
Publicado : 7 Octubre 2008

Cuando la crisis financiera amenaza con golpear de forma severa al mundo desarrollado, el Banco Mundial y el FMI deben proteger a los países frente a sus efectos, pero también afrontar los retos de los aumentos del precio de los alimentos y del petróleo, ha declarado hoy Oxfam.


En la víspera de las reuniones anuales de las IFI, Oxfam ha denunciado que cerca de 1.000 millones de personas están desnutridas en la actualidad, y que 50 países estarán en una situación de riesgo en 2009 debido a las subidas del precio del petróleo y de los alimentos básicos. De este modo, los efectos de la crisis financiera serán aún más perjudiciales para los países pobres.


Oxfam también destaca el trabajo del Banco sobre el cambio climático y la reforma interna de la capacidad de votación como aspectos clave de la reunión de cuatro días que tendrá lugar en Washington DC del 9 al 13 de octubre.


“Se trata de un revés triple para los países pobres. El Banco Mundial y el FMI deben amortiguar el daño que la crisis financiera global ejercerá sobre los países más pobres del mundo. Sin embargo, sería un error que dejasen de lado otras prioridades urgentes, como hacer frente a la crisis de los precios de los alimentos y del petróleo. También deben garantizar que los países pobres tengan su sitio en la mesa donde se tomen las decisiones sobre su futuro financiero”, ha declarado Marita Hutjes, portavoz de Oxfam International.


Oxfam apela al Banco Mundial a que actualice su estrategia agrícola de hace cinco años con el objetivo de que refleje la nueva realidad de la crisis de precios alimentarios. En el pasado, el Banco ha presionado para que disminuya el papel del estado en la agricultura. No obstante, ha fracasado en su empeño, y el Banco debe establecer una nueva visión, ha añadido Oxfam.


“La lucha contra el calentamiento global tampoco puede quedar de lado frente a la crisis financiera. El Banco no ha pensado suficientemente cómo proteger a las comunidades más vulnerables ante el impacto del calentamiento global”, ha afirmado Hutjes.


El Banco Mundial está listo asimismo para proponer una reforma nueva sobre la división de poder, denominada Voice Reform Package (pack de reforma del derecho a voto) dentro de la institución. Aunque es bienvenida y necesaria, la reforma se queda demasiado corta a la hora de definir qué se precisa para convertir al Banco en un órgano realmente equilibrado.


“Todo lo que no sea conceder paridad de voto a los países en desarrollo será insuficiente. Necesitamos más que un mero cambio. Está claro que las instituciones del s. XXI no pueden funcionar con reglas de la posguerra”, ha añadido Hutjes.