Examining newly de-husked rice at the MODEPS (Organisation Movement for the Development of Farmers of S'gur) rice farmers' co-operative funded by Intermon Oxfam. Credit: Toby Adamson/Oxfam
Todos los gobiernos, donantes y agencias deben aprender las lecciones de la crisis.

El mundo debe aprender las lecciones de la crisis de los precios de los alimentos

“Es vergonzoso que la comunidad internacional no haya sido capaz de organizarse para dar una respuesta adecuada a este problema.”
Teresa Cavero
Jefa de investigación de Intermón Oxfam (Oxfam Internacional en España)
Publicado : 16 Octubre 2008

Los pequeños granjeros de los países en desarrollo no se han beneficiado del aumento de los precios de los alimentos, debido en parte a políticas agrícolas y comerciales injustas que los han hecho vulnerables y han debilitado su posición en los mercados, según afirmó Oxfam en un nuevo informe publicado hoy, Día Mundial de la Alimentación.

En el informe Precios de doble filo, Oxfam declara que todos los gobiernos, donantes y agencias deben aprender las lecciones de la crisis. Entre estas está la importancia de invertir en agricultura, de tener políticas comerciales que garanticen la seguridad alimentaria y de diseñar sistemas de protección social que salvaguarden a los más pobres.

Teresa Cavero, autora del informe y jefa de investigación de Oxfam en España, declaró: “La tendencia en agricultura, al igual que en las finanzas internacionales, ha sido la desregularización y la reducción del papel estatal, lo que ha tenido efectos devastadores; además, la exposición a la volatilidad de los mercados ha arruinado vidas inocentes. Es hora de que el mundo despierte dada la necesidad de que los gobiernos de los países en desarrollo ayuden a los granjeros pobres; y de que los países desarrollados los asistan.”

“En países donde los gobiernos han invertido en agricultura y han implantado políticas orientadas a grupos vulnerables o marginalizados, el impacto de la inflación de los precios alimentarios ha sido menos severo. En cambio, donde ha habido una liberalización comercial sin control, baja inversión en agricultura y poca ayuda gubernamental, los efectos han sido terribles”, expuso.

El fuerte aumento de los precios globales de los alimentos ha llevado a otros 119 millones de personas a pasar hambre, con lo que el total en el mundo ya asciende a 967 millones. El incremento de los precios de los alimentos se traduce en que la gente come menos comida y que esta es de peor calidad, que los niños abandonan la escuela y que los granjeros se ven forzados a emigrar a las ciudades para vivir en barriadas marginales (consulte los estudios de casos abajo). Las mujeres se muestran especialmente vulnerables porque pocas veces poseen la tierra y además tienen acceso limitado a créditos y otros servicios, a pesar de que soportan gran parte de la responsabilidad de alimentar y cuidar a las familias.

Mientras, algunas de las mayores empresas alimentarias internacionales han obtenido ganancias imprevistas. Bunge, la empresa comercial de materias primas, vio cómo en el segundo trimestre fiscal de 2008 sus beneficios crecieron en 583 millones $, es decir que los cuadriplicó en comparación con el mismo período del ejercicio anterior. Las ventas globales de Nestlé aumentaron cerca del 9% en la primera mitad de 2008. El supermercado británico Tesco ha obtenido un 10% más de beneficios con respecto al año pasado. La sociedad de semillas Monsanto informó de un aumento del 26% en sus ingresos hasta llegar a su récord de 3.600 millones $ en el trimestre fiscal que concluyó el 31 de mayo de 2008.

“Políticas agrícolas nacionales inadecuadas o equivocadas, junto con reglas comerciales injustas y un asesoramiento económico deficiente, han generado una situación donde los grandes comerciantes y supermercados se están beneficiando de los aumentos de precios, y los pequeños granjeros y consumidores salen perdiendo”, sentenció Cavero.

Oxfam critica la inadecuada respuesta de la comunidad internacional, tanto en términos de dinero como de coordinación. En una reunión de emergencia celebrada en Roma este año, se prometieron 12.300 millones $ para la crisis alimentaria; sin embargo, sólo una fracción de esta cantidad se ha desembolsado hasta ahora. Así, aún no hay un liderazgo claro a la hora de actuar, a pesar de las promesas de alto nivel.

Cavero: “Es vergonzoso que la comunidad internacional no haya sido capaz de organizarse para dar una respuesta adecuada a este problema. Los países en desarrollo están siendo bombardeados con distintas iniciativas y se les pide que confeccionen planes múltiples para diferentes donantes. Necesitamos ver una respuesta internacional coordinada, dirigida por la ONU, que conduzca los fondos con urgencia hacia quienes los necesitan, y propicie la implantación de las reformas a más largo plazo.

Información complementaria

Estudios de casos seleccionados (hay más disponibles):

En Haití, la extrema pobreza que existe se ha visto exacerbada por los aumentos de precios alimentarios y los huracanes. Cinco millones de haitianos viven con menos de un dólar al día, y en 2007 casi la mitad de la población sufría desnutrición. Los haitianos han llamado a la crisis de los precios de los alimentos Clorox por una marca de pastillas de cloro para depurar el agua, que causa terribles dolores de barriga si se ingesta, como la hambruna permanente.

 

En Malawi, los subsidios gubernamentales han impulsado con éxito los niveles de producción en muchas áreas, lo que ha resultado en excedentes consecutivos a nivel nacional (en contraste con las carencias anteriores). Sin embargo, aún hay reductos de inseguridad alimentaria grave, y algunos hogares pobres ya se enfrentan a una crisis alimentaria y comen sólo una vez al día. En algunas áreas, las mujeres han optado por cocinar judías salvajes que pueden ser venenosas si no se preparan bien. Ello implica cocinarlas durante horas, con escasa agua y leña.

 

En Camboya, los elevados precios de los alimentos están golpeando de lleno a los pobres tanto de áreas urbanas como rurales. Incluso los arroceros que supuestamente se benefician de los elevados precios, tienen problemas para alimentar a sus familias, dado que muchos son compradores de alimentos netos. En total, 1,7 millones de personas se enfrentan a la inseguridad alimentaria. Von Siphou, de 42 años, vende fruta en un puesto de Phnom Penh. Afirma: “Trabajo todo lo que puedo y no es suficiente. Lo único que me queda por hacer es no comer.”

 

En Honduras, que es muy dependiente de las importaciones, el consumo de alimentos entre las familias más pobres se ha reducido un 8%. Los más afectados son los pobres de la ciudad, los granjeros de subsistencia, los jornaleros y la población rural pobre no agrícola. El 60% de la población rural está afectada.

 

En Tayikistán, un invierno excepcionalmente duro seguido de una calurosa primavera ha provocado enormes pérdidas en el ganado y cultivo. La langosta también ha arrasado las plantaciones meridionales. Un tercio de la población rural sufre ahora inseguridad alimentaria (al menos 1,7 millones de habitantes).

 

En Brasil, las políticas agrícolas gubernamentales bien orientadas han protegido a los pequeños granjeros y consumidores del impacto más severo. Sin embargo, los pobres que viven en la ciudad, entre otros, aún sienten los efectos de la subida de precios.

 

Oxfam y sus socios y aliados publicarán este informe en muchos países por todo el mundo, incluidos Albania, Australia, Bangladesh, Camboya, Francia, Guatemala, India, Indonesia, Pakistán, Filipinas, Sudáfrica, España, Tayikistán y Tanzania. En muchos casos, habrá otras actividades nacionales, como lanzamientos de campañas y debates y talleres agrícolas. Algunos países y regiones también confeccionarán sus propios análisis e informes.