La influencia empresarial pone en peligro las aspiraciones de la UE sobre el clima

“Los países pobres necesitan como mínimo 50.000 millones de dólares anuales para adaptarse al cambio climático.”
Elise Ford
Representante de Oxfam Internacional en Bruselas
Publicado : 4 Diciembre 2008

Oxfam Internacional cree que los responsables de la toma de decisiones europeos presentes en la cumbre del Consejo de Medio Ambiente de mañana en Bruselas deben resistir ante el alarmismo de la industria si se quiere que la UE lleve las riendas de las negociaciones. Si la UE se amilana, verá incumplido su objetivo de evitar que el calentamiento global supere los 2 ºC y enviará un mensaje erróneo a la Conferencia sobre el Cambio Climático de la ONU que está teniendo lugar en Poznań.



Recaudar dinero para ayudar a los países en vías de desarrollo en su lucha contra los efectos cada vez peores del cambio climático es una parte fundamental de cualquier nuevo acuerdo internacional. “Los países pobres necesitan como mínimo 50.000 millones de dólares anuales para adaptarse a las negativas consecuencias del cambio climático, y gran parte de este dinero podría obtenerse subastando permisos de emisión de carbono. Sería una de las aportaciones más decisivas que podrían hacer los países ricos para favorecer la buena voluntad y el progreso en las negociaciones de Poznań”, afirmó Elise Ford, representante de la oficina de Oxfam en Bruselas.



Sin embargo, la UE se está viendo implicada en un tira y afloja entre los estados miembros y los parlamentarios en su lucha por ultimar el paquete de medidas sobre el cambio climático y la energía este mes. “El paquete de la UE debería ser un magnífico ejemplo de ambición para el mundo, y todavía puede llegar a serlo, pero debe librarse de las garras de los intereses empresariales”, dijo Ford.



En general, los grupos empresariales se oponen totalmente a la subasta de permisos de emisión de carbono, alegando que éstos deberían seguir siendo gratuitos. Argumentan que pagar por estos permisos aumentaría los costes y provocaría una pérdida de competitividad además de una “fuga de carbono” ya que las compañías, que han de hacer frente a la competencia, pasarían a operar en otros países en los que no hubiera que asumir el coste de las emisiones.



En especial los sectores del hierro, acero, cemento, refinado de petróleo y productos químicos han estado luchando sin descanso para que el reparto siga siendo gratuito y cada vez se muestran más seguros de su éxito.



Business Europe, una federación de organizaciones patronales nacionales y uno de los mayores grupos de presión empresarial de la UE, se opone rotundamente a la subasta. La Confederación Británica de Empresarios (CBI por su sigla en inglés) pide la introducción gradual del sistema de subastas para aquellos sectores más seguros. La asociación de industrias alemana BDI quiere el reparto gratuito de los permisos basado en la evaluación comparativa de la eficiencia energética en términos de emisión de carbono de los procesos clave. La asociación de la industria petrolífera Europia se opone a la subasta para las refinerías, y ya ha anunciado públicamente que sus miembros no aceptarán una subasta total de los permisos.

La Mesa Redonda de Industriales Europeos (European Round Table of Industrialists o ERT por su sigla en inglés) está en contra del cambio radical hacia el sistema de subastas. Por su parte, la compañía Royal Dutch Shell pide que sus actividades de refinado de petróleo y producción química estén exentas de pagar por las emisiones.



“Nos encontramos ante un bonito conjunto de amenazas y ultimátums, que incluyen el falaz argumento de que sus miembros harán las maletas de un día para otro y se marcharán a otros países. Están exagerando la situación para conseguir el efecto deseado. Tenemos que implantar un sistema de subasta total en todos los sectores del Sistema Europeo de Comercio de Emisiones (ETS) a partir del 2013 ya que es el mejor modo de incentivar el recorte de emisiones, y debemos destinar gran parte de los beneficios a ayudar a los países en vías de desarrollo”, dijo Ford.



Un reciente estudio llevado a cabo por la universidad de Cambridge demuestra que tan solo una pequeña parte de los procesos y actividades industriales se vería considerablemente afectada por la subasta de permisos.



“La subasta es más efectiva desde el punto de vista medioambiental y económico que el reparto de permisos gratuito ya que favorece la reinversión del coste del carbono y respalda el principio de que ‘el que contamina, paga’. Por otra parte, genera ingresos que se pueden emplear para apoyar iniciativas ecologistas y para ayudar a los países en vías de desarrollo a luchar y adaptarse. Además, pone fin al continuo escándalo de ganancias inesperadas”, afirmó Ford. Según recientes estimaciones, las ganancias inesperadas de los sectores energéticos de Alemania, Reino Unido, Polonia, España e Italia ascenderán a 71.000 millones de euros en 2012.



“Si entregamos los permisos de forma gratuita, la UE debilitará la idea del precio del carbono y lo único que va a conseguir es que se retrasen los cambios necesarios en las estrategias de inversión en pro de tecnologías más respetuosas con el medio ambiente. Contrariamente a lo que vaticinan los distintos sectores industriales, los riesgos de la fuga de carbono derivados del sistema de subastas serían mínimos y tan solo afectarían a un ámbito muy reducido”, explicó Ford.



Según Oxfam, en aquellos casos en los que se produzca la denominada fuga de carbono, no está claro que el reparto gratuito sea el mejor modo de evitar el problema ya que ralentiza la inversión en alternativas más ecologistas.