Lanzamiento de la campaña Armas bajo Control
El mundo no puede darse el lujo de esperar más

El acuerdo para regular el comercio de armas no llega pese a que la violencia se cobra más de 2.000 víctimas al día

“Debemos modificar el sistema actual, que no impone un control global efectivo del comercio de armas, y permite que negociantes pueden enviar armas con suma facilidad a las peores zonas de conflicto de todo el mundo”
Jeremy Hobbs
Director Ejecutivo, Oxfam International
Publicado : 7 Octubre 2009

Oxfam y una coalición de ONG revelan que la cifra de muertes alcanza los 2,1 millones en tres años de conversaciones previas a las negociaciones, y emiten un llamado urgente para empezar a negociar formalmente las condiciones de un tratado internacional sobre el comercio de armas.

Las conversaciones para establecer un tratado internacional efectivo sobre el comercio de armas convencionales avanza a paso de tortuga debido a los intereses y a las tácticas dilatorias de algunos de los mayores exportadores de armas, informó hoy la agencia Internacional Oxfam. Esta disputa diplomática tiene lugar en la víspera de las cruciales conversaciones que sostendrán este mes las Naciones Unidas, mientras las cifras muestran que decenas de miles de personas siguen sufriendo a causa de conflictos armados en todo el mundo.

En un informe publicado hoy con el título "Un acuerdo a muerte " por Oxfam y otras 11 ONG que apoyan la campaña internacional para el Control de Armas, queda claro que unos 2,1 millones de personas han muerto directa o indirectamente como resultado de la violencia armada desde el momento en que, en 2006,  los gobiernos se pusieron de acuerdo sobre la necesidad de regular el comercio de armas. Esta cifra equivale a más de 2.000 personas por día, más de una víctima mortal por minuto.

Los gobiernos se reúnen este mes en la sede de Naciones Unidas, en Nueva York, en un debate decisorio para determinar si deben iniciar formalmente una ronda de negociaciones dirigida a crear un Tratado sobre el Comercio de Armas (ATT, por sus siglas en inglés). Oxfam ha advertido que el mundo no puede darse el lujo de esperar más y que el Tratado debe firmarse a más tardar antes de finales de 2012. Un tratado sólido lograría limitar el flujo de armas y municiones y evitaría que se materializaran negocios de armas que fomentan la pobreza, el conflicto, el crimen armado y el abuso de los derechos humanos.

“La violencia armada se cobra 2.000 vidas diariamente. Ocho de cada diez gobiernos quieren que se firme un Tratado sobre el Comercio de Armas, y lo mismo quieren los ciudadanos comunes.  Este mes se necesita una mayoría de naciones esclarecidas en Naciones Unidas para hacer esto posible. No se puede permitir que una minoría intransigente mantenga indefinidamente estancado el proceso”, afirmó Jeremy Hobbs, Director Ejecutivo de Oxfam International.

Hobbs indicó además que: “Más que el comercio de cualquier otro tipo de artículos, los políticos deben hacer todo lo posible por garantizar el control del flujo de armas.  Debemos modificar el sistema actual, que no impone un control global efectivo del comercio de armas, y permite que negociantes inescrupulosos pueden enviar armas con suma facilidad a las peores zonas de conflicto de todo el mundo".

Entre los 2,1 millones de víctimas mortales, la abrumadora mayoría de las cuales son civiles, más de 700.000 han  muerto como consecuencia del impacto directo o indirecto de los conflictos armados, incluidas las víctimas en Afganistán, Somalia, Sudán y Sri Lanka, añade el informe.  La guerra más letal en todo el mundo, que se libra en la República Democrática de Congo, empeoró durante este año, lo cual provocó un acusado aumento de las cifras.

El informe indica varios casos en que los gobiernos han mostrado la voluntad política requerida para avanzar rápida y efectivamente cuando así lo desean. Por ejemplo, la Convención sobre Bombas de Racimo se firmó en menos de dos años. Después de los ataques terroristas del 11 de septiembre, tomó apenas 17 días congelar los activos monetarios de todas las personas relacionados con el terrorismo.

Jan Egeland, antiguo Secretario General Adjunto de Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios, que escribió el prólogo del informe, señaló que:
“Si bien se ha producido una marcada reducción de las guerras desde la caída del Muro de Berlín, el número de ataques violentos contra la población civil se ha mantenido en niveles intolerables. Solo una convención enérgica, inequívoca y verificable puede controlar las transferencias y eliminar las redes de comerciantes ilegales de armas, que suministran las armas de muerte y miseria masiva a nuestra generación".

Oxfam y sus aliados afirman que un tratado efectivo no impediría los derechos de un estado a adquirir armas que se usarían para fines legítimos de autodefensa y aplicación de la ley. El grupo pide que todas las transferencias internacionales de armas sean autorizadas sobre la base de criterios que tengan como eje la ley internacional de derechos humanos, la ley humanitaria internacional y el desarrollo sostenible.

“Se hace necesario un tratado sólido, que dificulte la obtención de nuevas armas y municiones por parte de los señores de la guerra. Se deben evitar las peligrosas negociaciones de armas, como los recientes pactos con Chad, Zimbabue o Libia, ya que miles de armas podrían terminar en las peores manos. En ninguno de los casos anteriores debió autorizarse la venta de armas”, concluyó Hobbs, de Oxfam International.

Descarga el informe: Un acuerdo a muerte: por un tratado de comercio de armas urgente y efectivo

Información complementaria

Oxfam International es parte de la campaña para el Control de Armas, un movimiento internacional de organizaciones no gubernamentales que trabaja por una efectiva regulación global del comercio de armas. El informe se publica con la ayuda de la Asociación para Políticas Públicas, Africa Peace Forum, Control Arms Foundation of India, Instituto Sou Da Paz, Non-Violence International, Norwegian Church Aid, Norwegian Forum for Environment and Development, Saferworld, Schweitzer Institute, Swedish Fellowship of Reconciliation y de WINAD.