Women carrying water. Bazega, Kary, Burkina Faso. Photot: Tomás Abella/Oxfam

El ITF y la amenaza de una crisis alimentaria, bajo la responsabilidad de los ministros del G20

“Esta semana, los ministros de Economía deberán defender la credibilidad del G-20 en materia de desarrollo.”
Luc Lampriere
Director Ejecutivo de Oxfam Francia
Publicado : 16 Febrero 2011

PARIS – Las principales economías mundiales deben actuar ahora para evitar que los precios de los alimentos básicos queden fuera del alcance de las personas más pobres. También han de comprometerse a crear un impuesto a las transacciones financieras (ITF) que sirva de ayuda a millones de personas afectadas por la crisis financiera y el cambio climático.

La agencia internacional Oxfam, portavoz de la lucha contra la pobreza y el hambre y de la acción humanitaria, ha acogido con agrado el compromiso adoptado por Francia, país que ostenta actualmente la presidencia del G-20, de pasar a la acción en torno a estas cuestiones. Oxfam señala que la reunión de los ministros de Economía y Finanzas en París, los próximos 18 y19 de febrero, supondrá un primer y amargo examen para la capacidad del G-20 de pasar de las palabras a la acción.

“Esta semana, los ministros de Economía deberán defender la credibilidad del G-20 en materia de desarrollo. Podrían cumplir o romper las promesas hechas por Sarkozy para hacer frente a la crisis de los precios de los alimentos e impulsar el ITF”, afirma el Director Ejecutivo de Oxfam Francia, Luc Lampriere. “Los ministros de Finanzas del G-20 deben planificar ahora cómo cumplirán exactamente esas promesas o, de lo contrario, los líderes del G-20 parecerán emperadores sin traje .”

Oxfam está siendo testigo del cada vez mayor impacto de la crisis económica y del alza del precio de los alimentos en las vidas de las personas más pobres. Los países se ven afectados de distintas formas, pero, en general, las personas pobres se están viendo obligadas a gastar una parte cada vez mayor de sus limitados ingresos en alimentos y, por tanto, comen menos y con menor frecuencia o incluso, en algunos casos, han de tomar alimentos menos nutritivos.

“Existen datos que demuestran que la gente se está viendo arrastrada hacia la inseguridad alimentaria y la desnutrición,” afirma Lampriere. “Oímos historias de comunidades afectadas que se ven obligadas a recortar sus gastos en servicios sanitarios y a vender sus animales de producción antes de lo que normalmente lo harían para poder, así, comprar alimentos.”

Sobre el impuesto a las transacciones financieras, Oxfam manifiesta:   

“Este impuesto, conocido como zeitgeist,” dice Lampriere, “es un instrumento vanguardista y que cuenta con un gran apoyo popular que podría recaudar hasta 400.000 millones de dólares al año. Supondría un pequeño cambio para los más ricos, pero una gran diferencia para aquellos que más lo necesitan.”

 “Un impuesto a las transacciones financieras sería un golpe de aire fresco que eliminaría el hedor producido por las primas a los banqueros, además de ser un rayo de esperanza para aquellos atrapados en la crisis económica,” señala.

Oxfam llama a la creación de un impuesto del 0.05% a las transacciones de acciones, divisas, bonos y derivados bancarios. El ITF (FTT en inglés) es una manera prometedora para que los donantes más ricos cumplan sus promesas y proporcionen fondos para la adaptación al cambio climático y ayuden a aquellos países más pobres, obligados a recortar sus gastos de sanidad, educación y agricultura debido a la crisis económica.

Una reciente investigación realizada para Oxfam indica que 56 de los países más pobres del mundo tienen, en su conjunto, un agujero de 65.000 millones de dólares en sus presupuestos a consecuencia de la crisis económica. Asimismo, Oxfam insta al G-20 a respaldar el reciente hallazgo del Grupo Consultivo de Alto Nivel de la ONU sobre la Financiación del Cambio Climático (AGF, en sus siglas en inglés) que señala posible recaudar al menos 12.000 millones de dólares al año a través de impuestos al transporte internacional, especialmente si se aplica al transporte marítimo.
   
Esta reunión del G-20 puede ser el momento en el que la balanza se incline a favor del ITF. “Urgimos a los gobiernos, y en especial al francés y al alemán, a ofrecer propuestas claras y a retar a sus contrapartes a que les apoyen. Si el gobierno británico, así como otros gobiernos, pretende en serio conseguir una conducta más justa por parte los bancos, deben apoyar esta propuesta, “afirma Lampriere.

Ayer, Oxfam ayudó a coordinar a nivel mundial un día de acciones en apoyo a ITF. Colaboradores, trabajadores y aliados de todo el mundo enviaron sus cartas de apoyo, participaron en manifestaciones y llevaron a cabo acciones de incidencia política para influenciar a aquellos quienes toman parte de los procesos de toma de decisiones.

Sobre el aumento de los precios de los alimentos a nivel mundial, Oxfam afirma:

“Una mala gestión política ha fracturado el sistema alimentario mundial. Pero unas políticas adecuadas pueden arreglarlo,” afirma Lampriere. “Los ministros de Economía del G-20 deben liderar el camino y deben hacerlo ahora. Ya hemos visto como los elevados precios de los alimentos pueden provocar inestabilidad social y la experiencia de Oxfam, adquirida a través de nuestros programas, muestra que las personas más pobres ya están sufriendo nuevas dificultades.

La destructiva volatilidad de los precios de los alimentos ha sido provocada por causas bien conocidas, como la destrucción de las cosechas debido a diversos fenómenos climatológicos o el continuo aumento de la demanda de biocombustibles y de la tierra, pero también debido a la especulación en los mercados, algo que Sarkozy ya se ha comprometido a resolver.

“El reciente aumento de los precios no parece estar relacionado con los factores fundamentales del mercado de la oferta y la demanda. Las reservas mundiales de grano son relativamente abundantes. Por tanto, existen pruebas circunstanciales que señalan a la especulación como uno de los factores que contribuyen a la crisis de los precios de los alimentos. Desde la desregularización del año 2002, más de 200.000 millones de dólares han inundado el mercado de las materias primas en forma de fondos de inversiones”, apunta Lampriere.

Oxfam afirma que la reunión de los ministros de finanzas del G-20 es el foro adecuado para afrontar esta cuestión. “El mercado de las materias primas alimentarias ha sufrido un recalentamiento. Si esa ha sido la causa del aumento salvaje de los precios de los alimentos, como así parece, entonces existe un enlace directo entre esto y las personas pobres que se ven obligadas a pasar hambre,” evidencia Lampriere.

“Si ganas 20 dólares a la hora, el aumento de los precios de los alimentos puede que, a la larga, afecte ligeramente a tu bolsillo. Pero si ganas 20 dólares al mes, puede suponer la diferencia entre comer o no,” indica Lampriere.

“Los derivados de las materias primas alimentarias deberían estar controlados mejor y de forma más transparente para evitar cualquier posibilidad de que desaten el caos,“ advierte Lampriere. “Esperamos que el G-20 lleva a cabo modificaciones inmediatas a nivel político para llevar la calma a los mercados alimentarios y evitar así la amenaza de una crisis inminente”.

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