La ruptura de la Eurozona costaría los países más pobres 30.000 millones de dólares

“Los líderes del G20 tienen la obligación de proteger a quienes ya han llegado al límite de su capacidad para defenderse de una crisis mundial.”
Steve Price-Thomas
Oxfam
Publicado : 15 de junio 2012

El G20 no debe permitir que la crisis del Euro mine los esfuerzos en pro del desarrollo

La organización internacional Oxfam ha advertido hoy, de cara a la próxima reunión de los líderes del G20 en México para debatir sobre el estado de la economía mundial, que la ruptura de la Eurozona podría suponer unas pérdidas de 30.000 millones de dólares a los países más pobres del mundo, debido a la reducción de las actividades comerciales y de la inversión extranjera.

Muchos países pobres se verían atrapados en un círculo vicioso en el que la caída de los ingresos de las exportaciones dañaría sus economías, incrementando la presión sobre sus recursos, ya de por si limitados, para proporcionar servicios sanitarios y educativos básicos. En un momento en el que 18 millones de personas en el África Occidental viven bajo la amenaza en ciernes de una crisis alimentaria, estas pérdidas por valor de 30.000 millones de dólares, un tercio del presupuesto global de la ayuda, supondrían una carga adicional para los  países más pobres. Hasta ahora, los donantes han fracasado a la hora de recaudar los fondos necesarios para ayudar a aquellas personas que padecen hambre.

De acuerdo con los cálculos de Oxfam, si el Euro se rompiese, la consecuente caída del PIB de los países europeos durante el año siguiente a la ruptura supondría una pérdida de ingresos de las exportaciones a Europa para los países menos desarrollados (la mayoría de ellos en el África Subsahariana) de hasta 20.000 millones de dólares. Además, los países pobres perderían 10.000 millones más debido a una menor inversión extranjera en el continente. La desintegración de la Eurozona exacerbaría los problemas derivados de la actual crisis económica a los que ya se enfrentan los países de ingresos bajos, como la escasez de alimentos y la reducción de la ayuda al desarrollo y de los flujos de capital.

Oxfam hace un llamamiento al G20 a que respalde la aplicación de una tasa a las transacciones financieras (TTF, conocida en muchos países como la "Tasa Robin Hood") cuyos ingresos irían destinados a fomentar el desarrollo e impulsar medidas de adaptación al cambio climático para ayudar a las personas más pobres afectadas por la crisis económica. La Comisión Europea ya ha propuesto una TTF a nivel europeo que podría llegar a recaudar 57.000 millones de euros (71.000 millones de dólares) cada año. Además, el G20 debe tomar medidas urgentes para poner freno a la especulación financiera con productos alimentarios, eliminar las políticas de apoyo a los biocombustibles y mejorar los derechos sobre la tierra.

El portavoz de Oxfam, Steve Price-Thomas, afirma: "La crisis europea supone una grave amenaza para los países pobres que ya deben hacer frente al hambre y a los recortes de la ayuda al desarrollo. Los líderes del G20 tienen la obligación de proteger a quienes ya han llegado al límite de su capacidad para defenderse de una crisis mundial".

"Es necesario hacer un esfuerzo conjunto para proteger a las personas pobres ante las crisis económicas y alimentarias, culpables de que una de cada siete personas en el mundo padezca hambre. El sector financiero debería trabajar por el bien de la sociedad y no al revés. Eso significa frenar la especulación con productos alimentarios e insistir en que el sector responsable de la actual crisis económica debe ayudar a las personas que se han visto atrapadas en ella".

Hace tres años, los líderes del G20 lanzaron una estrategia marco para conseguir un "crecimiento fuerte, sostenible y equilibrado". La próxima semana se reunirán de nuevo en Los Cabos habiendo logrado escasos resultados para aquellas personas que corren el mayor riesgo de perder sus medios de vida y verse sumidas en la pobreza.

El pasado año, el flujo de capitales bruto a los países en desarrollo cayó en picado hasta los 170.000 dólares, en comparación con los 309.000 millones de dólares de 2010, y la ayuda al desarrollo disminuyó en 3.400 millones de dólares.

Price-Thomas afirma: “El G20 debe utilizar su poder para solucionar la crisis a la que se enfrenta el mundo entero, más allá de Europa. Que lo hagan o no es sólo una decisión política".


Oxfam hace un llamamiento al G20 a que:

  • Emprenda acciones para arreglar un sistema alimentario roto. El G20 sigue fracasando a la hora de hacer frente a los principales factores causantes de la crisis de los precios de los alimentos: una mayor demanda de biocombustibles, la especulación financiera con productos alimentarios y el cambio climático. Además, de los casi mil millones de personas que en todo el mundo padecen hambre, en la actualidad, 18 millones de personas en el Sahel sufren una grave escasez de alimentos.
  • Tomen medidas drásticas contra la evasión de impuestos y mejoren la transparencia fiscal. Cada año, los países en desarrollo pierden miles de millones de dólares que podrían proporcionar un impulso vital a sus economías y contribuir a reducir la pobreza. Hasta ahora, la promesa del G20 de acabar con los paraísos fiscales no se ha llegado a materializar.
  • Recauden fondos para incrementar el gasto público y asistir a los más pobres a través de la aplicación de un precio a las emisiones de carbono del transporte marítimo y aéreo internacional, que contribuiría a reducir las emisiones y, a la vez, recaudar 25.000 millones de dólares al año.
  • Se aseguren de que el crecimiento sea justo e impulse la igualdad, y que sus beneficios lleguen a la personas que viven en la pobreza. Un primer paso será que los países del G20 conviertan la reducción de la desigualdad en un indicador de progreso, como el crecimiento del PIB,  e informen de forma anual y pública de los progresos realizados. El G20 debería encomendar dicha tarea al FMI.
  • Fomenten una mayor inversión en servicios sanitarios y educativos de alta calidad.  Esto no sólo contribuye a crear redes de seguridad claves para las personas más pobres sino también a incrementar la futura productividad y a lograr una sociedad más justa.

Información complementaria

(Disponible solo en inglés)
Oxfam’s calculation on the monetary cost of a euro zone total break up on LDCs used three data sources:

  1. A scenario by ING on the economic impact (measured as GDP fall) in the euro zone. The total drop in output for 2 years is 12 percent. During the first year after the break up, the loss would be 8.9 percent (this economic contraction would be worse than what happened after the collapse of Lehman Brothers in September 2008). Source: EMU Break-up. Pay Now, Pay Later. ING Global Economics 1 December 2011
  2. A time series of the trade matrix between the euro zone and Least Developed Countries (48 countries as defined by the United Nations). This information is available in the UNCTAD Stat website under International Trade. Also, the time series of foreign direct investment in LDCs. Source: http://unctadstat.unctad.org/
  3. The time series of GDP (real and nominal) from the World Bank’s World Development Indicators. Source: http://data.worldbank.org/indicator/NY.GDP.MKTP.KD
  • Trade data shows a sharp reversal of LDCs exports to the world and the euro zone in 2009. The total value of exports from LDC to the Euro zone fell by 30 percent in 2009. This represented a loss of 10 billion dollars in export income for LDCs from one year to the next. This occurred when GDP (in real terms) in the Euro zone fell by around 4 percent.  The reversal was so large that LDC exports of goods in 2010 were still below the 2008 level.
  • ING has detailed a scenario where GDP in the Euro zone could fall by 8.9 percent in 2013 if the euro breaks up. A quick and rough calculation – using the 2009 crisis as reference – suggests that LDC countries could lose around $20 billion in income from exports to the Euro zone alone.
  • A similar calculation on foreign direct investment suggests an additional loss in income of $10 billion. Foreign Direct Investment to LDCs fell by 20 percent in 2009 – from 32.3 to 26.4 billion – in the aftermath of the Lehman collapse. A euro collapse could mean a decrease in FDI flows of 10-11 billion to LDCs.
  • Gross capital flows to developing countries plunged to $170 billion last year compared with $309 billion in 2010, according to the World Bank’s 2012 ‘Global Economic Prospects’ report.
  • The least developed countries (LDCs) are a group of countries that have been identified by the UN as "least developed" in terms of their low gross national income (GNI), their weak human assets and their high degree of economic vulnerability. There are 48 countries currently on the UN’s LDCs list. (Afghanistan, Angola, Bangladesh, Benin, Bhutan, Burkina Faso, Burundi, Cambodia, the Central  African Republic, Chad, the Comoros, the Democratic Republic of the Congo, Djibouti, Equatorial Guinea, Eritrea,  Ethiopia, the Gambia, Guinea, Guinea-Bissau, Haiti, Kiribati, the Lao People’s Democratic Republic, Lesotho,  Liberia, Madagascar, Malawi, Mali, Mauritania, Mozambique, Myanmar, Nepal, Niger, Rwanda, Samoa, Sao Tome  and Principe, Senegal, Sierra Leone, the Solomon Islands, Somalia, Sudan, Timor-Leste, Togo, Tuvalu, Uganda, the United Republic of Tanzania, Vanuatu, Yemen and Zambia.)
  • Latest OECD figures show aid from rich countries was $133 billion in 2011 – a real terms fall of $3.4 billion.
  • A group of G20 countries – Argentina, Brazil, France, Germany and South Africa – backed an FTT for development and climate change at the Cannes summit in November. It followed a report from Bill Gates which backed the policy.

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