Los Estados miembros del CSA deben poner fin a la insaciable sed mundial de biocombustibles que condena al hambre a millones de personas

“Europa y Estados Unidos han contribuido de forma especial a impulsar esta ‘fiebre de los biocombustibles’ que está provocando que muchas familias pobres se vean obligadas a abandonar sus propias tierras.”
Luca Chinotti
Asesor de Oxfam en materia de alimentación y agricultura
Publicado : 4 Octubre 2013

Oxfam ha declarado hoy, de forma previa al comienzo de la reunión anual del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial en Roma, que los Gobiernos deben anteponer el derecho a la alimentación de las personas a los intereses comerciales a corto plazo. La organización internacional hace un llamamiento a los Gobiernos para que se aseguren de que las políticas sobre biocombustibles no provoquen que las familias agricultoras pobres se vean obligadas a abandonar sus tierras ni fomenten el aumento desorbitado de los precios de los alimentos.

Será en la reunión del CSA cuando se debata por primera vez en un foro de Naciones Unidas la cuestión de los biocombustibles en profundidad. El objetivo es acordar medidas colectivas para garantizar que las políticas, las operaciones y las inversiones relacionadas con los biocombustibles no promueven un incremento del fenómeno del acaparamiento de tierras ni de los precios de los alimentos. El CSA es un centro de gobernanza internacional sobre alimentación y seguridad alimentaria en el que participan todos los Gobiernos, así como organizaciones internacionales, de la sociedad civil y del sector privado. Su 40ª reunión anual tendrá lugar entre el 7 y el 11 de octubre.

Durante la reunión del CSA se celebrará, además, la reunión ministerial de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) que brindará a los Gobiernos la oportunidad de mostrar liderazgo y comprometerse a dejar de favorecer a los biocombustibles, cuyo impacto en la seguridad alimentaria y los medios de vida de muchas personas ha sido muy negativo.

Luca Chinotti, asesor de Oxfam en materia de alimentación y agricultura, afirma:

"Las pruebas son evidentes. Europa y Estados Unidos han contribuido de forma especial a impulsar esta ‘fiebre de los biocombustibles’ que está provocando que muchas familias pobres se vean obligadas a abandonar sus propias tierras y fomentando aumentos desorbitados de los precios de los alimentos mientras las grandes corporaciones acumulan beneficios".

Se calcula que para el año 2020, las políticas de la UE sobre biocombustibles causarán un aumento de los precios de los aceites vegetales de un 36%, de un 22% en el caso del maíz y de un 21% en el caso del azúcar. La tierra destinada a producir biocombustibles para los coches europeos podría producir en tan sólo un año suficiente trigo y maíz para alimentar a 127 millones de personas.

Es necesario un cambio radical en las políticas sobre biocombustibles

"El CSA ofrece una oportunidad única para que los países vayan más allá de intereses comerciales a corto plazo y antepongan la alimentación y las personas ante todo", señala Chinotti. "Los Gobiernos deben decidir si dan prioridad a los intereses de la industria de los biocombustibles o si escuchan a las organizaciones de la sociedad civil, a organizaciones internacionales como la FAO, el FIDA, el PMA y el Banco Mundial, y a importantes empresas del sector de la alimentación que demandan un cambio radical en las políticas sobre biocombustibles”.

"Los Gobiernos deberían acordar eliminar todos los mandatos, gravámenes y subsidios para biocombustibles que tienen un impacto negativo en la seguridad alimentaria al fomentar la volatilidad de los precios de los alimentos y el acaparamiento de tierras”.

Necesitamos compromisos reales y precisos

Oxfam también hace un llamamiento a los Gobiernos para que durante la reunión del CSA adopten compromisos específicos y con plazos precisos para la puesta en práctica de las Directrices Voluntarias sobre la Gobernanza Responsable de la Tenencia de la Tierra (VGGT, por sus siglas en inglés). Estas directrices voluntarias fueron acordadas por los Gobiernos del CSA en mayo de 2012 tras un proceso de negociación en el que también participaron organizaciones internacionales, de la sociedad civil y del sector privado. De ponerse en práctica, estas directrices contribuirían a garantizar el acceso y el control de los pequeños productores de alimentos sobre la tierra y otros recursos naturales.

El CSA también brinda la oportunidad para realizar progresos a la hora de garantizar que la inversión en agricultura beneficie a los pequeños agricultores y contribuya al desarrollo de los principios para una inversión responsable en agricultura. Oxfam hace un llamamiento a los Estados miembros a reconocer el papel fundamental que los pequeños agricultores desempeñan como principales inversores en agricultura y a comprometerse a abordar las limitaciones a las que estos se enfrentan, especialmente como consecuencia de la visión incompleta de la agricultura a pequeña escala existente en los países en desarrollo.

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