Alfonso, Feliciano and Carmen harvest cassava in Sobrenia.
La comunidad agrícola de Sobrenia, en Bolivia, se enfrenta cada año a la pérdida de sus cosechas y hogares debido a las inundaciones. Foto: Alejandro Chaskielberg/Oxfam

El mundo está insuficientemente preparado para afrontar los efectos del cambio climático sobre la producción de alimentos

“El cambio climático es la mayor amenaza para la lucha contra el hambre.”
Winnie Byanyima
Directora ejecutiva de Oxfam Internacional
Publicado : 25 de marzo 2014

Oxfam ha advertido hoy de que el cambio climático podría hacer retroceder décadas la lucha contra el hambre y de que, lamentablemente, el mundo está insuficientemente preparado para hacer frente a semejante reto. La advertencia coincide con la reunión del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), que se celebra esta semana en Japón y en la que se acordará un nuevo e importante informe científico que pone de manifiesto que el impacto del cambio climático sobre la producción de alimentos será mucho más grave y prematuro de lo que se pensaba.

La nota informativa de Oxfam Hambre y calentamiento global: cómo impedir que el cambio climático haga fracasar la lucha contra el hambre analiza 10 ámbitos que, a medida que las condiciones climatológicas cambien, influirán cada vez más en la capacidad de los países para alimentar a su población. Oxfam ha detectado importantes carencias en estos 10 ámbitos, entre lo que los Gobiernos están haciendo y lo que es necesario hacer para proteger nuestros sistemas alimentarios. Los resultados indican que mientras muchos países –tanto ricos como pobres– no están preparados para afrontar los efectos del cambio climático en la seguridad alimentaria, son los más pobres y los que padecen una mayor inseguridad alimentaria los que están menos preparados y expuestos a un mayor riesgo.

Los 10 ámbitos en los que se han detectado importantes carencias y que, en un contexto de calentamiento global, socavarán la capacidad del mundo para alimentarse, son:

1.    Financiación para la adaptación al cambio climático (puntuación: <1/10): Los países ricos se comprometieron a ayudar a los países pobres a adaptarse a los efectos del cambio climático. Sin embargo, apenas se ha proporcionado un 2% de los fondos que los países pobres precisan.

2.    Riego de los cultivos (puntuación: <1/10): En California, los terrenos irrigados representan más del 80% de la tierra cultivable. En Níger, Burkina Faso y Chad, donde se producen sequías cíclicas, los sistemas de riego están presentes en apenas un 1% de la tierra cultivable.

3.    Seguros de cosechas (puntuación: < 2/10): Tan solo un 1% –o menos– de los agricultores en países pobres, como Malawi, cuentan con seguros agrícolas, en comparación con el 91% de los agricultores en Estados Unidos. Esto dificulta su recuperación ante la pérdida de sus cosechas debido a fenómenos climáticos.

4.    Investigación y desarrollo en la agricultura - I+D (puntuación: 2/10): La diversidad genética de las semillas a nivel global ha disminuido un 75% en los últimos cien años, privando a las familias campesinas de variedades mejor preparadas para afrontar los cambios en los patrones meteorológicos. Los países pobres destinan a I+D en agricultura una sexta parte de lo que destinan los países ricos.

5.    Protección social (puntuación: 3/10): En todo el mundo, tan sólo el 20% de las personas tiene acceso a iniciativas de protección social adecuadas, como alimentación escolar gratuita o acceso a ayudas económicas cuando la disponibilidad de alimentos es reducida o su precio es demasiado caro.

6.    Vigilancia meteorológica (puntuación: 3/10): La información suministrada por las estaciones meteorológicas permite a las familias agricultoras evitar la pérdida de cosechas. En California hay una estación meteorológica por cada 2.000 kilómetros cuadrados. En Chad hay sólo una por cada 80.000 kilómetros cuadrados (aproximadamente, el tamaño de Austria).

7.    Género (puntuación: 5/10): En los países en desarrollo, las mujeres representan el 43% de la mano de obra agrícola. Sin embargo, la discriminación que padecen dificulta su adaptación a los efectos del cambio climático. Por ejemplo, las mujeres raramente poseen las tierras que cultivan, por lo que les resulta difícil adaptar sus métodos de cultivo para hacer frente a un clima errático.

8.    Reservas de alimentos (puntuación: 5/10): Las reservas mundiales de grano están en niveles mínimos históricos. Si, debido a fenómenos meteorológicos extremos o a un clima errático, se perdiesen las cosechas de países productores clave, los precios de los alimentos podrían dispararse y provocar una importante crisis alimentaria.

9.    Inversión en agricultura (puntuación: 7/10): Tan sólo cuatro de los 20 países africanos que Oxfam ha analizado en su informe han cumplido su compromiso de destinar un 10% de sus presupuestos nacionales a la agricultura.

10.    Ayuda humanitaria en crisis alimentarias (puntuación: 6/10): El cambio climático podría provocar más crisis alimentarias y, sin embargo, la ayuda oficial al desarrollo ya tiene dificultades para hacer frente a las necesidades actuales. La diferencia entre la ayuda necesaria y la disponible realmente se ha triplicado desde 2001.

Iniciativas que ya funcionan

El análisis de Oxfam subraya que un cierto número de países –como Ghana, Vietnam y Malawi, que han tomado medidas en ámbitos como la protección social, el riego de cultivos o la inversión en la agricultura– están consiguiendo ir en contra de estas tendencias. Las medidas tomadas les han permitido sacar ventaja a países como Nigeria, Laos y Níger en ámbitos como la seguridad alimentaria, a pesar de contar con niveles de ingresos y de riesgo ante el cambio climático similares.

El mundo no está preparado

Winnie Byanyima, directora ejecutiva de Oxfam Internacional, ha afirmado: "El cambio climático es la mayor amenaza para la lucha contra el hambre. Podría tener graves consecuencias en la producción de los alimentos que todos comemos y, lamentablemente, el mundo no está preparado".

"El hambre no es inevitable", ha apuntado Byanyima. "Si los Gobiernos toman medidas urgentes para afrontar el cambio climático, aún es posible erradicar el hambre durante la próxima década y, así, asegurar que las próximas generaciones tengan suficiente para comer durante la segunda mitad del siglo XXI".

Costear la adaptación sale a cuenta

"Costear la adaptación al cambio climático no tiene por qué resultar tan caro. Se estima que las necesidades de adaptación de los países pobres ascienden a aproximadamente 100.000 millones de dólares al año, lo que equivale a sólo el 5% de la riqueza que atesoran las cien personas más ricas del mundo", subraya Byanyima.

Ya este año, Brasil ha sufrido la peor sequía en una década que ha malogrado las cosechas en la región granero del país, entre ellas la valiosa cosecha de café. En California, la peor sequía de los últimos cien años ha diezmado las cosechas del estado, que produce casi la mitad de todas las hortalizas, frutas y frutos secos de Estados Unidos.

Si no se toman medidas urgentes para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, el impacto puede ser aún más grave. Se estima que en el año 2050 podría haber 25 millones de menores de 5 años desnutridos más que en un mundo sin cambio climático. Esta cifra equivale a toda la población infantil menor de 5 años de Estados Unidos y Canadá juntos.

Datos reveladores del IPCC

Se espera que, en su quinto informe de evaluación sobre impactos, vulnerabilidad y adaptación al cambio climático que publicará el próximo 31 de marzo, el IPCC advierta de que el cambio climático puede provocar una disminución en la producción agrícola mundial de hasta un 2% cada 10 años, mientras que la demanda de alimentos aumentará un 14%. También se prevé que advierta del aumento de los precios de los alimentos y de su volatilidad. Oxfam estima que los precios de los cereales a nivel internacional se duplicarán para el año 2030. La mitad de dicho incremento vendrá provocada por los efectos del cambio climático. Aunque ya sabemos que un aumento de la temperatura global de tan sólo 1,5 grados centígrados puede tener graves consecuencias para nuestro sistema alimentario, el IPCC establecerá en su informe un umbral de tres o cuatro grados, más allá del cual experimentaremos crisis alimentarias globales galopantes. Se estima que se sobrepasará dicho umbral en la segunda mitad del siglo.

Oxfam hace un llamamiento a los Gobiernos y a las empresas para que actúen ahora desarrollando la resiliencia de las comunidades ante su amenaza, reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero y alcanzando acuerdos internacionales para hacer frente al cambio climático y, así, evitar que este sume a más personas en el hambre. Todas las personas que lo deseen pueden unirse a esta campaña internacional en: www.oxfam.org/justiciaclimatica

Información complementaria

Portavoces expertos de Oxfam estarán disponibles para entrevistas durante la reunión del IPCC en Japón y en todo el mundo.

Descargar la nota informativa de Oxfam Hambre y calentamiento global: cómo impedir que el cambio climático haga fracasar la lucha contra el hambre

Puede descargar los datos a partir de los cuales Oxfam ha calculado las diferentes puntuaciones de: http://oxf.am/iwb

El comunicado en vídeo, testimonios e imágenes están disponibles bajo petición.

Contactar

Sue Rooks, +1 917 224 0824 o sue.rooks@oxfaminternational.org

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