Informe final del IPCC: es hora de actuar

El informe del Grupo de Trabajo II del IPCC, publicado ayer, muestra el cambio climático no como una amenaza distante y futura para la producción de alimentos sino como un peligro actual y muy real .

En un mundo en el que casi mil millones de personas son víctimas del hambre, el cambio climático dificulta que millones más puedan alimentar a sus familias. Sin medidas urgentes para fomentar la adaptación a sus efectos y reducir las emisiones, el cambio climático amenaza con revertir todos los progresos realizados en la lucha contra el hambre.

En respuesta al informe del Grupo de Trabajo II del IPCC, presentado ayer en Yokohama (Japón), Tim Gore, experto en políticas sobre alimentación y cambio climático de Oxfam, ha señalado:

"El mensaje del informe es claro: los efectos del cambio climático en la producción de alimentos son peores de lo que se estimaba.

En su informe anterior, publicado en 2007, el IPCC era optimista acerca del impacto del cambio climático en las cosechas. Este informe, sin embargo, afirma categóricamente que el cambio climático ha supuesto una importante disminución en la producción neta mundial de alimentos básicos como el trigo o el maíz.

En el futuro, el cambio climático continuará perjudicando gravemente las cosechas, al mismo tiempo que la demanda de alimentos aumentará. No hace falta ser un experto  para darse cuenta de que la disminución en las cosechas y el aumento de la demanda no contribuirán a incrementar la seguridad alimentaria en el futuro.

El IPCC ha reconocido además, y por primera vez, que el aumento de los fenómenos meteorológicos extremos implica un aumento exponencial de los precios de los alimentos. Los efectos del cambio climático en la producción de alimentos y el aumento de sus precios  ya no solo incumben a familias agricultoras a pequeña escala en países pobres. Ahora también concierne a los principales exportadores de cultivos y a millones de personas más de zonas rurales y urbanas de todo el mundo.

La comunidad científica ha dado su veredicto. Ahora los líderes deben buscar soluciones. Primero, deben incrementar drásticamente su inversión en adaptación, especialmente en los países pobres, dejados a merced de los efectos del cambio climático a pesar de ser los menos responsables de esta crisis. También por primera vez, el IPCC ha reconocido que existe un déficit de financiación de la adaptación. Oxfam estima que los países ricos apenas han proporcionado un 2% de los fondos que los países pobres necesitan para adaptarse a los efectos del cambio climático desde que se celebrase la cumbre de Copenhague hace tres años.

El informe subraya claramente que la adaptación tiene un límite y que es necesario reducir, al mismo tiempo, las emisiones de gases de efecto invernadero. Desde Oxfam ya hemos podido observar estos ‘límites’ en nuestro trabajo con las comunidades. Reducir las emisiones resulta crucial para acabar con el hambre.

El informe evidencia que nos enfrentamos a un gran retroceso en la lucha contra el hambre. Ningún Gobierno que no sea capaz de alimentar a su pueblo dura mucho. Sin medidas urgentes para impulsar la adaptación y reducir las emisiones, el objetivo de garantizar que todas las personas tengan suficiente que comer puede convertirse en algo inalcanzable. Los líderes políticos que lean este informe deberían preguntarse a sí mismos si será esta la generación que permita que eso ocurra".

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Descárgate el media briefing del informe final del IPCC