VIH/SIDA en Sudáfrica: un santuario de apoyo

Itumeleng ModimolaUna cuidadora, consejera y modelo a seguir, Itumeleng Modimola, ha cultivado un compromiso por cuidar a los demás en un santuario de apoyo para las familias afectadas por el VIH/SIDA en Provincia del Noroeste, Sudáfrica.

El árbol es un poderoso símbolo de estabilidad y resistencia a lo largo de toda África.

Los árboles ofrecen resguardo del sol abrasador, medicinas tradicionales, materiales de construcción, leña y alimentos. Así fue que en 2002 un grupo de 30 mujeres se reunieron debajo de un árbol en la aldea de Welgeval, Sudáfrica, y decidieron pasar a la acción.

“Cuando nos concienciamos del efecto mortal del VIH y del SIDA en nuestra comunidad, nos dimos cuenta de que debíamos hacer algo”, comenta Itumeleng Modimola. “No fue fácil al comienzo, la gente no estaba acostumbrada a la idea de los cuidadores y debido al estigma que significa el VIH y el SIDA, la gente simulaba no estar en casa cuando íbamos de visita”.

Pero las mujeres fueron perseverantes y en 2006 sus esfuerzos fueron recompensados, ya que el consejo tradicional local les ofreció un terreno y un edificio como sede para su organización. Hoy, Modimola es la directora de Pholo Modi Wa Sechaba, una comunidad vibrante centrada en el proyecto del VIH/SIDA en Welgeval, en Provincia del Noroeste, Sudáfrica. La organización, cuyo nombre significa “la salud es la raíz de la nación” en setswana, su idioma local, se dedica a facilitar que la comunidad local supere el impacto devastador del VIH/SIDA.

Apoyo para niños y adultos

Sudáfrica cuenta con el número más elevado de infecciones por VIH: unas 5,5 millones de personas, de un total de 48 millones, están infectadas por el VIH. Las mujeres son las más afectadas. En 2005, una de cada tres mujeres en Sudáfrica entre 30 y 34 años estaba infectada por el VIH.

Cada día, la sede de Pholo Modi Wa Sechaba vive una frenética actividad a medida que niños de familias con SIDA se hacinan en la pequeña sala de cuidados y salen a jugar al polvoriento patio. Por la tarde, se unen con sus hermanos mayores y otros escolares para una comida saludable y actividades extraescolares supervisadas en las que aprenden habilidades tales como la prevención del VIH/SIDA. El jardín que antaño fuera árido hoy luce el verde de ordenadas hileras de verduras. Las bases y los muros del nuevo centro comunitario empiezan a perfilarse cerca, a medida que los miembros de la organización proveen materiales y trabajo.

Pholo Modi Wa Sechaba cuenta con un grupo de apoyo para los enfermos de VIH/SIDA y tiene a 20 cuidadores que ofrecen servicios de cuidado a domicilio a cerca de 300 familias en cuatro aldeas. Es miembro del AIDS Consortium (Consorcio sobre el SIDA), una organización de cobertura nacional sudafricana que ayuda a los grupos comunitarios que buscan ayudar a los afectados por el VIH/SIDA. Una subvención de Oxfam América financia al AIDS Consortium para extenderse en Provincia del Noroeste, en donde Pholo Modi Wa Sechaba y otras 100 organizaciones comunales reciben formación adicional para recaudar y gestionar dinero, diseñar y ejecutar mejores programas para la comunidad, y formar a sus empleados.

“Todavía falta mucho”

Con la ayuda del Aids Consortium y la incipiente conciencia sobre el VIH/SIDA en la comunidad, Modimola comenta que su organización está avanzando.

“La situación ha cambiado a mejor. La gente tiene más consciencia sobre el VIH y toma decisiones valoradas para protegerse a sí misma y a sus familias. Pero todavía nos falta mucho. El gobierno y otros colaboradores deben aumentar el acceso a los tratamientos con antirretrovirales (ARV) y los servicios de salud en nuestra área”, confiesa Modimola. “Si bien hacemos lo que podemos con recursos limitados, la formación y la retención de los cuidadores son un desafío continuo”.

Modimola ha afianzado fuertes relaciones con la clínica local, las autoridades tribales y los departamentos gubernamentales. Pholo Modi Wa Sechaba recibe un subsidio anual del gobierno provincial para brindar alimentos a 60 familias y una paga mensual para los cuidadores. Una vez que se agota dicho subsidio, sin embargo, Modimola predice que muchos cuidadores se ven obligados a renunciar, ya que no pueden seguir trabajando sin cobrar.

Los cuidadores locales brindan un servicio vital a la comunidad y llenan los vacíos en el sistema de seguridad social nacional. A veces son los primeros en identificar a los miembros de una familia que podría haberse infectado por el virus del VIH y los últimos en cuanto a cuidados para los enfermos de SIDA. Si bien el Estado es el responsable de los tratamientos con ARV, no hay suficientes doctores, enfermeras y hospitales como para lidiar con el contagio de la enfermedad.

Como el árbol bajo el cual se fundó Pholo Modi Wa Sechaba, Modimola y los cuidadores locales se han convertido en símbolos de su comunidad. Su compromiso continuo de cara a los desafíos ha alimentado la fuerza de muchos.

Este artículo fué publicado originalmente en el sitio web de Oxfam América (EE.UU.).

Leer más

Día mundial del SIDA: El blog de Annie Lennox: Exigimos justicia con el SIDA

El trabajo de Oxfam en la lucha contra el VIH y el SIDA

La campaña de Oxfam: Salud y Educación para todo el Mundo

Palabras clave: