El SRI aumenta la producción con menos semillas. Foto: Jim Holmes/Oxfam
El SRI aumenta la producción con menos semillas

Implantando el Sistema de intensificació del Arroz en Camboya

“Espero poder ampliar mi arrozal y cultivar más arroz y otros cultivos. Así podré ahorrar más dinero, porqué espero poder dar a mis hijos una educación mejor”
Yem Neang
Agricultora camboyana

La agricultora camboyana Yem Neang utiliza un nuevo método, denominado Sistema de intensificación del arroz, para aumentar su productividad y, al mismo tiempo, recortar sus costes de producción.

Una vez al mes, Yem Neang recorre un camino polvoriento para invitar a los agricultores de su vecindario a asistir a una sesión de formación sobre el cultivo de arroz con un método innovador denominado Sistema de intensificación del arroz (SRI).

Neang se formó por primera vez en esta técnica antes de que empezara la estación húmeda en 2009. De inmediato adoptó este planteamiento y consiguió un aumento sustancial de la producción en la última cosecha. Ahora quiere que los agricultores de su pueblo pongan en práctica esta técnica agraria.

Neang trabaja de forma voluntaria como líder de grupo para fomentar el uso del SRI en su pueblo, Chambok Koang, que se encuentra a unos 145 km de la capital camboyana, Phnom Penh. Antes producía unas dos toneladas de arroz en su campo de cultivo de 1,5 hectáreas, pero cuando experimentó con el SRI en 600 m2 del campo, notó un gran aumento de la producción.

“En comparación con un campo del mismo tamaño, la producción del campo SRI era el doble”, declara la agricultora de 37 años en un taller sobre el SRI. “Con la técnica del SRI tenemos que seguir unos pasos concretos. Por eso creo que la formación es importante y estoy encantada de ir de puerta en puerta pidiéndole a la gente que participe en ella”.

El SRI se centra en la aplicación de prácticas de bajo coste para lograr una mejor gestión del suelo, del agua y de las plantas. Con esta técnica, los agricultores toman del semillero plántulas nuevas de arroz, que tienen entre 8 y12 días, y las trasplantan inmediatamente. Con el método tradicional, los agricultores utilizan plántulas de hasta 35 días y las trasplantan en grupos, normalmente de 5 a 10 plántulas por colina.

El método del SRI se desarrolló por primera vez en Madagascar durante la década de 1980 y ahora utiliza en varios países asiáticos. En su trabajo con los grupos de ayuda locales de Camboya, Oxfam empezó a presentar el SRI a los agricultores camboyanos en 2000. Los resultados son impresionantes: Oxfam ha averiguado que los agricultores camboyanos pueden reducir la cantidad de semillas que necesitan en un 75% y, al mismo tiempo, aumentar su producción entre un 30% y un 150%.

La organización informa también de que las plantas de arroz cultivadas con el método del SRI suelen estar más sanas, presentan mejores raíces y son más resistentes a las plagas y enfermedades.

Padek, una organización local, llevó el SRI al pueblo de Neang en 2009. Actualmente practican esta técnica aproximadamente una tercera parte de los habitantes, pero hay otros que todavía tienen dudas.

“Hablé con la mayoría de las personas de este pueblo sobre la utilización del SRI, pero algunas dijeron que iban a esperar a ver qué sucedía. Si los agricultores que utilizaban el SRI realmente conseguían una mayor producción, entonces también lo utilizarían”, afirma Neang.

Trabajando con organizaciones locales como Padek, Oxfam impartió formación el año pasado a más de 4.300 agricultores de arroz sobre cómo aumentar sus cosechas y, en algunos casos, duplicarlas, reduciendo las sustancias químicas, la mano de obra y los gastos en semillas.

Miedo a lo desconocido

A Neang no le resultó fácil convencer a la gente para que adoptaran el SRI. Tuvo dificultades hasta con su propia familia. Neang tuvo que derramar muchas lágrimas para convencer a su esposo de que probara la nueva técnica agrícola.

“Intenté explicar a mi esposo que el SRI podía aumentar la producción y ayudar a ahorrar en semillas”, afirmaba Neang. “Él alegaba lo siguiente: ‘Todo el mundo trasplanta de forma convencional y sigue teniendo suficiente arroz para comer. Si mides las distancias entre colinas como ésta, ¿cuándo vas a terminar de trasplantar? ¿Y cuándo vas a tener suficiente para comer?’”

Hubo discusiones y se derramaron lágrimas pero, al final, Neang convenció a su esposo para que dedicaran 600 m2 al experimento del SRI.

Neang admite que, al principio, hasta ella tenía dudas sobre si la nueva técnica conseguiría aumentar realmente su producción de arroz. “Durante las dos primera semanas después del trasplante me sentí desilusionada”, afirma. “Mi campo de SRI tenía un aspecto muy vacío y estéril. Mi arroz no parecía producir vástagos [brotes de las raíces]. Con el método tradicional, el campo habría estado lleno de plantas de arroz”.

El SRI requiere tareas distintas a las del cultivo tradicional del arroz pero, tras un solo experimento, Neang y su esposo se dieron cuenta de que cultivar arroz con este nuevo método resulta más fácil y rápido.

“Con el método convencional tengo que trabajar mucho para trasplantar las plántulas de arroz a una gran profundidad en el suelo [entre cinco y seis centímetros]. Pero con el SRI no necesito tanto esfuerzo. Trasplanto las plántulas solo a uno o dos centímetros de profundidad”, afirma Neang. “También resulta más rápido porque solo trasplanto una o dos plántulas de arroz por colina y gasto mucho menos en semillas”.

Un estanque de futuro

Millones de agricultores de toda Camboya tienen problemas con la escasez de agua, incluidos los que practican el SRI. Esto se ha convertido en un obstáculo a la hora de fomentar el uso del SRI en el país.

“Tiene que llover cuando las plántulas de arroz tienen unos 10 días para poder trasplantarlas según el método del SRI”, afirma Neang. “Con el método convencional se pueden trasplantar siempre que llueva, independientemente de los días que tengan las plántulas”.

Como los agricultores como Neang dependen de la lluvia, son vulnerables a los cambios climatológicos. La creciente irregularidad de las lluvias ha resultado perjudicial para sus campos. Pero Neang ha solucionado parte del problema. Se ha unido a un grupo de ahorro comunitario y el año pasado pidió unos 50 USD prestados para excavar un estanque que pudiera servir para almacenar agua para sus cultivos. Con este almacenamiento de agua tiene previsto ampliar el campo SRI de su familia hasta media hectárea, durante la próxima temporada de siembra.

Neang y su esposo fueron a la escuela solo unos años. Crecieron en la época de los Jemeres Rojos, que soñaban con convertir Camboya en una utopía agrícola, pero terminaron matando a una cuarta parte de la población entre 1975 y 1979. Como entienden que el analfabetismo es una gran desventaja, Neang y su esposo están trabajando mucho por el futuro de sus hijos. Su hija está en el último año de educación secundaria y sus dos hijos están en el primer ciclo de secundaria.

“No sé cuánto dinero necesito para enviar a mi hija a la universidad. Quiero que estudie medicina”, declara Neang. “Espero poder ampliar mi arrozal y cultivar más arroz y otros cultivos. Así podré ahorrar más dinero, porqué espero poder dar a mis hijos una educación mejor”.

Publicado orginalmente 27 de abril de 2010 

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