“Necesitamos que nuestros niños aprendan a leer, escribir y hablar la lengua de los Laolum para así tener las mismas oportunidades que otros niños.”
Nom Si Song
Los niños de una comunidad situada en una montaña remota de Laos están recibiendo una mejor formación desde que se abrió una nueva escuela como resultado de la cooperación entre Oxfam Australia, el gobierno regional y la comunidad local.
Puede resultar muy difícil recibir una educación adecuada cuando tu escuela no tiene techo, paredes, pupitres, sillas, encerado o libros. Aún lo es más cuando llegas al tercer curso y tienes que caminar durante dos horas pasando por una montaña hasta llegar a la siguiente aldea para así poder continuar yendo a la escuela.
Pero esta era la cruda realidad para los niños de la aldea de Nong Por, al norte de Laos hasta que, recientemente, abrió sus puertas una nueva escuela como resultado de la colaboración entre Oxfam Australia, el gobierno regional y la comunidad local.La nueva escuela no sólo dispone de 5 aulas completas con encerados, pupitres, mesas y materiales de enseñanza, sino que además cuenta con un cuarto de baño, material de deporte y una biblioteca llena de libros nuevos.
Más y mejores recursos implican que ahora la escuela puede ofrecer 5 cursos en lugar de 2 y acoger a un número mayor de alumnos. El número de alumnos ha aumentado de 40 a 157, entre los que hay 68 niñas, y la clase de primer curso está de segunda en la clasificación regional.
“Antes de tener esta escuela, los niños iban al campo con sus madres a trabajar o cuidaban de los más pequeños en casa mientras sus padres iban a trabajar al campo”, dice Gia Gio Loa, jefe de la aldea. “Ahora el 95-96% de los niños asiste a la escuela. Y el número de niñas que vienen también ha aumentado notablemente”.
Nom Si Song tiene cuatro niños que van a la escuela y cree que es fundamental que reciban una buena educación en lugar de quedarse y trabajar en casa.
“Nosotros venimos de la etnia Hmong, un grupo étnico minoritario. Necesitamos que nuestros niños aprendan a leer, escribir y hablar la lengua de los Laolum para así tener las mismas oportunidades que otros niños. Si reciben la misma educación que los otros niños, podrán entender y hacer lo mismo que los demás y tener acceso a buenos trabajos”.
Una escuela con mejores recursos, y con casas y formación para los profesores hace que ya no será necesario crear una atractiva oferta para captar y retener a docentes competentes como ocurría en el pasado.
“Tenemos una casa en la que pueden vivir los profesores, con un sistema de abastecimiento de agua, cuarto de baño y energía solar”, explica Kham Luang, el director de la escuela. “Ahora es muy fácil conseguir profesores que quieran venir. Los profesores de otras aldeas quieren dar clases aquí”.
Nuestro trabajo en Nong Por va más allá de la educación. Desde que empezamos nuestro programa aquí en el año 2001, hemos trabajado con la comunidad para la instalación de sistemas de agua potable y riego sin bomba, establecer un fondo de desarrollo, contribuir en proyectos de ganadería avícola y porcina, y para la construcción de accesos por carreteras a los mercados locales y servicios sanitarios.
“Nuestra comunidad ahora sabe cómo trabajar en equipo para conseguir las cosas”, afirma Gia Gio Loa. “Antes de que Oxfam empezara a trabajar aquí, era muy difícil conseguir que la comunidad participara en las actividades, pero Oxfam nos enseñó lo que era la participación comunitaria y la igualdad de sexo, y por ello ahora somos conscientes de que es más fácil y mejor para la comunidad que todos trabajemos juntos.
Y lo más importante es que la calidad de vida de la gente de nuestra aldea ha mejorado. Los niños pueden ir a la escuela, y los aldeanos pueden acceder a los mercados regionales e instalaciones hospitalarias, además de que han mejorado en general los medios de vida, lo que permite tener suficiente arroz para comer. Somos muy felices”.