Manuel Chuizo nos muestra orgulloso sus productos en el mercado José Olaya en Lima. Autor: Percy Ramírez/Oxfam
Los socios del mercado han aprendido a desarrollar acciones conjuntas

Manuel, comerciante de Lima: "La clave está en la calidad y el servicio"

Los 114 socios que hoy ocupan el mercado José Olaya ubicado en Villa El Salvador (zona sur de Lima), se sienten satisfechos de los avances que juntos han logrado en estos últimos tiempos. A pesar que compiten en desventaja con los grandes supermercados, ellos siguen en pie.

Los socios reconocen el gran valor que les da la relación y afecto que construyen todos los días con sus clientes, y el esfuerzo de ofrecerles calidad a mejor precio.

“Antes cada comerciante se ocupaba solo de su puesto, comprábamos nuestros productos de manera separada, teníamos precios diferentes. Desde que recibimos capacitaciones en cursos como atención al cliente y marketing, y hemos elaborado acciones conjuntas con los demás socios, nos hemos dado cuenta que tenemos mejores posibilidades de trabajar y competir, sobretodo porque tenemos la relación directa con los caseros  y son ellos los que finalmente deciden dónde comprar”, nos cuenta Manuel Chuizo, comerciante de  63 años, quien ha dedicado toda su vida a la comercialización de verduras en el mercado y ha podido con su esfuerzo darle estudios superiores a sus cuatro hijos.

Cursos como finanzas, compras colectivas, manejo de residuos, estudios de mercado, perfil de compradores, entre otros, forman  parte de los proyectos de promoción de desarrollo local que venimos implementando Oxfam en Perú, junto a contrapartes locales en el marco del programa Trabajo Digno y Ciudadanía,  el cual busca que las comerciantes mejoren su competitividad y ejecuten, de la mano de los gobiernos locales, planes concertados que les permita fortalecer su economía diaria.

“Todos los días me voy al mercado de verduras a las 4 de la mañana y escojo mercadería pensando en mis caseras que cada día van a mi puesto. La clave está en la calidad y el servicio que les damos a cada cliente porque cada uno es especial. Yo siempre soy amable, conversador y alegre, y el precio no interesa porque si los caseros reconocen calidad  pagan por ello”,  comenta Manuel.

Originalmente publicada por Intermon Oxfam en Mayo del 2009

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