Santos Puma Paso habla con la antropóloga del CBC, Ligia Alencastre, en Cusco
Santos Puma Paso habla con la antropóloga del CBC, Ligia Alencastre, en Cusco

Perú: Respeto por los derechos de las minorías

“Estaba perdido. No sabía a qué cultura pertenecía”
Santos Puma Paso

En las montañas de Perú, los líderes indígenas aplican un enfoque multicultural para superar siglos de racismo y discriminación, y poner fin a la pobreza.


Santos Puma Paso trabajaba como promotor de salud, y ayudaba de manera voluntaria en la prevención de enfermedades y para la obtención de una mejor asistencia sanitaria en su comunidad indígena. A pesar de su esfuerzo y dedicación, nunca recibió ayuda de la clínica de salud más cercana. Aunque tenía que caminar durante un día entero para llegar allí desde su remota aldea, nunca salía nadie a su encuentro ni se prestaba a ayudarle.


Paso sospechaba cuál podría ser la causa, pero ésta se demostró de manera efectiva cuando un funcionario del servicio sanitario le explicó que no podía lavar platos en sus dependencias porque era un indígena hablante de quechua, un grupo étnico situado en lo más bajo de la escala social de la pintoresca región de Cusco. Paso estaba tan desanimado que casi llegó a aceptar este hecho.


“Estaba perdido”, dice Paso, que en la actualidad tiene 37 años, está casado y es padre de tres niños. “No sabía a qué cultura pertenecía”.


El racismo y la discriminación minan el amor propio de los indígenas de las tierras altas de Perú. Éstos vuelven la espalda a su propia cultura y abandonan progresivamente sus modos de vida y trabajo tradicionales adaptados al contexto de los Andes. Como consecuencia, los indígenas son uno de los grupos de población más pobres del país.


Para ver las cosas en perspectiva, Paso visitó el Centro de Bartolomé de Las Casas tras escuchar en la radio que estaba desarrollando un proyecto educativo bilingüe diseñado para ayudar a los líderes indígenas como él a encontrar su sitio en Perú, formarlos en derechos humanos y desarrollar sus cualidades como representantes de sus comunidades en tanto que funcionarios del gobierno.


Gracias a las subvenciones recibidas por Oxfam América, el CBC ha invertido un año en desarrollar conjuntamente con los líderes de la comunidad hablantes de quechua un plan de estudios que ayude a los futuros líderes a valorar su cultura en el contexto de un Perú moderno y con una cultura postcolonial. “Es un modo de hacer ver a la gente que forma parte de una cultura, a la vez que reconoce la existencia de otra cultura distinta”, dice Nicolette Velarde, antropóloga del CBC.


Fruto de la cultura quechua


Tras desarrollar el plan de estudios, el CBC se encuentra en plena formación del primer grupo de líderes, en el que se encuentran Paso y otras 30 personas de Cusco y Apurimac.


Una de ellas es Gillermina Mamani Huamán, de 53 años, madre de cuatro niños y abuela de siete. Guillermina vivió una experiencia similar a la de Paso cuando visitó la ciudad de Cusco por primera vez, hace 15 años. Huamán acudió a Cusco para solicitar a un organismo público ayuda para comercializar productos de artesanía. Sin embargo, durante cuatro días no consiguió que escucharan su petición.


Paso, Huamán y los demás líderes ya piensan en qué harán con sus recién adquiridos conocimientos y dotes de liderazgo. Paso planea dedicarse a la función pública para representar mejor a su comunidad y conseguir las escuelas, la asistencia sanitaria y el agua potable que merece sin renunciar a su identidad cultural.


Huamán quiere trabajar en la promoción de los productos de artesanía fabricados por mujeres de su comunidad para que puedan ser independientes económicamente. “Quiero ayudar a las mujeres a educar a sus hijos", dice mientras teje a orillas de las agitadas aguas del río, "para que puedan leer y escribir, y no sufran la discriminación que yo vivo".