Salud: una bocanada de aire fresco en Rusia

María, una de las beneficiadas por el proyecto de asistencia médica de Oxfam y GCAP en Rusia. Fotografía: Caroline Gluck/Oxfam

En la ciudad de Nizhny Novgorod en Rusia, Oxfam está ayudando a que más personas tengan acceso a sus derechos de salud básicos. Informa desde Rusia la oficial de Comunicaciones regionales para Oxfam, Caroline Berger.

María, una señora obesa de mediana edad, envuelve su abrigo de piel negro con fuerza alrededor de su pecho mientras toma una bocanada de su inhalador. Dado que es una paciente con asma crónica, sus mañanas están dominadas por esta enfermedad. “No puedo respirar bien,” me susurra con voz ronca entre cada inhalación. Con tantos ataques de asma, María no tuvo más remedio que renunciar a su trabajo de limpieza en la fábrica de coches local. Recuerda que se “sintió desesperada” pues solo vivía de los subsidios del estado por su hijo discapacitado. Después de toser agrega, “mi amigo me motivó para solicitar la ayuda.”

Ahora María recibe ayuda de una organización local que forma parte de "El Llamado Mundial a la acción contra la pobreza"
(GCAP, acrónimo en inglés), con el apoyo de Oxfam, el cual trabaja para que personas como María tengan mejor acceso a una asistencia médica de calidad. Masha, una de las coordinadoras encargadas de llevar a cabo el proyecto de salud de GCAP en Rusia nos explica: “Este centro en único porque aquí buscamos modificar la actitud de la gente y, a la vez, darles la oportunidad para que protejan sus derechos.”

Antes de contar con este apoyo, María tenía que someterse continuamente a exámenes médicos para probar que era reconocida como discapacitada. “Fue una experiencia humillante, cada vez que me rechazaban la petición me sentía abatida,” recuerda. Pero gracias a la ayuda de voluntarios y voluntarias con conocimientos jurídicos, María pudo presentar quejas formales ante las autoridades legales. Ahora, un año después, María está registrada legalmente como discapacitada y recibe beneficios adicionales como medicamentos y tratamiento regular gratuitos.

María es una de miles de personas en Rusia que luchan por sus derechos para ser reconocidos legalmente como discapacitados. Pero en un país donde muchos ven el sistema de salud como ineficiente e injusto, el discapacitado se enfrenta a una dura batalla. Muchos carecen de conocimiento sobre sus propios derechos de asistencia médica y la información del gobierno por lo general no llega hasta las personas que más la necesitan. La generación más vieja recuerda el sistema de salud soviético con añoranza. Tamara, de 83 años de edad y quien también buscó ayuda en este centro recuerda: “en la época soviética todo el mundo recibía ayuda.”

María es una pensionada viuda con un pasado trágico que ha tenido que venir al centro de asistencia durante la época más dura del invierno. Lisiada con un dolor de espalda tras haber cuidado a su esposo paralitico, Tamara fue reconocida legalmente como discapacitada hace 13 años. Como vive en un quinto piso de un apartamento de estilo soviético, se esfuerza por subir las escaleras y llevar a cabo las tareas diarias. Tamara ahora recibe ayuda de voluntarios del centro para llevar a cabo sus tareas de rutina.

“Los voluntarios me hacen muy feliz,” dice sonriendo entre dientes, y su cara se ilumina momentáneamente antes de que el dolor de espalda reaparezca. Tamara nos explica: “Este centro es muy importante pues en Rusia hay muchas personas discapacitadas permanentes que necesitan ayuda desesperadamente.”

Para María y Tamara este centro es un bote de salvación, que une a personas que se enfrentan a situaciones similares para darles la posibilidad de resolver sus propios problemas y ayudar a otros. María sonríe, su diente de oro brilla: "gracias a este centro, me siento viva de nuevo y quiero ayudar a otros que estén pasando por una situación similar.”

Leer más

El trabajo de Oxfam en Rusia

Salud y Educación para todo el Mundo

Permalink: http://oxf.am/4hz