Vanuatu: Celebración de la enseñanza

Es sabido que la educación es el pasaporte para un futuro mejor. Sin embargo, para muchas familias de las comunidades de la remota isla de Vanuatu, la educación es demasiado cara. Muchos jóvenes dejan la escuela antes de haber completado sus estudios o adquirido un oficio. Por ello, la comunidad de Lorakau en la isla meridional de Tanna celebró cantando y bailando la reciente inauguración oficial de una nueva aula en el centro de formación rural.

Los jóvenes adquieren nuevos conocimientos

El centro de Lorakau es uno de los 42 centros existentes en las 69 islas habitadas de Vanuatu. Los centros cuentan con el apoyo de La Asociación para el desarrollo y la formación en zonas rurales, socia de Oxfam, y ofrecen a los jóvenes formación profesional en agricultura, carpintería, mecánica y tareas domésticas. La construcción del aula se convirtió en el mejor ejercicio práctico para los alumnos.

“El objetivo de los estudiantes es ‘aprender con la práctica’ para poder aplicar los conocimientos adquiridos en la vida real”, explica Lija Tom, director del centro situado en Lorakau. “Si no existiera este centro, la situación sería muy distinta en la zona. Los jóvenes se pasarían el día por ahí creando problemas, sin un trabajo y sin esperanza de futuro. El centro ayuda a muchos jóvenes que no pueden pagar una formación completa a ser independientes y conseguir un trabajo remunerado”.

  • “Yo ayudé a levantar estos muros, a enyesarlos, a poner el techo, a fabricar el encerado y a pintar”, dice Kevin Tiraua, de 20 años. “Cuando acabe el curso, buscaré alguna empresa que necesite un albañil para adquirir más experiencia. Quizás después pueda trabajar por mi cuenta”.

La mayor parte de las aulas de los centros de formación rurales se construyen con materiales poco consistentes que no resisten el paso de ciclones. Sin embargo, estas nuevas clases, construidas con ayuda de los fondos aportados por la Agencia de Nueva Zelanda para el Desarrollo y la Ayuda Internacional (NZAID) y las donaciones de los contribuyentes de Oxfam, no sólo ofrecen un espacio educativo mejorado sino que pueden utilizarse como centros de emergencia en caso de llegada de un ciclón o de actividad volcánica peligrosa.