Sudáfrica: El trabajo en equipo ayuda a las mujeres portadoras del VIH

Trabajar en equipo ayuda a las mujeres a luchar por una vida mejor. Autor: Paul Weinberg/Oxfam
Trabajar en equipo ayuda a las mujeres a luchar por una vida mejor

“Coser para Fancy Stitch me ayuda mucho en momentos de soledad y me produce mucha alegría”

Philile Mathenjwa

El trabajo de bordado a mano de productos textiles alegra la vida a cientos de mujeres sudafricanas enfermas de VIH. Trabajar en equipo en el bordado del edredón conmemorativo les ayuda a estrechar sus lazos y forma parte de su apoyo emocional.

Jabu Nxumalo tuvo una vida muy difícil hasta que se unió hace cinco años a Fancy Stitch, una organización socia de Oxfam Australia situada en KwaZulu-Natal, Sudáfrica.

Jabu, que viene de una familia de 12 miembros, se quedó embarazada de adolescente y tuvo que faltar a la escuela durante un año. Dos años más tarde su madre, que era el sostén principal de la familia, murió y Jabu se vio obligada a buscar un trabajo. Finalmente, encontró un trabajo limpiando casas de particulares por 250 rands (38 dólares australianos) al mes.

“Mi situación era complicada”, dice Jabu. “Las cosas empezaron a mejorar cuando entré en Fancy Stitch. Significó un gran cambio para mí y mi familia. He podido construir una casa y ayudar a mi familia. Me gustaría darle las gracias a Fancy Stitch por ayudarme a cambiar de vida”.

Fancy Stitch une a las mujeres que viven en la zona de Ingwavuma, perteneciente a la provincia de KwaZulu-Natal, para la fabricación artesanal de todo tipo de objetos y productos textiles de vivos colores. Las mujeres, conocidas cariñosamente como “las manitas”, crean auténticas obras de arte que ofrecen una visión íntima de muchos aspectos de sus vidas: sida, agricultura, ganadería, ciudades, familia, cultivo, trabajo o fauna y flora.

Ingwavuma se considera como una de las zonas más pobres y aisladas de Sudáfrica. Cerca del 90% de la población carece de empleo, alrededor del 40% padece sida y 50% de la población vive con menos de 1,50 dólares al día. La pobreza de la zona se ve impulsada por la carga que supone el VIH-sida, es decir, el coste del tratamiento médico, los funerales a los que tienen que hacer frente las familias y el cuidado de los niños huérfanos a causa de esta enfermedad, que merma los recursos familiares y comunitarios.

La artista Maryna Hess creó Fancy Stitch en el año 2001 tras mudarse a Ingwavuma con su marido médico. Su intención era encontrar el modo de ayudar a una comunidad tan azotada por el VIH y la pobreza.

“Confiaba en la fuerza que aporta a la gente el hecho de trabajar por un sueldo y en el proceso de recuperación de la dignidad que lo acompañaba, y eso me llevó a tomar esta iniciativa lucrativa”, dice Maryna. “Ver que los demás admiran la belleza de algo que tú has creado te hace sentir especial”.

La organización contaba con 27 miembros cuando se creó en 2001, una cifra que ahora asciende a más de 350 personas, entre ellas algunos hombres. Por desgracia, 44 personas murieron de sida desde la creación del grupo, lo que demuestra lo dura que es esta epidemia y el impacto que tiene. Esta pérdida ha inspirado la creación de un edredón por parte de los miembros restantes en conmemoración del trabajo y la vida de sus compañeros fallecidos.

El hecho de trabajar en equipo les ayuda a estrechar sus lazos y forma parte de su apoyo emocional. Todo el trabajo desarrollado por el grupo, ofrece a sus miembros la oportunidad de compartir sus ideas y deseos al mismo tiempo que ganan dinero con ello.

“Coser para Fancy Stitch me ayuda mucho en momentos de soledad y me produce mucha alegría", afirma Philie Mathenjwa, miembro del grupo.

“Incluso cuando nadie me quiere, no me preocupo porque ya Fancy Stitch me da todo el amor que necesito”.