Afganistán: El coste de la guerra en imágenes
Las últimas tres décadas de guerra y desórdenes han tenido un impacto devastador en el pueblo afgano. Millones de personas han sido asesinadas, millones más se han visto obligadas a huir de sus hogares y la infraestructura del país ha sido destruida. El tejido social está fracturado y las instituciones estatales son frágiles y débiles.
Mucho se ha escrito acerca de las guerras en Afganistán - pero las voces de los afganos a menudo siguen sin ser escuchadas, y sin embargo, es el pueblo afgano el más afectado por la violencia.
Para comprender mejor cómo los afganos viven la situación, ocho organizaciones no gubernamentales que operan en el país han llevado a cabo un estudio en 14 provincias de todo el país. Esta investigación se ha centrado en experiencias personales de los últimos 30 años de conflicto, la percepción del conflicto actual y recomendaciones para mitigar la violencia y abordar sus profundas causas. Ésta es su historia.
Autor: Travis Beard/ArgusLos talibanes triunfaron del caos de la guerra civil y tomaron rápidamente el control de las tierras, prometiendo la seguridad a una población destrozada por la guerra. Pero la política represiva de los talibanes solo aumentó el nivel de pobreza, generalizando el abuso de los derechos humanos, las persecuciones étnicas y las matanzas, siguiendo desplazando a la población y refugiados así al Pakistán, Irán, y los países vecinos.
Autor: David Gill"Los muyahidín han destruido nuestro negocio y nuestra casa y amenazaron a mi familia. Torturaron a mi tío y las consecuencias de las violencias sobre su salud mental le mataron. Tuvimos que huir a Pakistán y mi abuelo esta tan triste que no quiere hablar más." Un décimo de los afganos esta encarcelado y un quinto es victima de tortura
“Los niños han sufrido mucho, han visto a cosas terribles como matanzas y torturas. Han sido afectadas a nivel mental. A veces tenían hambre y tenían que caminar muchas horas con los otros desplazados.” Una mujer anónima.
“Mi prima ha sido raptada durante la época de los muyahidín. Fue terrible. Después de eso impidieron a todas las chicas ir a la escuela por miedo a los muyahidín.” – Una mujer, en Herat. “La mayoría de las personas que han sufrido han sido mujeres. Algunas son viudas y han sido violadas, victimas de agresión sexual o atacadas durante la guerra.” – Female, Daikundi
“En nuestro país, las personas pobres han sufrido mucho. No han podido irse a otro país. Algunos ni podían huir de los pueblos hasta las ciudades. Los niños no eran educados y las tierras eran destruidas.” – Un hombre anónimo, Parwan. Tres cuartas partes de las personas han sido obligadas a abandonar sus hogares durante el conflicto. El 17% de ellas desea irse de Afganistán.
Autor: David Gill“Los talibanes destruyeron nuestras casas. Dicen que son musulmanes pero vienen y destruyen nuestras casas con objetos de culto dentro. Destruyeron nuestros árboles y viviendas. Era difícil tener coche y se utilizaban burros pero mataban también a los burros y nos quedábamos sin nada.” – Un hombre anónimo, en Parwan. Dos personas de cada cinco han visto sus bienes destruidos, un cuarto su tierra, y una de cada tres personas ha sufrido una violación durante el conflicto.
Autor: OxfamDespués de la caída de los talibanes a finales de 2001, muchos afganos y afganas pensaban que había llegado el fin de la violencia y que podrían empezar una vida mejor. Pero en 2006, la situación fue a peor y la violencia alcanzó el nivel más alto de los últimos cinco anos. Aunque la vida sea mejor para algunos afganos y afganas, la mitad de la población vive de bajo del umbral de la pobreza.
“Si la gente trabaja, se acabara la violencia.” – Un hombre anónimo, en Kandahar. Siete de cada diez personas piensan que la pobreza y el paro son los responsables de la violencia.
Autor: Travis Beard/ ArgusNiños jugando en un campo de refugiados. Siete de cada diez personas piensan que la pobreza y el paro son los responsables de la violencia pero más de la mitad da la culpa a la corrupción y acusan al gobierno afgano de no ser eficaz.
