Un grupo de señoras charla en el albergue de Andahuaylillas. Autor: Roberta Guerrero/Oxfam
45.000 personas han perdido sus casas y medios de subsistencia

Cusco: Las lluvias siguen trayendo destrucción

Desde mediados de enero y hasta la fecha, el Perú está soportando intensas lluvias en diversas partes de su territorio.  Del total de 24 regiones del país, 18 están sufriendo los desbordes de ríos y lagos, y deslizamientos de tierra. 

Estas lluvias tuvieron su pico más elevado el  23 de enero del 2010 cuando los ríos Vilcanota, Jatumayo, Huatanay y la laguna de Huacarpay se desbordaron en la región del Cusco.

Todos estos desastres naturales han causado daños materiales irreparables y la pérdida de vidas humanas. De acuerdo con el gobierno peruano, más de 190.000 personas están sufriendo las consecuencias de esta emergencia.  De ellas, más de 45.000 han perdido sus casas y medios de subsistencia.

Elisabeth Cano, coordinadora de Acción Humanitaria de Oxfam, evalúa los daños causados por las lluvias

Pero lo peor todavía no ha pasado. La mayor preocupación se incrementa ante las amenazas de las enfermedades diarreicas y respiratorias en los lugares que sirven como refugio temporal para las familias que perdieron sus hogares.

La mayor parte de la ayuda prestada por el gobierno y los organismos internacionales se ha centrado en la vivienda: tiendas de campaña, láminas de plástico y mantas. Y, aunque se ha prestado atención en agua, saneamiento e higiene, la demanda de apoyo eficaz en estos aspectos es cada vez más evidente.

Más información: Negocios y cultivos perdidos por la lluvia en Cusco
 

Oxfam en el terreno

Oxfam Internacional está brindando apoyo a través de tres contrapartes:  Predes, organización especializada en respuesta a desastres, Arariwa que trabaja en temas de desarrollo en la zona, y la Red de Municipalidades Rurales (Remurpe). 

Junto con ellas estamos trabajando para mejorar las condiciones de los albergues y asegurar condiciones básicas de salud.  Se está apoyando la conducción de los albergues, instalando sistemas de agua y servicios higiénicos adecuados, y brindando capacitación y materiales que permitan a los pobladores un mejor cuidado de la higiene y la salud ambiental. Todo esto se hace en coordinación con el  gobierno regional, los gobiernos locales y los comités de defensa civil.  Pero sobretodo, con la participación de las organizaciones de damnificados.

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