Los pastores son ahora dependientes de la ayuda, Kenya. Foto: Andy Hall/Oxf

Oxfam responde a la crisis alimentaria de Kenia

“Hemos tenido que caminar grandes distancias, a veces hasta 45 kilómetros, en búsqueda de agua para el uso personal y para el ganado”
Fatuma Ahmed, una madre de de 39 años con siete hijos del distrito de Wajir

Una vez más, millones de keniatas se enfrentan cara a cara con el hambre como resultado de una grave sequía y unos precios de alimentos y combustibles cada vez más altos.

Fatuma Ahmed, de 39 años y madre de siete niños, procedente del distrito Wajir (noroeste) es una de ellos. Ha perdido un total de 60 animales hasta la fecha, incluyendo reses, cabras y ovejas.

“Es una situación desesperada y, si no se hace nada, no será sólo el ganado el que muera," dice con desesperación. A lo largo del norte de Kenia, familias de ganaderos nómadas como la de Fatua continúan sufriendo como resultado de las pobres lluvias del 2010 y el 2011. La escasez de agua es una de las preocupaciones más importantes, dado que tanto la calidad como la cantidad han descendido, y la misma fuente de agua es utilizada por humanos y animales.

“Hemos tenido que caminar grandes distancias, a veces de hasta 45 kilómetros, en búsqueda de agua para el uso personal y para el ganado.”
Algunas zonas han presenciado un aumento en el conflicto, causado por la falta de tierras de pastoreo y agua, dando lugar a la muerte de personas y animales.

Kenia ha sufrido una sequía recurrente durante los últimos 25 años, especialmente en las partes marginales del país, conocidas como las tierras áridas y semi-áridas.

Sin embargo, la crisis alimentaria de Kenia no ha azotado únicamente a las zonas áridas. Un informe reciente publicado por Oxfam en conjunto con IDS sobre la forma en que la subida de los precios de los alimentos está afectando a los pobres muestra que las familias de los suburbios Mukuru en Nairobi se han visto obligadas a saltarse comidas y reducir las raciones de alimentos (y la calidad) para seguir adelante.

Esther Wangari, de 28 años, madre soltera de cinco niños, vive en Mukuru. Esther afirma que “La vida se ha vuelto muy dura. Comemos una sola vez al día, por la noche. En la mayoría de los casos, comemos Ugali (un plato hecho de maíz), que servimos con sopa de tomate o agua salada.”
Un paquete de 2 kilos de harina de maíz (el alimento básico del país) cuesta ahora 135 chelines keniatas (cerca de 1.5 dólares americanos) en comparación a los 80 que costaba en abril. Este precio es demasiado alto para la mayoría de los habitantes de la ciudad, que tienen menos de un dólar americano al día para vivir.

¿Qué está haciendo Oxfam en esta crisis?

Oxfam están liderando el proyecto “La Nina” como parte de un consorcio de cinco organizaciones internacionales (incluyendo a VSF-Swiss, VSF-Belgium, VSF-Germany y ACTED) que trabajan con los afiliados locales, como el Fondo de desarrollo de las Tierras Áridas (Arid Lands Development Fund), la Asociación de desarrollo de Wajir del Sur (Wajir South Development Association) y el DPA. El programa se está expandiendo a lo largo de las Tierras Áridas, Wajir, Turkana, Mandera, Garissa, Isiolo, Marsabit, Baringo y Pokot Occidental.

Las actividades realizadas incluyen "Trabaja por dinero” (Cash for work), donde los miembros de las comunidades afectadas realizan trabajos manuales, p.ej.  Limpiar sedimentos de presas, plantar árboles y fabricar redes de pesca (en el Lago Turkana), a cambio de dinero. Los trabajos son tan escasos que esta actividad ayuda a las familias a tener ingresos.

El proyecto también se está encargando de reparar los sistemas de agua dañados cercanos a las tierras de pasto, así como de proporcionar ayuda sanitaria para los animales (fundamentales en las regiones de Tierras Áridas), desparasitando y vacunando al ganado contra enfermedades.

Con el nuevo llamamiento de Oxfam para recaudar fondos, tenemos intención de ampliar este producto, alcanzando a más de 1,3 millones de personas, expandiendo proyectos de agua y salubridad, y apoyando los esfuerzos de las comunidades que intentan evitar el aumento de los conflictos.

También estamos distribuyendo alimentos en Turkana a través de los comerciantes locales. No hay comida suficiente, pero al menos esto significa que las necesidades mínimas de las personas se están cumpliendo. De esta forma se consigue que las familias más vulnerables tengan algo para comer mientras los precios de los alimentos siguen subiendo y, al mismo tiempo, se refuerzan los medios de vida de los comerciantes y productores locales.

El programa Hunger Safety Net Program (Red de seguridad para el hambre), que ya lleva cuatro años en marcha y opera en la región de Turkana, proporciona un suministro constante de dinero a 246.000 personas vulnerables para ayudarles a alcanzar sus necesidades básicas.

También seguimos trabajando en lugares como Mukuru, con programas como “trabaja por dinero” con el objetivo de ayudar a las personas pobres de Nairobi a enfrentarse a los crecientes precios de los alimentos. Nuestro trabajo de incidencia intenta influenciar y promover que se lleven a cabo unas políticas e intervenciones mejores por parte del Gobierno de Kenia y otros socios humanitarios.


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