Pontoon boat.
La única forma de cruzar el río Kafue para llegar a Chiawa es a través de un ferry transbordador.

Elecciones en Zambia 2011: la prioridad es la salud

Las elecciones generales de Zambia, que elegirán un presidente y representantes para la Asamblea Nacional, están previstas para el 20 de septiembre. Organizaciones de la sociedad civil de Zambia han identificado las elecciones como una oportunidad de garantizar que los principales asuntos relativos a la salud son una prioridad durante las elecciones venideras. Esto se consiguió en varios países africanos; el más reciente fue Malaui.

La campaña está centrada en los líderes que se presentan a las elecciones, con el objetivo de exigirles que se comprometan a dar prioridad a un acceso equitativo y ampliado a servicios de salud. La campaña llegará a comunidades de todo el país, a fin de asegurar que se hace hincapié en temas de acceso y calidad de la salud a nivel local. Esto se conseguirá mediante reuniones comunitarias con los líderes, estudios de caso, exhibiciones itinerantes y otras actividades de movilización popular, así como ejerciendo presión sobre los líderes políticos y comunitarios. La campaña está dirigida por una amplia gama de organizaciones, bajo el amparo de Civil Society Health Forum y Fair Play for Africa.

La experiencia de Rosemary Chimwanga

El distrito de Chiawa se encuentra entre dos grandes ríos de África - el Kafue y el Zambezi. El pueblo da a las orillas del río Zambezi, con visitas a Zimbabwe, que está justo al otro lado del río. Una pequeña manada de elefantes pasta a la orilla del río, enterrando sus colmillos en una zona verde. Esto puede parecer un paisaje idílico de África, pero la vida es dura en Chiawa.

Rosemary Chimwanga es comadrona y enfermera del Centro de Salud Rural de Chiawa. Rosemary ha trabajado para el Ministerio de Salud de Zambia durante 24 años, y confiesa que el sistema se está deteriorando. “Está empeorando de todas las formas posibles. En primer lugar, no tenemos medicamentos o antisépticos básicos. Distribuyen paquetes de fármacos, pero a veces faltan algunas cosas. Hasta 2005, esos paquetes solían tener todo lo que necesitábamos. Pero esta mañana ayudé a traer al mundo a un bebé y ni siquiera teníamos algo tan básico como algodón. Dediqué los últimos tres años a enseñar en el hospital de Lusaka, pero es ahora al volver al centro de salud rural que soy realmente consciente de este problema. No recibimos los inyectables que necesitamos, como Diazepam. Una vez, un paciente sufrió convulsiones y tuve que darle un fármaco en pastilla, y así tarda en surtir efecto”.

Mientras hablamos, se oye el ajetreo de la sala cercana, en la que acaba de ingresar Zezai Gubo (5 años) con malaria cerebral. Tiene convulsiones y se arrancó la sonda de suero del brazo. Chimwanga acude inmediatamente para calmar a la niña y tranquilizar a su madre, pero no tiene gasa ni paños para limpiar la sangre que emana de la aguja de la sonda. No le queda otra opción que limpiarla con un trapo, a pesar de que cree que es antihigiénico y poco profesional.

“En segundo lugar, no siempre recibimos el dinero para mantener limpia la clínica, por lo que no podemos comprar cosas como Cobra [pulimento para el suelo] y Jik [lejía]. Solíamos utilizar el copago de los pacientes para comprar los suministros de limpieza. Al quedarnos sin estas tasas de copago hemos percibido un incremento en el número de pacientes, pero el presupuesto sigue siendo el mismo. De hecho, a veces incluso nos reducen el presupuesto cuando hay poco dinero. Aquí tenemos dos salas, pero los pacientes no pueden dormir en el hospital ya que no tenemos presupuesto para darles de comer. Esto es un problema, ya que algunos pacientes deberían quedarse, debido a que el hospital les queda lejos y el transporte es caro”.

Faltan medicamentos

Rosemary Chimwanga, enfermera y comadrona, cuida de Zezai Gubo, de cinco años.

Chimwanga explica que es muy difícil conseguir enfermeras jóvenes para trabajar en un centro de salud rural, ya que no hay electricidad ni agua corriente, y hay muy poco que hacer en cuanto a ocio o actividades sociales. “Necesitamos formar y contratar enfermeras que tengan pasión por la salud en el ámbito rural”, añade, “pero también debemos garantizar que contamos con incentivos para retener al personal. No hablo solamente de pluses por trabajar en áreas remotas, sino de incentivos como agua corriente e inodoros con agua. Aquí tampoco hay banco, así que cada mes debo ir hasta el pueblo a recoger mi sueldo, y eso también tiene un coste”.

La clínica, su personal y los pacientes apenas tienen un pozo cercano como fuente de agua y unas letrinas para sus necesidades. Las letrinas están a cierta distancia del edificio, como es debido, por lo que ir al baño por la noche puede ser peligroso, ya que estamos cerca del río y en la zona deambulan hipopótamos y elefantes. Es simple deducir por qué las enfermeras jóvenes no quieren perder las comodidades de la ciudad.

“Cuando traigo niños al mundo, pongo agua en un cubo y me lavo las manos allí entre parto y parto. El agua corriente es un incentivo necesario para los trabajadores sanitarios del entorno rural.

Texto e imágenes: Nicole Johnston/Oxfam

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Campaña Salud y Educación para todo el mundo

 

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