Naima Abu Shawareb y sus hijos, en Gaza. Foto: Karl Schembri/Oxfam
El bloqueo de Gaza es la causa principal de la actual crisis energética.

Crisis energética en Gaza: oscuridad para las mujeres

“A primera hora de la tarde nuestra casa ya está totalmente a oscuras por lo que no podemos hacer gran cosa, excepto dormir.”
Naima Abu Shawareb

Naima Abu Shawareb, de 40 años, vive en el campamento de refugiados y refugiadas de Al Shaati. Ahora, debido a la crisis causada por la falta de electricidad, debe hacer frente a más dificultades de las que ya sufría. Al no poder permitirse un generador portátil, cuando el suministro de electricidad se corta, Naima sólo puede iluminar su casa con velas y acurrucarse junto a su marido y sus cuatro hijos en una habitación para, así, mantener el calor.

"A primera hora de la tarde nuestra casa ya está totalmente a oscuras por lo que no podemos hacer gran cosa, excepto dormir", afirma. "Mis hijos apenas pueden leer o hacer los deberes, y he tenido que pedir dinero prestado para comprar un par de gafas a una de mis hijas porque su vista continúa empeorando".

Naima prácticamente ha dejado de cocinar para conservar el poco gas de cocina que le queda. Sin embargo, otras personas no han tenido más remedio que volver a cocinar con leña.

"Prácticamente sólo comemos bocadilllos. No puedo permitirme usar el poco gas que me queda cuando no sé cuándo podré volver a rellenar la bombona", dice. Para Naima, incluso lavar la ropa se ha convertido en una tarea imposible, además de una fuente de discusiones con los vecinos.

"La semana pasada por fin tuvimos algo de electricidad durante dos horas. Fue a las 2 de la madrugada, así que me levanté rápidamente y encendí la lavadora, pero hacía demasiado ruido y los vecinos se quejaron".

Presión económica y física

Naima trabajó de forma temporal como costurera en un taller de costura financiado por el Departamento de Ayuda Humanitaria de la Comisión Europea (ECHO) y dirigido por Oxfam y su socio local Shaati Women’s Center.

Este trabajo le ayudó a ganar un dinero extra que utilizó, principalmente, para la educación de sus hijos y saldar antiguas deudas. Pero ahora que el proyecto ha finalizado, las presiones económicas y físicas derivadas de la crisis energética han recordado a Naima lo vulnerable que es y lo difícil que es salir de la pobreza ante la incertidumbre que el bloqueo genera.

Naila Ayesh, directora de Women’s Affairs Center (WAC), organización socia de Oxfam  en Gaza, afirma que hay más mujeres que comparten estas mismas preocupaciones.

"La crisis energética supone un estrés desproporcionado para las mujeres. Se espera que las mujeres tengan todo preparado y listo en casa para contar con la aprobación de sus maridos. Pero, cuando no hay electricidad, las mujeres no pueden realizar las tareas diarias del hogar. Asimismo, esta situación también produce estrés y miedo en los niños y niñas, a los que deben confortar. Las mujeres deben hacer malabarismos para afrontar los gastos del hogar y poder comprar combustible para los generadores. Todos esto agudiza los problemas en el hogar, incrementándose el riesgo de violencia o desempoderamiento", afirma.

"Un juego de hombres"

Aunque a menudo las mujeres se ven afectadas de forma desproporcionada, Ayesh señala que organizaciones como WAC deben luchar a contracorriente para lograr que, cuando surgen crisis o ocurre un desastre, las cuestiones relativas a las mujeres sean tenidas en cuenta. Aunque a menudo sus problemas son dejados de lado, Ayesh afirma que las mujeres en Gaza y la crisis energética tienen, en realidad, mucho en común.

"El bloqueo es la causa principal de la actual crisis energética y es, también, el motivo por el que las mujeres en Gaza deben luchar cada día por salir adelante. Ambos problemas se ven agravados por la división política que impide que las distintas partes trabajen juntas y encuentren una solución a la crisis energética o se apruebe una legislación que mejore la situación de las mujeres y sus derechos. Las organizaciones de mujeres saben lo importante que es lograr la reconciliación y han luchado por poner este asunto sobre la mesa. Queremos contribuir, formar parte del proceso. Pero, hasta ahora, ha sido un juego de hombres".

Mientras, los frecuentes cortes de electricidad y la escasez de combustible continúan en Gaza. Aunque se ha conseguido transportar algo de combustible a través de los túneles, es insuficiente para satisfacer las necesidades diarias y lograr el reabastecimeinto.

El pasado 23 de febrero, el Comité Internacional de la Cruz Roja proporcionó 150.000 litros de diésel al Ministerio de Salud de Gaza para ayudar a que 13 hospitales públicos puedan seguir prestando servicios esenciales de atención sanitaria durante diez días.

Asimismo, el Gobierno egipcio ha anunciado que pondrá en marcha un proyecto a largo plazo para conectar la franja a la red eléctrica egipcia. Sin embargo, se estima que este proyecto tarde cinco años en completarse.

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