Más de un millón de personas necesitan ayuda urgentemente
R.D. del Congo: el aislamiento genera inseguridad
Oistein Thorsen, responsable de la campaña humanitaria de Oxfam Internacional, visitó recientemente la República Democrática del Congo y, concretamente, la provincia Oriental, donde hizo esta serie de fotografías. Las comunidades que viven en esta remota e inaccesible zona son particularmente vulnerables a los ataques del Ejército de Resistencia del Señor (LRA).
El área afectada por las amenazas de inseguridad y el LRA es del tamaño del Reino Unido y la cobertura telefónica se limita al centro de una ciudad: Dungu.
Si bien existen disposiciones para los combatientes del LRA ugandés para abandonar la selva - amnistía para los combatientes y programas de repatriación y reintegración de los fugitivos - no hay tal cosa en Sudán, Congo y República Centroafricana para aquellos que dejan el grupo. Las comunidades, por lo tanto, muchas veces les atacan en vez de readmitirlos. Los servicios adicionales son necesarios para que la estrategia sea lo más eficaz posible.
Después de los atentados que tuvieron lugar alrededor de Ngilima en la provincia Oriental de la República Democrática del Congo (RDC), las fuerzas de paz de la ONU han establecido un campamento temporal de operaciones. La función principal de las fuerzas de paz es hacer seguros los 5,4 km de camino de la ciudad para escoltar el Programa Mundial de Alimentos (PMA). Dicen que no tienen los medios para garantizar el acceso seguro de los pobladores a sus campos.
Según la ONU, el riesgo de inseguridad en la zona, Dungu, República Democrática del Congo, ha alcanzado el nivel 4 (en una escala de 5), debido principalmente a las acciones del LRA. Desde septiembre de 2008, 2.300 personas han muerto y otras 3.000 han sido secuestradas por el LRA. La presencia humanitaria es también limitada debido a la inseguridad.
Las fuerzas de paz de la ONU proporcionan seguridad a tres quilómetros del centro de la ciudad de Ngilima. Como resultado, casi la mitad de los 9.000 residentes actuales de Ngilima son personas desplazadas de los pueblos más pequeños, cerca del centro de la ciudad.
Estas personas, la mayoría de las cuales se dedican a la agricultura, tienen miedo y no pueden acceder a sus campos, ubicados a 15 kilómetros de la ciudad. Ahora dependen de la ayuda alimentaria, cuando la hay. Y se han convertido incluso en más pobres que antes.
Los ataques de grupos violentos se producen casi semanalmente en esta zona. A veces con más frecuencia. Como resultado, la gente vive en constante temor. Las carreteras y los sistemas de comunicación son tan malos que los pueblos no tienen manera de pedir ayuda. La ausencia de esta red es, literalmente, una cuestión de vida o muerte.
La infraestructura es rudimentaria y hay pocos caminos en las zonas remotas de la provincia Oriental de la República Democrática del Congo. La bicicleta es el medio de transporte más común en los sectores urbano y rural.
Oxfam es un proveedor clave en términos de infraestructura básica para el suministro de agua en una provincia donde se limita la presencia del Estado, por no hablar de los servicios básicos.
Oxfam sigue prestando asistencia a las personas desplazadas que huyeron de los ataques del LRA en la Provincia Oriental de la República Democrática del Congo, incluida la prestación de servicios de saneamiento y agua potable.
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