La previsión permitió a Oxfam y a sus contrapartes actuar con eficacia en casos de urgencia, al entregar materiales a los más necesitados con mucha rapidez pese a los cortes en carreteras y puentes. Autor: Cordes
Las más mortíferas lluvias desde 1998

La intensidad de la tormenta en El Salvador hace competencia al huracán Mitch

“Los huracanes, los terremotos y los derrumbes forman parte de los desastres de El Salvador, pero se pueden reducir los riesgos sobre las comunidades.”
lina Castrillo, Directora regional de Oxfam América

Un firme puente de hormigón partido al medio. Vehículos hechos amasijos de hierro, medio enterrados en el barro. Olas blanquecinas se forman sobre el torrente de agua que pasa sobre una gasolinera. Las escenas de las inundaciones y derrumbes que asolaron El Salvador el pasado fin de semana reflejan una tormenta de una intensidad casi inimaginable.

“En San Vicente, cayeron más de 30 cm en unas pocas horas”, afirma Carolina Castrillo, directora regional de Oxfam América.

Estas han sido las más mortíferas lluvias desde que la tormenta del siglo de Centroamérica (el huracán Mitch) arrasara El Salvador en 1998. Más de 200 muertos o desaparecidos. Más de 2000 casas arrasadas o destruidas. Se han perdido los cultivos, de los que depende la población rural para alimentarse.

“¿En dónde vamos a vivir ahora que lo hemos perdido todo?”, pregunta una mujer en Verapaz, una población casi destruida por los derrumbes. “¿En dónde vamos a cultivar? ¿Qué va a pasar con nuestras vidas?”.

Tras el huracán Mitch, muchas comunidades salvadoreñas han aunado fuerzas con los proveedores de asistencia para reducir las muertes por tormentas violentas y terremotos. Durante los últimos cuatro años, Oxfam ha apoyado a las organizaciones locales para formar e instruir comités dentro de los poblados que gestionen sistemas de alerta temprana, que desarrollen planes de evacuación, y que administren las primeras ayudas. Esta semana, más de 70 comités de protección comunitaria apoyados por Oxfam se han movilizado para ayudar a los supervivientes a encontrar cobijo.

“A pesar de que las tormentas de esta semana han sido destructivas, la asociación entre los proveedores de asistencia y las comunidades ha hecho menos vulnerables a las personas, en comparación con hace once años”, confiesa Castrillo.

“Los huracanes, los terremotos y los derrumbes forman parte de los desastres de El Salvador, pero se pueden reducir los riesgos sobre las comunidades”, añade. “Ese es nuestro objetivo”.

Mientras tanto, las necesidades sobre el terreno son reales y urgentes, a medida que los supervivientes luchan por recuperarse. Entre sus incontables pérdidas se encuentra su paz mental, ya que viven el desastre una y otra vez. Días después de los derrumbes, un niño de Verapaz describe su tremendo miedo: “No puedo hablar porque siento el latir de mi corazón”.

Oxfam ha construido un almacén con provisiones de emergencia en un área proclive a desastres de El Salvador. Durante las inundaciones de noviembre pudimos proveer comida, agua potable, elementos de cobijo, colchones, botiquines de primeros auxilios y otros enseres especiales así como resguardo para los desplazados, a la vez que hacíamos planes para garantizar la seguridad alimentaria a largo plazo para cuando los afectados regresasen a sus hogares.

Por Elizabeth Stevens

Una historia de Oxfam América

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