Los países ricos no escaparán a las consecuencias del fracaso de la Ronda de Doha

“Se trata de un golpe muy duro para las personas pobres.”
Gonzalo Fanjul
Oxfam Internacional
Publicado : 26 julio 2006

La Unión Europea y Estados Unidos se equivocan gravemente si piensan que la suspensión de las negociaciones en la Organización Mundial del Comercio (OMC) les dará ‘carta blanca’ en el comercio internacional, asegura Oxfam Internacional.


La preocupación y el malestar provocado por unas reglas comerciales injustas y las dañinas políticas de Estados Unidos y la UE, se intensificarán con la ruptura de las negociaciones de esta semana. "La Ronda de Doha ha abierto los ojos de muchas personas ante el hecho de que el comercio mundial puede ayudar a millones de campesinos y trabajadores rurales, pero las políticas comerciales de los países ricos están en su contra", asegura Gonzalo Fanjul, coordinador de investigaciones de Oxfam Internacional.


La Unión Europea y Estados Unidos se han desacreditado y está ampliamente reconocido que ellos son los que deben afrontar las reformas. Incluso si las negociaciones se congelan, sus subsidios agrícolas son vulnerables ante determinadas acciones legales como las que Brasil ya ha ganado contra los subsidios al algodón y al azúcar.


Los dos bloques económicos también enfrentarán una oposición creciente si tratan de obligar a los países en desarrollo a abrir sus mercados a través de acuerdos comerciales regionales y bilaterales. "La UE y Estados Unidos deben cambiar sus posiciones y empezar a hacer reformas significativas que promuevan el desarrollo", asegura Fanjul.


El contragolpe del fracaso


La suspensión indefinida de las negociaciones significa que las oportunidades de alcanzar un acuerdo a corto plazo son improbables, porque se acerca un periodo de elecciones en algunos países clave y porque el año que viene finaliza la autoridad para negociar acuerdos comerciales que el Congreso de Estados Unidos concedió a su gobierno.


"Se trata de un golpe muy duro para las personas pobres, como los productores de algodón, que no ganan lo suficiente para tener una vida digna. Si las negociaciones se alargan durante años, todo el sector algodonero de África occidental podría desaparecer", dice Fanjul.


Para Oxfam, la suspensión de la Ronda de Doha significará que:

  • Los países ricos seguirán llevándose el pastel más grande del comercio internacional.
  • Podrán mantener sus prácticas de dumping, dejando a los países más pequeños mínimas posibilidades de detenerlos, excepto ante los tribunales.
  • Negará a los países en desarrollo un mejor acceso a los mercados del Norte.
  • La UE y Estados Unidos volverán sus ojos a los acuerdos comerciales bilaterales para abrirse un camino en los mercados de los países en desarrollo.


La Ronda de Doha comenzó para corregir las reglas que permitían a los países ricos llevarse el 70% de los intercambios comerciales, valorados en 20 billones de dólares, mientras los países pobres y en desarrollo, que tienen el 81% de la población mundial, sólo obtienen el 30%. De hecho, África solo recibe el 2,6%.


"Estas negociaciones estaban pensadas para lograr un crecimiento económico en igualdad de condiciones para todos los países. Es una inversión a largo plazo para los intereses de todo el mundo, especialmente de Estados Unidos y la UE. Sin embargo, en los últimos cinco años, ambos se han comportado como si la Ronda de Doha fuera un sacrificio para ellos", afirma Fanjul.


Esta suspensión significa que la comunidad internacional puede haber perdido la única opción diplomática para lograr reformas, por medio de negociaciones, en la Farm Bill de Estados Unidos y en la Política Agraria Común (PAC) europea.


Aunque las opciones legales todavía son una posibilidad. Intermón Oxfam asegura que la Unión Europea y Estados Unidos violan las reglas existentes de la OMC. Según la ONG, 13.000 millones de dólares de los subsidios de ambos bloques son ilegales. Países como Chile, Costa Rica, Argentina, Kenya, Perú, Ghana, Zimbabwe, Uganda, Egipto, Tailandia y Nigeria, entre otros, pueden presentar sólidos casos contra los subsidios en el sector del arroz, maíz, sorgo, leche, mantequilla, tabaco, fruta y tomate. "Esto sólo es la punta del iceberg. España en concreto es vulnerable en varios de sus sectores agrícolas ", afirma Fanjul.


Oxfam Internacional ve como un peligro el que la UE y Estados Unidos dirijan sus ojos a los tratados comerciales bilaterales para lograr lo que los países en desarrollo se han negado a conceder en la OMC: acceso ilimitado a los mercados y reglas de propiedad intelectual e inversiones que son dañinas para el desarrollo.


¿Por qué han fracasado las negociaciones?


La Unión Europea y Estados Unidos han sido incapaces de darse cuenta de que los tiempos han cambiado desde la Ronda de Uruguay, y de que los países en desarrollo son ahora elementos clave en las negociaciones. "Los países en desarrollo son claros a la hora de decir qué necesitan de la Ronda de Doha. Mostraron una unidad admirable al rechazar el que el desarrollo desaparezca de la agenda, cosa que hubiera pasado si hubieran aceptado las ofertas de Bruselas y Washington", afirma Gonzalo Fanjul.


Igualmente, cada vez hay más conciencia ciudadana sobre las injustas reglas que rigen el comercio actual. La campaña Comercio con justicia de Oxfam, pidiendo unas reglas justas, ha conseguido más de 20 millones de firmas de personas de todo el mundo y muchas más ONG, organizaciones de agricultores, sindicatos, movimientos sociales y de trabajadores se han movilizado contra el curso actual que tomaban las negociaciones.


Las intereses nacionales han envenenado las negociaciones de Doha. El Congreso de los Estados Unidos rechazó dar a sus negociadores la posibilidad de ofrecer reducciones significativas en el apoyo americano a la agricultura. La UE ha sido también rehén de sus estados miembro, por ejemplo Francia y España, que rechazaron hacer reducciones significativas a sus aranceles agrarios. "Ya no tiene ninguna importancia si uno fue peor que el otro. En las últimas semanas, Estados Unidos no modificó su posición pero la UE no es menos responsable por su temprana intransigencia".


Se esperaba que los países pobres rebajaran sus aranceles demasiado deprisa, sin tener en cuenta el riesgo que esta medida suponía para millones de campesinos. Se les presionó para que cedieran su capacidad de proteger su seguridad alimentaria y sus políticas para combatir la pobreza rural.


En las negociaciones para abrir los mercados industriales, los países ricos intentaron provocar un acuerdo en el cual los países en desarrollo habrían tenido que rebajar sus aranceles casi dos veces más que los ricos. "Se pedía a los países en desarrollo que pusieran en peligro sus empleos y su industrialización a cambio de que los países ricos reformaran sus políticas agrícolas ilegales – reformas que habían prometido llevar a cabo hace años. Han sido las negociaciones sobre comercio más surrealistas."


El final del mapa de navegación


Oxfam Internacional espera que la Unión Europea y Estado Unidos rectifiquen su posición. Independientemente de cuando se restablezcan las negociaciones, los países ricos deben acabar con el dumping –no sólo poniendo fin a los subsidios para la exportación, sino también suprimiendo todos los subsidios que distorsionan el comercio y que hunden los mercados de los países pobres–, especialmente en el sector del algodón. "Bruselas y Washington perderán toda su credibilidad si se toman este alto en las negociaciones como una excusa para no reformar sus políticas agrarias", añade Fanjul. "Los países en desarrollo rechazarán volver a la mesa de negociaciones para discutir el recorte de sus aranceles si la UE y EEUU todavía practican esta competencia desleal".


"El coste de este retraso es demasiado alto y el potencial de desarrollo demasiado grande para permitir que estas negociaciones se disuelvan como un azucarillo", dice Fanjul. De todos modos, la restauración de las negociaciones será difícil si los países ricos continúan negando a los países en desarrollo el derecho a utilizar la flexibilidad existente para liberalizar sus mercados, a su propio paso y escala. "La UE y los EEUU no deben cuestionar el mandato de desarrollo de las negociaciones e ignorar el hecho que hay extrema pobreza en la mayoría de países en desarrollo", añade.


"Los países más pobres del mundo no deben convertirse en víctimas de este fracaso, que no es por su culpa". Los países menos desarrollados deben obtener un acceso completo a los mercados de los países ricos. Esto debe incluir también la reforma de las "reglas de origen" que permiten a los países ricos usar otros mecanismo indirectos, por ejemplo exageras las condiciones sanitarias que se imponen a los productos de importación.


La UE y EEUU deben alcanzar un acuerdo relevante de ‘ayuda para el comercio’, aportando dinero extra y sin condiciones. "No hay excusa para que este paquete se suspenda junto con las negociaciones de Doha".

 

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