La mayor parte de los países ricos reciben un ‘suspenso’ en la ayuda a la educación que destinan a los más pobres

Publicado : 19 Septiembre 2006

La cartilla escolar de los países más ricos del mundo deja mucho que desear. La mayoría reciben un suspenso en su objetivo de destinar suficiente ayuda a la educación básica e incumplen así sus compromisos para lograr una educación universal en el 2015. Esta es la conclusión a la que llega el informe “Necesitan mejorar” elaborado por la Campaña Mundial por la Educación (CME) que se dio a conocer hoy coincidiendo con la reunión anual del Banco Mundial y el FMI que se celebra en Singapur. En él se destaca que los países más ricos están poniendo en peligro el cumplimiento de los Objetivos de desarrollo del Milenio.


Según el informe, de una clase de 22 países de la OCDE más de la mitad (12) suspenden. España (en el puesto 19), es uno de los que reciben peores calificaciones. Estados Unidos, el país más rico del mundo se sitúa en la penúltima posición y otros países del G8 como Alemania, Italia o Japón también deberán mejorar sustancialmente.


Para lograr los objetivos de Educación para Todos comprometidos en Dakar en el año 2000 se necesitan como mínimo 7.000 millones de dólares anuales. El Informe calcula la cuota equitativa, según su PIB, con la que cada país del Norte debería aportar para alcanzar este objetivo.


El informe no sólo examina la cantidad de la ayuda necesaria para cumplir los objetivos comprometidos en el 2000, también analiza la calidad de la ayuda para asegurar que los recursos llegan de la manera más eficiente a quienes más lo necesitan. Las niñas de los países pobres deben recibir una atención preferente, ya que hay una correlación directa entre el número de años que una niña va al colegio y el papel de la mujer como promotora de hábitos saludables y educadora de su entorno más cercano. La educación, en palabras del Canciller británico Gordon Brown “es la mejor inversión para el desarrollo”.


El documento revela que muy pocos países donantes apoyan realmente la Iniciativa Vía Rápida (FTI por sus siglas en inglés) que se lanzó en el año 2002 para asegurar que los países donantes incrementan sus recursos dirigidos a educación básica y se destinan a donde más se necesita. Bajo este acuerdo, los dirigentes mundiales se comprometieron a que ningún país en desarrollo que demostrara un compromiso con la educación tuviera problemas de financiación.


Hasta el momento se ha dado luz verde a los planes educativos de 20 países, pero desgraciadamente, esto no ha venido acompañado de los recursos necesarios para llevarlos a cabo. Según la CME se necesitan como mínimo 415 millones de dólares adicionales para que estos 20 países puedan financiar sus planes de educación básica. Está previsto que en los próximos dos años 40 países se integren  en la Iniciativa Vía Rápida y así se apoyaría al 70% de los niños y niñas del mundo que están excluidos del sistema educativo. Sin embargo, la falta de apoyo de los donantes hace peligrar este objetivo.


“Los líderes mundiales deben aportar su cuota equitativa a la FTI; es la única manera de cumplir sus promesas hechas a los 100 millones de niños y niñas que todos los años se quedan a las puertas del colegio, esperando algún día poder entrar” dice Marina Navarro, coordinadora de la CME en España.


A pesar de que España ha mostrados algunos avances en los últimos años en sus aportaciones al FTI, éstas aún se quedan muy lejos del objetivo deseado. Entre Austria, España y Suiza podrían cubrir la brecha financiera que tiene esta iniciativa si incrementaran su AOD hasta el 0,33% del PIB y destinaran el 8% de la misma a la educación básica de los países menos desarrollados.


Algunos países muestran que este reto es posible y que se pueden hacer las cosas bien. Noruega, Suecia, Holanda y Dinamarca están entre los primeros de la clase, mientras que Irlanda y Luxemburgo han hecho grandes esfuerzos por incrementar su ayuda y coordinarse con otros donantes. El informe, alaba al Reino Unido por asumir un liderazgo al anunciar un plan a 10 años y permitir que la ayuda se destine a la contratación, formación y permanencia de docentes cualificados. Es necesario que el resto de donantes también garanticen la estabilidad de la ayuda.


La Campaña Mundial por la Educación es una coalición internacional formada por ONGs, sindicatos del entorno educativo, centros escolares y movimientos sociales de muy diverso signo.

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