Tifón Haiyan en Filipinas - nuestra respuesta humanitaria

Woman holding a fish by the sea, Philippines
El Centro de Reparación de Embarcaciones de Oxfam, en Talisay, se encargó de reparar la barcasa Imelda Esgana.

El 8 de noviembre de 2013, el tifón Haiyan, uno de los tifones más potentes que jamás haya tocado tierra, azotó Filipinas.

El tifón arrasó pueblos enteros y dejó a cuatro millones de personas sin hogar. Muchas carreteras, el suministro eléctrico y las comunicaciones quedaron cortadas en varias zonas, lo que retrasó la provisión de ayuda a muchas personas necesitadas. En total, 14 millones de personas se vieron afectadas por la tormenta.

Durante el primer año de nuestra respuesta, hemos ayudado a más de 868.000 sobrevivientes en Leyte, Samar, y Cebu cubriendo las necesidades más inmediatas y a largo plazo de las comunidades afectadas.

Respuesta inmediata

Vincent Malasador, personal de apoyo de Oxfam GB en las Filipinas

Con vuestra ayuda, desde Oxfam pudimos responder rápidamente a la crisis. Desplegamos personal experto sobre el terreno de forma inmediata para evaluar las necesidades de las personas damnificadas. A través de organizaciones socias, proporcionamos agua potable, saneamiento básico, tiendas de campaña y lonas que sirviesen de refugio de emergencia. Sólo durante la primera semana distribuimos kits de higiene que contenían jabón, cepillos de dientes, mantas y ropa interior limpia a 10.000 personas.

Durante las tres primeras semanas conseguimos asistir a más de 90.000 personas.

Tras la respuesta

Larry Tondo (31) Carpenter and Chainsaw Operator, builds a coconut lumber sales kiosk, 3 months after Haiyan Typhoon hit the Philippines. Photo: Eleanor Farmer/Oxfam

Tras esas terribles primeras semanas, más allá de la distribución de alimentos y la provisión de refugio de emergencia, nuestra labor se ha concentrado en la reconstrucción sostenible de las áreas afectadas. Las comunidades locales necesitan volver a sus casas y a su trabajo cuanto antes. El Haiyan destruyó un tercio de las áreas dedicadas al cultivo de arroz, 33 millones de cocoteros y 30.000 barcos de pesca. Como consecuencia de esta catastrófica tormenta, las comunidades agricultoras y pesqueras perdieron los medios que les permitían ganarse la vida y alimentar a sus familias.

Desde Oxfam hemos ayudado a reparar barcos y redes de pesca y hemos llevado a cabo proyectos para retirar los cocoteros dañados, procesarlos y utilizar la madera para reconstruir las casas. Un mes después del desastre, distribuimos 400 toneladas de semillas de arroz, tras haber ayudado a los agricultores y agricultoras a desbrozar sus campos de cultivo.

Construir el futuro

Mary Ann Papong stands up in a rice field, during the rice harvest, six months after Typhoon Haiyan hit the Philippines. Photo: Tessa Bunney/Oxfam

El Haiyan azotó Filipinas coincidiendo con el inicio de la Conferencia sobre Cambio Climático COP 19 en Varsovia. Yeb Sano, representante de Filipinas, recordó al mundo en un llamamiento emocionado que el cambio climático ya se está cobrando vidas y está afectando gravemente a las personas más pobres y vulnerables. Desde Oxfam, seguiremos pidiendo a los Gobiernos y a las grandes empresas que reduzcan sus emisiones y ayuden a las comunidades vulnerables a enfrentarse a los efectos de una meteorología cada vez más cambiante.

Oxfam trabaja en Filipinas desde hace más de 25 años y seguiremos trabajando para ayudar a las personas en situación de mayor vulnerabilidad, ayudándoles a recuperar sus casas y sus medios de vida, pero, también, asegurándonos de que se abordan cuestiones clave que posibiliten desarrollar su resilencia de cara al futuro.

Cuando el Haiyan tocó tierra, las paredes exteriores de un tercio de las casas de Tacloban eran de madera y el tejado de una de cada siete casas era de paja. Antes de la tormenta, el 60% de las personas dedicadas al cultivo de coco vivía en situación de pobreza. La fuerza del tifón, que batió todos los récords, provocó gran devastación, pero la pobreza y la desigualdad fueron las causas subyacentes de la gran vulnerabilidad de la mayoría de las personas desplazadas.

La reconstrucción, además de tener en consideración los efectos del cambio climático, debe tener en cuenta la resiliencia e incluir planes que aborden la desigualdad. Seguiremos prestando apoyo a las comunidades más pobres para que tengan voz dentro de las organizaciones de la sociedad civil.

El Haiyan de cerca

Rice and Coconut Farmer, Gistado Gallaron stands in his rice field in Tanauan, Leyte. Photo: Simon Roberts/Oxfam

Gistado es productor de arroz. Vive con su mujer, Michelle, y sus tres hijos, Neil (14), Niki (12) y Nico (4), cerca de Tanauan, en la región de Visayas Oriental.

"Me encanta vivir aquí, donde puedo conseguir ingresos para mantener a mi familia. Antes de Yolanda (como se conoce localmente al tifón Haiyan), este era un lugar precioso. Había muchos árboles y los cocoteros daban muchos frutos. Cosechábamos mucho arroz".

“Tras el paso del Yolanda, todo era un caos. Los cocoteros caídos... Los cultivos de arroz arrasados por las inundaciones... Nuestro búfalo, que utilizaba para arar la tierra, murió. La idea de no tener un medio de vida para subsistir es devastadora. Y, por supuesto, nuestra casa también quedó destruida. No teníamos donde dormir ni a donde ir".

"Oxfam nos facilitó motosierras que usamos para cortar la leña de los cocoteros caídos. También trabajé en uno de los programas de Oxfam de "dinero por trabajo", que me proporcionó unos ingresos extra. Recibí tres sacos de semillas de arroz de Oxfam. El arroz de esas semillas habría servido para mantenernos durante cinco meses. Si lo hubiera podido recolectar, tendría 100 sacos de arroz".

"Pero hubo lluvias muy intensas y los campos se inundaron. El agua se llevó gran parte de las semillas. Mis amigos y yo nos ayudamos los unos a los otros a reconstruir nuestras casas. Queremos volver a empezar. Agradezco mucho a Oxfam que nos haya ayudado. En un año, Oxfam aún estará aquí y veremos que hemos hecho progresos gracias a su ayuda. De momento tenemos ingresos porque hemos podido volver a plantar arroz. Tenemos que alimentar a nuestros hijos y quiero que puedan acabar sus estudios y tener una vida mejor. Pero nos preocupa que haya otra tormenta como Yolanda”.