Hay mucho en juego

La educación de las niñas en Afganistán

Aunque millones de niñas se matricularon en la escuela tras la caída del régimen de los talibanes, los esfuerzos de los donantes y el gobierno por mejorar el sistema educativo se han ralentizado y la creciente inseguridad está minando con rapidez el acceso a la educación para muchas niñas. Se precisa urgentemente un nuevo enfoque tanto del gobierno afgano como de los donantes para salvaguardar los avances conseguidos.

Para mejorar tanto el acceso de las niñas a la educación como la calidad de la educación que reciben, este informe plantea una serie de recomendaciones para el gobierno afgano, los donantes y las agencias humanitarias que trabajan en el campo de la educación:

  • Incrementar el número de escuelas para niñas que dispongan de buenos materiales y un entorno propicio para mujeres y niñas, especialmente en zonas rurales o aisladas.
  • Incrementar el número y la calidad de las mujeres profesoras, especialmente en zonas rurales o aisladas.
  • Incidir en la mejora de la seguridad en las escuelas, especialmente en áreas de conflicto.
  • Mejorar el seguimiento de las escuelas y la rendición de cuentas tanto al nivel local como central.
  • Buscar soluciones en el ámbito local y hacer partícipes a padres y comunidades en la toma de decisiones y la implementación siempre que sea posible.
  • Redoblar esfuerzos por mejorar la calidad y accesibilidad de la educación secundaria y superior, con mayor orientación hacia los resultados.
  • Mejorar los enfoques y revisar las políticas del Ministerio de Educación para garantizar que son sensibles al género y responden a las necesidades diversas de los estudiantes afganos.
  • Ampliar los esfuerzos de alfabetización de adultos y crear oportunidades de aprendizaje fuera de las escuelas, especialmente para madres jóvenes.
  • Velar por que el acceso de las niñas a la educación no sea moneda de cambio en los acuerdos políticos con grupos armados de oposición.