Una nueva oleada de violencia en el este de Chad dificulta la ayuda humanitaria urgente para miles de personas

“Están bebiendo agua sucia y no tienen nada para comer.”
Roland Van Hauwermeiren
Oxfam Internacional
Publicado : 13 Noviembre 2006

Miles de familias que están huyendo de sus hogares como resultado de la violencia creciente en el este de Chad necesitan ayuda humanitaria urgente que puede estar en peligro precisamente por el deterioro en las condiciones de seguridad, ha advertido hoy Oxfam Internacional.


Más de diez poblaciones en el sudeste del país, en la zona fronteriza con la conflictiva región de Darfur (Sudán) han sido atacadas en los últimos días, forzando la evacuación urgente de hombres, mujeres y niños. Las familias aterrorizadas cuenta que hombres armados y montados a caballo han atacado sus pueblos, robado sus posesiones y quemado sus cosechas. Ha habido decenas de heridos y decenas de muertos, la mayor parte de ellos como resultado de heridas de bala.


“La situación es muy, muy desesperada y todo indica que empeorará. Hay mucha gente que está sufriendo. Están bebiendo agua sucia y no tienen nada para comer”, explica Roland Van Hauwermeiren, coordinador de las operaciones humanitarias de Oxfam en el Este de Chad, después de visitar algunas de las poblaciones quemadas y de hablar con las personas recién llegadas a los lugares donde se está concentrando la población afectada, que ya están desbordados, al sudeste de la localidad de Koukou.


“Sobre todo vemos mujeres y niños, que nos cuentan que todavía hay gente desperdigada por los campos, esperando hasta que puedan venir aquí”, añade Van Hauwermeiren.


Esta oleada de ataques son los incidentes más recientes que marcan la creciente inseguridad en el este de Chad, que tiene que ver con el deterioro de la situación en Darfur y con luchas internas por el poder.


Grupos de personas desplazadas se han ido juntando en los únicos lugares seguros en la región, los campos de refugiados donde las agencias humanitarias proporcionan comida, agua y medicinas a más de 218.000 refugiados sudaneses, y donde ofrecen suministro de agua a las poblaciones locales que rodean los campos. A medida que el número de desplazados aumenta, también crece la presión sobre el suministro limitado de agua, comida y medicinas.


“El mes pasado, la localidad de Habile había acogido 800 nuevas familias que huían de la inseguridad. Este viernes había 4.000 más”, explica Van Hauwermeiren, que fue testigo el jueves de cómo una mujer daba a luz a su hijo sin asistencia médica alguna sobre el suelo sucio. “Estas familias están viviendo sin agua, sin instalaciones sanitarias y con una necesidad desesperada de atención médica”, añade.


Como parte de una operación de emergencia coordinada entre diferentes agencias humanitarias, Oxfam ha empezado a instalar bombas de agua móviles y en los próximos días instalará tuberías y grifos para la distribución urgente de agua. También hay planes para instalar un tanque de emergencia para almacenar 95 metros cúbicos de agua, suficiente para el suministro a 5.000 personas durante dos días.


Los cooperantes que viajan por carretera en los alrededores de la localidad de Goz Beida, en la misma región, informan de que cientos de personas viajan a pie, llevando consigo unos pocos bienes esenciales que han sido capaces de salvar de sus pueblos saqueados y quemados.


“Un montón de gente está huyendo, y no están seguros de a dónde van”, cuenta Van Hauwermeiren. “De lo que sí tienen claro es que no pueden volver a casa porque no es seguro hacerlo”.
Oxfam Internacional pide a las autoridades chadianas que actúen rápidamente y estabilicen una situación que amenaza con quedar peligrosamente fuera de control y provocar aún más sufrimiento entre la población civil.


“Es esencial que los trabajadores humanitarios podamos llegar hasta la población desplazada cerca de Koukoy y del campo de refugiados de Goz Amir”, explica Van Hauwermeiren. “Nuestro mayor reto ahora mismo es la seguridad, y la población dice que las cosas empeorarán. Si empezamos a mover suministros y equipos a las zonas afectadas y quedamos paralizados por la inseguridad, no podremos ayudar a nadie”.

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