“Tenemos que mantener la convivencia; estamos preocupados por el cuidado de los niños y por las condiciones de higiene y salud”
Laura Aros Dirigente de la Junta de Vecinos
El terremoto afectó dramáticamente al norte de Chile, y en especial a la ciudad de Tocopilla.Oxfam Internacional concretó su ayuda a través de la entrega de 700 carpas – que están sirviendo como refugio temporal como medida inmediata de emergencia -, y la instalación de 22 estanques de agua – de mil 200 litros cada uno – que fueron localizados en los asentamientos temporales que están albergando a las cientos de familias que perdieron sus casas tras el sismo.
El trabajo de distribución de carpas y la instalación de los estanques para el almacenamiento de agua se realizó en conjunto con las distintas instancias que integran el Comité Operativo de Emergencia. Este trabajo permitió evaluar “caso a caso” las necesidades más urgentes de la población y localizar en sitios estratégicos los estanques; los que, en algunas situaciones, se transformaron en la única fuente de agua para gran parte de los asentamientos que se están levantando en Tocopilla, mientras se implementan soluciones de mediano plazo.
Oxfam también realizó talleres de información “Esfera” dirigido a autoridades regionales y dirigentes sociales, como presidentes de Juntas de Vecinos. El proyecto “Esfera” es una iniciativa humanitaria mundial que se propone mejorar la calidad del trabajo humanitario en desastres y conflictos armados, y mejorar la rendición de cuentas de dicha labor. Los principios de la Carta Humanitaria de Esfera se sustentan en los instrumentos internacionales de derechos humanos y del derecho internacional humanitario, y promueven el derecho que tienen las personas afectadas a vivir con dignidad y recibir la asistencia humanitaria necesaria en un marco de participación activa. “Esfera” es también un proceso que sigue en marcha para lograr estos objetivos: un compromiso de las entidades responsables y la elaboración de un manual Esfera que fue compartido con distintos actores sociales en el trabajo que Oxfam realizó en Tocopilla.
Uno de los asentamientos - “El Diamante” – se instaló en una cancha de béisbol, donde la sombra es escasa y donde se tienen que satisfacer las necesidades de agua de aproximadamente 200 personas que están viviendo en 40 mediaguas. En ese lugar, Oxfam instaló 2 estanques que son la única fuente de agua potable que tienen para higiene y alimentación.
Marisol tiene una hija de un año y ocho meses. Junto a su pareja, Eduardo, vivían en la Villa El Diamante hasta que el 14 de noviembre perdieron “todo”. “Pudimos rescatar algunas de las cosas que teníamos dentro de la casa, pero la casa la perdimos completa”, cuenta Eduardo mientras acomoda parte de sus enseres en su furgón rojo que se ha convertido una “ampliación” de su nueva casa.
Mientras enjuaga la ropa de su hija, Marisol dice que “en un momento nos empezamos a desesperar cuando nos dimos cuenta que no teníamos agua; cuando llegamos aquí veíamos que las cosas seguían igual, todo estaba muy seco ... y nosotros con una niña chica; si no hubiese sido por estos estanques que los tenemos a la mano, no sé qué habríamos hecho, porque pensábamos en las enfermedades, en que teníamos que lavar a la niña; es que ella todavía está tomando leche y necesitamos prepararla con agua limpia y hervida”, recuerda mientras tiende pequeños pantalones y poleras en un improvisado colgador.El asentamiento “La Patria” fue el primero en instalarse tras el terremoto. Es uno de los más grandes: alberga 50 mediaguas y a más de 200 personas que en su mayoría perdieron la totalidad de sus casas. Laura Aros es dirigente de la Junta de Vecinos de la villa y no ha escatimado esfuerzos en mantener un mínimo de organización entre los y las vecinas.
“La villa (La Patria) es una de las más afectadas por el terremoto. Y hemos tratado de mantenernos organizados, porque este será un campamento, pero no es un camping. Tenemos que velar porque se mantenga un mínimo de respeto entre los vecinos, de mantener la convivencia; estamos preocupados del cuidado de los niños y niñas, y de las condiciones de higiene y salud”
Aunque no le gustan los baños químicos y donde están ubicados en la villa que ella dirige, está convencida que el acceso a agua a través de los estanques que Oxfam instaló en el lugar, les ha permitido tener agua suficiente para mantener la limpieza de los baños químicos y las duchas.
“Hemos organizado turnos entre las vecinas para la mantención de los baños y la limpieza de las duchas, que las manejamos bajo llave: las mujeres entran en un turno con los niños y niñas, y después los hombres. También estamos preocupadas de enseñarles a los niños a cuidar el agua, a que no abran las llaves para jugar y a que no tiren piedras que puedan romper los estanques”, relata.
Junto a un par de vecinas más, Laura está organizando la Navidad: cerrarán la calle principal que rodea el asentamiento, instalarán una mesa larga para la cena y armarán en medio de las mediaguas un árbol de Navidad “gigante” con materiales reciclados de los trabajos de armado de las viviendas básicas y de la instalación de los empalmes eléctricos.