Terremoto en Perú: Oxfam Internacional pide que la reconstrucción se centre en reducir el impacto devastador de futuros desastre

“La población debe aprender cómo construir estructuras asequibles resistentes a terremotos.”
Jacobo Ocharán
Oxfam Internacional
Publicado : 17 Septiembre 2007

  

Un mes después del mortífero terremoto que sacudió el oeste de Perú, Oxfam Internacional ha hecho un llamamiento al gobierno del país para que garantice que la reconstrucción en la zona afectada la haga menos vulnerable a futuras tragedias cuando vuelva a ocurrir un desastre natural.


La organización cree que los planes de reconstrucción pueden reducir la vulnerabilidad ante la muerte y la destrucción.


Mientras la respuesta de emergencia empieza a cambiar hacia la fase de reconstrucción de las ciudades y los pueblos destrozados, Oxfam Internacional pide a las autoridades políticas y nacionales que tomen las medidas necesarias para reducir el riesgo en un país tradicionalmente castigado por terremotos.


El personal de Oxfam Internacional que trabaja en los distritos de Pisco, Humay e Independencia han sido testigos de que algunas familias están empezando a reconstruir sus casas usando los mismos materiales frágiles como el adobe y el bambú con las que estaban hechas sus viviendas antiguas, lo que vuelve a hacerlas vulnerables a sufrir daños o derrumbamientos si se produce otro terremoto.


“Reconstruir de la misma forma, en los mismos lugares y con los mismos materiales es la receta perfecta para un futuro desastre. Las autoridades gubernamentales deben garantizar que las comunidades reciben información sobre las normas básicas para reconstruir viviendas más resistentes a los daños graves o los derrumbes”, explica Jacobo Ocharán, experto en Reducción de Riesgos en Desastres de Oxfam Internacional.  


“Ya está empezando la reconstrucción y la población debe aprender cómo construir estructuras asequibles resistentes a terremotos. Nuestro trabajo sobre la reducción de riesgos en El Salvador nos ha demostrado que adoptando medidas de bajo coste se puede ayuda a prevenir que vuelva a ocurrir tal destrucción”, añade.


Oxfam Internacional (Intermón Oxfam en España) continúa en estos momentos con su programa de respuesta a la emergencia, proporcionando agua potable, servicios de saneamiento y otra asistencia en las zonas urbanas y las zonas rurales más remotas que se han visto afectadas por la tragedia. 


Una vez se haya pasado a la fase de reconstrucción, Oxfam también pondrá en marcha programas de reducción de riesgos en desastres a partir de la experiencia adquirida al ayudar a los gobiernos locales en el norte de Perú a procurarse capacidad de respuesta a las cada vez más frecuentes inundaciones causadas por el fenómeno “El Niño”.


El fondo nacional gubernamental para la reconstrucción (FONSUR) ha anunciado recientemente que, en los próximos uno o dos años, proporcionará 6.000 casas resistentes a los seísmos para familias que perdieron sus viviendas en el terremoto del mes pasado, y que facilitará subsidios para ayudar a que otros afectados puedan reconstruir sus vidas. Según las últimas cifras del gobierno, casi 45.000 casas resultaron destruidas por el seísmo, y más de 13.000 sufrieron daños.


“Las familias que no pueden acceder a las casas resistentes a los terremotos proporcionadas por el gobierno necesitarán ayuda para aprender cómo hacerse casas más fuertes que las que tenían antes. Las autoridades deben comunicar medidas simples que pueden adoptar, como reforzar los ladrillos de adobe con paja u otras fibras, mejorar las técnicas de colocación de los ladrillos y usar materiales para los tejados que sean ligeros”, explica Ocharán. 


“Lo más importante es que los expertos en seísmos deben evaluar el terreno en la región para determinar si es necesario realojar a parte de la población en áreas más sólidas”, añade.
Avances, aunque queda mucho por hacer.


Los esfuerzos por ayudar a la población a recuperarse del desastre han aumentado mucho durante este mes. La mayoría de las familias afectadas tienen ya refugios temporales en los que cobijarse y cocinas comunitarias. Sin embargo, la vida todavía está lejos de normalizarse.  El suministro de electricidad está siendo restaurado gradualmente en el área afectada pero la distribución de agua en la ciudad no es todavía la adecuada. Además, muchos sistemas de alcantarillado fueron destruidos en las áreas urbanas y no se han reparado todavía. Los estudiantes que acudían a escuelas dañadas están esperando que se construyan aulas temporales para continuar las clases.


La actividad económica se está retomando lentamente. Algunos pescadores han vuelto a faenar tras la reparación de sus botes, pero para mucha otra gente el futuro aún es incierto. La cosecha de algodón, que normalmente comienza a finales de agosto, ha quedado pospuesta por la escasez de agua para regar y electricidad. Muchas otras actividades han quedado interrumpidas indefinidamente, dejando a mucha gente de la región sin ingresos.


Aunque no se han producido epidemias graves, la destrucción de instalaciones sanitarias en las áreas afectadas sigue representando un gran riesgo para la salud. Se necesitan más letrinas para evitar problemas de salud pública y mejorar las instalaciones de higiene para las familias que viven en tiendas de campaña en campos de desplazados y otros refugios temporales sin acceso a duchas.


Oxfam Internacional está trabajando con EMA, la empresa municipal de Aguas de Pisco, para proporcionar a la población agua potable. Además, la ONG trabaja en San Miguel, una barriada de chabolas cerca de Pisco donde viven 400 familias. Antes del terremoto tenían agua corriente en sus casas durante tan sólo 30 minutos al día. Oxfam también ha distribuido 200 tiendas y materiales para la construcción de refugios temporales en Humay, Independencia y Túpac Amaru.


“Con la reconstrucción debemos garantizar que las comunidades están mejor que antes, proporcionando mejores sistemas de agua y garantizando que las nuevas viviendas son más sólidas que las antiguas. Es esencial que las autoridades que participan en la reconstrucción trabajen con la población local para evitar que las personas y las familias reconstruyan espontáneamente. La población debe ser consciente de cómo prevenir que una tragedia como ésta se repita”, explica Ocharán.


 

 

 

 

 

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