El factor humano causa los mayores desastres, no la naturaleza

“Podemos salvar vidas y dinero si adoptamos políticas de prevención adecuadas”
Ashvin Dayal
Director Regional de Oxfam Internacional en el sur de Asia
Publicado : 9 de abril 2008

Inactividad política, decisiones infortunadas y mala gestión han contribuido a que el sur de Asia se convierta en la zona del mundo más gravemente afectada por los desastres, según constata Oxfam Internacional en su informe publicado hoy bajo el título Reconsiderar los desastres.


A pesar de que tradicionalmente se considera la naturaleza como la principal causante de estos desastres, el informe elaborado por la agencia humanitaria indica como el factor humano es el que convierte el impacto de un fenómeno natural extremo, como por ejemplo un ciclón, en un desastre humanitario de magnitudes. El informe solicita a los gobiernos y donantes que actúen de manera urgente creando medidas de reducción de riesgos y hagan frente a factores subyacentes tales como la pobreza y la discriminación que dejan a millones de personas en situaciones extremadamente vulnerables ante los desastres.


“El terremoto de Cachemira en el 2005 mató a 75.000 personas, una cifra 12 veces mayor al número de muertes provocadas por el terremoto (de la misma intensidad) que sacudió Japón en 1995” dijo Ashvin Dayal, Director Regional de Oxfam Internacional en el sur de Asia. “¿Por qué? Pobreza, exclusión, desigualdad y políticas insostenibles aumentan la situación de riesgo de los más pobres, especialmente de las mujeres y las minorías”.


Tanto el coste humano como el económico de los desastres en el sur de Asia es enorme. En el 2004 el Tsunami y el terremoto de Cachemira mataron a más de 120.000 personas y dejaron a millones de ellas sin domicilio. Las inundaciones del 2007 afectaron a más de 30 millones de personas en Bangladesh, Indian, Pakistán, Nepal y Sri Lanka. La región pierde hasta un 6% de su PIB anual a causa de las catástrofes.


El cambio climático está agravando la situación. Dos tercios de las emergencias que ocurren en el sur de Asia están relacionadas con el clima. El calentamiento global conlleva una intensificación de los acontecimientos climáticos extremos, que ocurren con mayor frecuencia, intensidad y de forma más imprevisible. El consecuente aumento del nivel del mar tendrá su mayor repercusión en las comunidades del sur de Asia. Por ejemplo, se calcula que en los próximos 50 años, Bangladesh habrá perdido una décima parte de sus cosechas de arroz y una tercera parte de su producción de trigo.


“Pero la buena noticia es que no tiene porque ser así”, comenta Dayal. “Podemos salvar vidas y dinero si adoptamos políticas de prevención adecuadas – según nuestra experiencia, la prevención es mucho más barata que la respuesta posterior al desastre. El problema es que los gobiernos y donantes no priorizan en estas medidas preventivas”.


Gobiernos, donantes y agencias de desarrollo deben integrar urgentemente sistemas de reducción de riesgos ante los desastres y medidas de adaptación al cambio climático en todos sus proyectos de desarrollo, reforzar las infraestructuras, reducir la vulnerabilidad subyacente de las poblaciones y apoyar la capacidad de recuperación de las comunidades.


Según el informe Reconsiderar los Desastres, Oxfam Internacional identifica cuatro ámbitos de acción:


Social: de la reacción a la prevención. Las comunidades deben estar capacitadas para entender cuáles son los peligros que pueden afectarles y prepararse adecuadamente. Para ello, deben contar con el apoyo de sistemas de alarma efectivos y una apropiada cobertura mediática que distribuya el mensaje ante una emergencia.


Físico: estructuras y protección ambiental. Deben reforzarse las infraestructuras de acuerdo con las condiciones locales y los peligros que puedan acechar a la zona, teniendo en cuenta la necesidad de preservar el entorno (medidas que, a su vez, pueden ayudar a la protección de la población ante los desastres).


Económico: reducir la pobreza. La gravedad de un desastre está determinada por la subyacente vulnerabilidad de las personas. Los esfuerzos públicos y la existencia de redes de seguridad financiera puede evitar la pobreza extrema.
Político: protección de los derechos humanos en las crisis, y más allá de éstas. En situaciones de emergencia, las desigualdades sociales existentes se intensifican. Los gobiernos deben combatir las desigualdades económicas, la pobreza y el acceso a la ayuda proveyendo a sus poblaciones derechos básicos tales como los servicios esenciales y la información.


“Cada nuevo desastre hace más profunda la situación de vulnerabilidad de la gente pobre y ralentiza el desarrollo. Actuar tarde ante una emergencia tiene un coste muy alto en vidas y dinero”, comenta Dayal.


En el sur de Asia, Oxfam Internacional trabaja para aliviar la pobreza y el sufrimiento en Afganistán, Bangladesh, India, Pakistan, Nepal y Sri Lanka.

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