Burundi

Burundi es uno de los países más pobres del planeta. Con 8,1 millones de habitantes en 2008, más de la mitad de la población tiene menos de 17 años y la esperanza de vida no llega a los 51 años. Más de un decenio de guerras han dejado al país en una situación más que delicada, en la que la paz es relativa y donde la inseguridad persiste hoy en día.

Burundi depende en gran medida de la ayuda internacional, que supone más de un tercio del Producto Interior Bruto (PIB) del país.

Oxfam en Burundi

El trabajo de Oxfam en Burundi, donde la organización trabaja desde los años 90, se centró al principio en las intervenciones humanitarias, pero progresivamente se ha ido orientando hacia la reconstrucción y el desarrollo, poniendo el acento en la seguridad alimentaria, la justicia social, el derecho a ser escuchados y los derechos de las mujeres.

Oxfam trabaja en el desarrollo de un programa que contribuya a que en 2020 todos los habitantes de Burundi vivan en una sociedad sin violencia, donde las personas hagan uso de su libertad dentro del respeto a los derechos humanos y a los valores solidarios, con una vida digna.

El objetivo es poner la economía y el desarrollo al servicio de las personas, promoviendo mecanismos de prevención eficaces que eviten la aparición de conflictos armados y de desastres humanitarios y que reduzcan el impacto en caso de catástrofes naturales.

Las estrategias que Oxfam sigue para lograr este objetivo son:

  • Apoyo financiero y técnico a los proyectos de desarrollo agrícolas y no agrícolas.
  • Defensa ante las autoridades nacionales.
  • Movilización de las comunidades para el desarrollo.
  • Refuerzo de las capacidades de las ONG.
  • Liderazgo para las mujeres.
  • Participación de grupos marginales.

Oxfam promueve la seguridad alimentaria mejorando el acceso de la población a la tierra y a otros medios de producción agrícola con el objetivo de ser duraderos y sostenibles. También se promueve el derecho a la vida en paz y seguridad a través de una mejora general de las condiciones de vida y una respuesta eficaz ante las catástrofes naturales y aquellas producidas por los seres humanos.

Por otro lado, se busca la participación de la población en la gestión pública, en un entorno en el que se tenga acceso a la información, libertad de expresión y conocimiento de sus derechos. Una sociedad civil activa permite reducir la corrupción y la impunidad.

Los objetivos de este programa también incluyen aspectos denominados transversales, como el impulso al liderazgo de las mujeres, la participación ciudadana, y una especial atención a las personas enfermas de SIDA y a su integración en la sociedad.