Efectividad de la ayuda

Los países pobres tienen dos grandes problemas que influyen seriamente en sus posibilidades de combatir la pobreza. Uno es la cantidad de ayuda que reciben. El otro es la cantidad deuda que tienen que pagar.

Más y mejor ayuda

La pobreza no se erradicará sin un aumento significativo e inmediato de la ayuda internacional.

No obstante, existe un consenso cada vez mayor sobre la eficacia de la ayuda – si no se producen cambios trascendentes en la forma de entregarla, no se le podrá sacar el máximo provecho.

No debe seguir sujeta a la promesa por parte de sus receptores de realizar cambios económicos, como la privatización o la desregulación de sus servicios, el recorte del gasto en sanidad o educación o la apertura de sus mercados. La ayuda debería respaldar los propios planes y caminos elegidos por los países pobres para superar su situación.

Simultáneamente, los países receptores deben contar con las personas y políticas necesarias para que la financiación se utilice con honestidad y transparencia. La ayuda funcionará si se exige que las personas que la gestionan, tanto en el norte como en el sur, tengan que rendir cuentas.

Asimismo, la ayuda debe estar mejor orientada hacia las necesidades de las personas pobres. Para ello es necesario invertir más recursos en áreas como la atención sanitaria básica y la educación.

La deuda

Conseguir que los países en vías de desarrollo reciban la financiación que necesitan es tan importante como la cancelación de las deudas que no pueden pagar.

Países pobres de todo el mundo se están viendo obligados a pagar deudas superiores a los préstamos originales, en lugar de gastar los fondos en recursos esenciales como escuelas y hospitales.

La cancelación de su deuda marcaría una gran diferencia.

Desde que se canceló la deuda de Zambia en 2005, su gobierno ha sido capaz de ofrecer asistencia sanitaria gratuita en las zonas rurales del país, cuyos servicios antes eran muy caros e inaccesibles para millones de personas.

Además, la enseñanza también experimentó un empujón ya que quedaron fondos suficientes para pagar a los 4.500 profesores que se necesitaban desesperadamente.

Millones de niños de Tanzania, Uganda, Kenia y Malawi ahora pueden ir a la escuela gracias al alivio de la deuda y a la financiación recibida.

Lo que podemos lograr – contigo

Nuestra campaña de Salud y Educación exige a los líderes mundiales que cancelen la deuda de los países pobres y aumenten la financiación externa, facilitando así el acceso de las personas a servicios sanitarios, escuelas, institutos y educación para adultos de calidad.

En la Cumbre del G8 celebrada en 2005, las naciones ricas lograron algún avance en estas materias. Se comprometieron a anular parte de la deuda de 42 países y a incrementar en cien mil millones de dólares la financiación para 2010, la mitad de la cual iría destinada a África.

Sin embargo, transcurridos tres años, los líderes del G8 todavía no han acordado unos planes claros para cumplir sus promesas.

Presionalos para asegurar que lo hagan mostrándoles cómo se cumple una promesa.