El Salvador: "Me siento orgullosa de poder sacar adelante a mi familia"

Otilia Chica Díaz es una de las miles de mujeres salvadoreñas que han podido cambiar sus vidas gracias al programa Ahorro Comunitario impulsado por Oxfam.

Ella es presidenta de su grupo de ahorro “Las Divinas”: “Las mujeres se rieron cuando se propuso el nombre, pero yo les dije que todas las mujeres somos divinas y a pesar de las risas, aceptaron el nombre para el grupo”.

Otilia está feliz de poder sacar adelante a su familia por medio de sus propios recursos. “Con mi esposo no teníamos nada. Dormíamos en una hamaca donde mi mamá… Ahora salgo adelante siendo guía local y artesana. Espero darle estudios a mis hijas y que no se queden en 4° grado como yo”. A sus 32 años de edad, esta mujer trabaja junto a su esposo campesino como artesana, guía local y pupusera.  

“Me siento orgullosa de sacar adelante a mi familia, junto a mi esposo que también me ayuda”. Otilia dice estas palabras sin notar que está cambiando los roles tradicionales que han vivido miles de familias, donde solo el hombre mandaba. Ahora ella es dueña de su vida y de sus proyectos. Tiene una familia donde todos trabajan por igual.

Ahorro Comunitario

Un apoyo muy grande en este proceso ha sido su participación en el proyecto Ahorro Comunitario. Oxfam lanzó esta iniciativa en 2007 en El Salvador para desarrollar el hábito del ahorro y el préstamo en comunidades rurales y semiurbanas y para fomentar la organización de las mujeres. En grupos de 10 a 15 personas, las integrantes ahorran un monto conjuntamente establecido y  crean un fondo común. De este fondo, las mismas integrantes pueden tomar préstamos para empezar un pequeño negocio, poder atender alguna emergencia o para mejorar sus condiciones de vida.

El grupo Las Divinas se formó hace más de un año. Las mujeres empezaron ahorrando lo mínimo que podían, 0.25 dólares. Hoy ya están ahorrando hasta dos dólares. “Tenemos un comité para prestar dinero en una emergencia. Si alguien lo necesita, nos reunimos rapidito, se aprueba el préstamo y ya tienen para una medicina o algo de la escuela de los hijos”, comenta Otilia.

Además del servicio de ahorrar y prestar, los grupos de ahorro brindan un espacio seguro para intercambiar, conversar y aprender de experiencias de las otras mujeres y de las charlas que les vienen a dar.

Ganar confianza

“A las mujeres les gusta este espacio. Están muy motivadas… Las charlas de género, violencia intrafamiliar y cáncer son los temas que más han gustado porque en muchos casos las mujeres están siendo violentadas y esto nos ayuda para que ya no haya más discriminación. A mí me gusta participar y compartir lo que aprendo con todo esto”. Otilia está entusiasmada no solo de participar en esta iniciativa, sino porque con todo este aprendizaje ella también adquiere herramientas para ayudar a otras mujeres.

“Todas éramos bien calladas, éramos tímidas, pero ahora ya perdimos la timidez… Había mujeres que no salían de sus casas, pero ahora se ha creado un espacio de confianza para hablar en el grupo y hoy la mayoría participa. Yo creo que el hecho de que no haya hombres en el grupo permite que haya libertad de expresión”. Según explica Otilia, entre todas las participantes plantearon la posibilidad de que los hombres participaran en el grupo, pero la mayoría se negó porque ese es un espacio propio de ellas.

Esto es un reflejo del terreno que han ganado como mujeres, pero aún falta mucho por luchar. Ellas han dado un gran paso: saber que son importantes, que su opinión cuenta, que tienen derechos y deberes. Este espacio nació para ahorrar algunos centavos y tener dinero disponible cuando lo necesitaran, pero se ha convertido en un lugar donde se están formando líderes y mujeres empoderadas y orgullosas de sacar a sus familias adelante.

En sus proyecciones a futuro, están viendo al grupo como una oportunidad para realizar otras actividades productivas como una granja de pollos, un molino o comedores. Por la historia que guarda este lugar lo ha convertido en un sitio turístico que está abriendo otras puertas en el desarrollo de la comunidad y que ellas quieren aprovechar.

Más información

Oxfam en El Salvador

"Siento que he despertado": la historia de Deysi Román

Grupos de ahorro: una nueva fórmula de financiación en Camboya