“Siento que he despertado”: la historia de Deysi Román

Cada vez hay más pruebas de que invertir en una mujer es invertir en el futuro de una comunidad. Deysi Román, a sus 43 años, empieza a entender la importancia de su voz.

Deysi es una de las productoras de San José Villanueva que mejoran sus medios de vida participando en un proyecto de acceso a mercados, tierra y semillas, y empoderamiento, impulsado por Oxfam en El Salvador y la Federación de Cooperativas de la Reforma Agraria de la Región Central (FECORACEN).

“Para llegar hasta donde estoy ahora, he tenido que pasar por muchas experiencias… Siento que he despertado”. Deysi Román está feliz de haber empezado a ir a las capacitaciones en las oficinas de FECORACEN. Ahora ella y su familia tienen un puesto en el mercado de San José Villanueva, los domingos por la mañana, y una tienda en su casa.

“Una crece creyendo que no sirve para nada”. Román cuenta cómo su padre le repetía constantemente que ella no tenía por qué estudiar, que lo único para lo que tenía que prepararse era para tener hijos y cuidarlos. Ella solo completó el primer grado y llegó a la mitad del segundo. Desde entonces, Deysi no creía que pudiera hacer otra cosa más que ser ama de casa y madre.

Mucho por hacer

Cuando empezó a organizarse en la cooperativa Los Naranjos, así como en el comité de mujeres de su comunidad, se dio cuenta que había más por hacer. “Ya no tengo miedo de hablar, conozco mis derechos y deberes. Fui presidenta de la cooperativa. Hoy soy secretaria de la junta de vigilancia. He aprendido a relacionarme con las personas y gente de otras partes. A mi casa han venido a dormir extranjeros y he platicado con ellos. Me siento libre más que todo”.

Los productores y las productoras de San José Villanueva mejoran sus medios de vida gracias a un mejor acceso a mercados, tierra y semillas, y gracias al reconocimiento por parte de las autoridades públicas, consumidores y otras asociaciones que son cruciales para la agricultura campesina sostenible y para el desarrollo económico y social.

“La primera vez que me fui al mercado mi esposo me dijo: ‘¿quién va a cuidar a la niña?’ y yo le respondí ‘usted, lo va a hacer’ y me fui”, comenta entre risas confirmando que su esposo la ha ayudado mucho para que se una a este proyecto. Inicialmente, solo iba ella a vender limones, frijoles y maíz. Ahora él y su hija menor siempre la acompañan a vender al mercado. Ya han ampliado sus productos vendiendo pescado, vegetales y otros cultivos de campesinos de la zona. “Antes los jocotes, se perdían. Ahora salimos a venderlos y ya sacamos otro poquito más”, menciona Román como parte de los avances que han hecho.

Actualmente, alrededor de 5.200 productores y productoras miembros de cooperativas de ocho municipios del departamento de La Libertad han mejorado sus condiciones de vida. Esto se debe a los mayores ingresos que obtienen a través de, entre otros, de la consolidación un mercado de mayoreo y una red de mercados alternativos campesinos justos y solidarios.