Un salvavidas económico para las mujeres en las zonas rurales de Haití

En una zona rural en el oeste de Haití, un grupo de mujeres está expandiendo su negocio de molienda - que esperan dar a la economía local un impulso muy necesario. Informa Caroline Gluck.

“Lo único que hay aquí es desempleo”, afirma con una sombría sonrisa Dumel Deralus mientras hablamos sentados sobre la estructura de hormigón del edificio que pronto albergará la nueva sede de la Organisation for Community Development in Thomazeau (ODECT). Oxfam trabaja con ODECT con el objetivo de mejorar las condiciones económicas y sociales en Thomazeau, a aproximadamente dos horas en coche al noreste de la capital haitiana, Puerto Príncipe.

Thomazeau, en la parte occidental de Haití, es una pintoresca zona rural rodeada de montañas en la que viven 52.000 personas, aproximadamente. La zona se vio escasamente afectada por el terremoto de hace dos años y, de hecho, fue testigo de un gran influjo de personas que llegaban desde la capital tras el seísmo. Sin embargo, es también una zona deprimida económicamente. La mayoría de las personas aquí son “planteurs”, agricultores a pequeña escala que viven de sus tierras y de lo poco que pueden vender en los mercados. Pero el mal estado de las carreteras es uno de los principales problemas a la hora de poder llevar los bienes al mercado y, tal y como me cuenta Dumel, hay pocas oportunidades económicas en la comunidad.

Desarrollo después del terremoto

Dumel Delarus
Dumel Delarus, coordinador de ODECT, espera que el proyecto incremente el acceso de las personas a la comida. Foto: Caroline Gluck

Esto se repite por todo Haití, donde se estima que el 75% de la población no tiene un empleo remunerado y el trabajo es escaso. El desempleo es especialmente elevado en las zonas rurales, donde apenas existen oportunidades económicas, ni siquiera en trabajos temporales. El desempleo ya era un gran problema en Haití mucho antes del terremoto, pero, ahora, limita aún más la capacidad de las personas para reconstruir sus vidas. De acuerdo con un estudio realizado por Oxfam el año pasado, encontrar trabajo es la principal prioridad de las mayoría de los habitantes de Haití.

Por eso, el proyecto con el que Oxfam colabora en Thomazeau aviva las esperanzas de muchas mujeres.

Las mujeres cuentan con su propia sección dentro de ODECT: RAFARE -  Rassemblement des Femmes pour l’Accès aux Ressources Économiques (Agrupación de Mujeres por el Acceso a Recursos Económicos), cuyo objetivo es mejorar su situación económica. El grupo contaba con  una máquina para moler cereales y ganaba dinero procesando el grano que los agricultores y los comerciantes llevaban al centro para moler. Tras el terremoto, Oxfam las contrató para que le proporcionaran cereales molidos que formarían parte del los kit de alimentos que eran distribuidos en los campos al aire libre donde las personas se habían refugiado tras el seísmo. Oxfam está ayudando de nuevo a las mujeres a iniciar una nueva fase del proyecto proporcionándoles fondos y formación e, incluso, consiguiendo la ayuda de expertos haitianos expatriados con conocimientos específicos. El grupo está expandiéndose y modernizando su servicio. El edificio desde el que actualmente trabajan se duplicará en tamaño, permitiéndoles construir instalaciones donde podrán almacenar el grano, procesado o sin procesar, y comprar y vender cereales molidos. Oxfam les ha ayudado a comprar dos nuevas máquinas para moler y les proporciona formación, así como otras herramientas.

Comprando localmente

Marie-Claude Estenfile
Marie-Claude Estenfile, secretaria general de RAFARE. Foto: Caroline Gluck

El objetivo es facilitar que las mujeres gestionen el negocio. Comprarán y venderán a nivel local el grano producido a lo largo de todo el año en lugar de hacerlo de forma estacional, y, en tiempos difíciles (los periodos entre cosechas), podrán vender en el mercado local el excedente almacenado.

“Generará más oportunidades económicas aquí; habrá más trabajo y más influjo de dinero”, afirma Marie-Claude Estenfile, secretaria general de RAFARE. “De abril a junio siempre había escasez de cereales para la venta en los mercados locales. Ahora podremos vender cereales procesados también durante ese periodo.”

“Esto significa, además, que las personas no tendrán que viajar durante más de una hora hasta algunos de los mercados como el de Croix de Bouquets, a 24 kilómetros, para comprar lo que necesitan. Será más fácil comprar alimentos a nivel local, así que contribuiremos a reforzar la cadena de suministro. Los mercados estarán más concurridos; el dinero beneficiará a la economía local.”

Trabajo y comida durante todo el año

Alexina Augustin
“Este será un salvavidas para mí,” dice Alexina Augustin. Foto: Caroline Gluck

Contar con instalaciones de almacenaje adecuadas y poder, así, vender sus propios cereales facilitará que las mujeres trabajen durante todo el año y no sólo durante el periodo de recolección.

Para Dumel Deralus, coordinador del proyecto y de ODECT, el proyecto creará nuevos trabajos y mejorará el acceso de las personas a los alimentos. “Garantizará la seguridad alimentaria de las personas aquí. Durante los periodos difíciles, las personas se veían obligadas a comprar arroz importado y cereales de otros lugares. Ahora tendremos reservas que suministrar y vender a los mercados locales.”

Las personas que forman parte de RAFARE están entusiasmadas con el proyecto, que acaba de ser puesto en marcha. “Me da esperanzas de futuro”, afirma Hermircie Alfred de 40 años. “Espero que podamos comprar y vender cereales a nivel local y durante todo el año.

“Aquí existen muy pocas oportunidades de trabajo” dice Alexina Augustin, de 45 años y madre de ocho hijos. “El único trabajo que podemos encontrar es vendiendo cereales así que este proyecto nos será de gran ayuda.”
 
“Perdí mi casa y mis tierras hace unos meses a causa de las inundaciones y, ahora, no puedo enviar a mis hijos a la escuela. El proyecto es para mi como un salvavidas”.

Más información

La respuesta de Oxfam ante el terremoto en Haití 2010