Optimismo Ciego

Los mitos sobre la asistencia sanitaria privada en países pobres

Publicado : 12 Febrero 2009

Hacer realidad el derecho a la salud para millones de personas en los países pobres requiere expandir los servicios sanitarios para lograr un acceso universal y equitativo.

Son cada vez más los donantes internacionales que promueven una expansión de la asistencia sanitaria privada para alcanzar este objetivo. 

El sector privado puede cumplir un papel en la prestación de salud, pero este documento demuestra que hay una urgente necesidad de volver a examinar los argumentos utilizados en favor del aumento de la provisión de asistencia sanitaria privada en países pobres.

 

Recomendaciones   


Para los donantes


•    Incrementar rápidamente la financiación de la expansión de la provisión de asistencia sanitaria gratuita, universal y pública en países de renta baja.


•    Apoyar las investigaciones sobre los éxitos de la expansión de la provisión pública y compartir estas lecciones con los gobiernos.


•    Apoyar a los gobiernos de los países en desarrollo en los procesos de fortalecimiento de la capacidad para regular a los proveedores privados de asistencia sanitaria ya existentes. 


Para los gobiernos de países en desarrollo


•    Invertir recursos y conocimientos técnicos en estrategias basadas en la evidencia para expandir la provisión pública de servicios primarios y secundarios, incluyendo la inversión de al menos el 15 por ciento del presupuesto gubernamental en salud y la eliminación de las tasas por servicio.


•    Trabajar en colaboración con la sociedad civil para maximizar el acceso y mejorar la calidad de la provisión de asistencia sanitaria pública.


Para la sociedad civil


•    Actuar de manera conjunta para mantener procesos de rendición de cuentas de los gobiernos, mediante la participación en el desarrollo de políticas, el seguimiento del gasto y de la provisión de servicios sanitarios y denunciando la corrupción.


•    Resistir la presión para mercantilizar operaciones y apelar a los donantes de países ricos y a los gobiernos para fortalecer los servicios de salud públicos y universales.