La violencia armada es la principal amenaza a la que se enfrentan los iraquíes, pero la población también está viviendo otro tipo de crisis de una dureza y unos niveles alarmantes. Ocho millones de personas necesitan de manera urgente ayuda humanitaria. Esta cifra incluye a los más de dos millones de personas desplazadas dentro del propio país, y a más de dos millones de refugiados. Muchas personas más viven en la pobreza, sin servicios básicos y bajo la amenaza creciente de las enfermedades y la desnutrición. A pesar de las dificultades que la violencia impone, el gobierno de Iraq, las Naciones Unidas y los donantes internacionales pueden hacer más para proporcionar una ayuda humanitaria que reduzca el innecesario sufrimiento de la población. Si las necesidades básicas de las personas no son atendidas, sólo se contribuirá a una mayor desestabilización del país.
Abordando el reto humanitario en Iraq
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Mientras que una terrible violencia domina la vida de millones de personas de a pie en el interior de Iraq, otro tipo de crisis, también resultado del impacto de la guerra, se ha estado desarrollando lentamente en el país. Hasta ocho millones de personas necesitan en estos momentos ayuda de emergencia. Esta cifra incluye a:
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cuatro millones de personas “que carecen de seguridad alimentaria y necesitan desesperadamente diferentes tipos de ayuda humanitaria”
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más de dos millones de personas desplazadas dentro de Iraq;
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más de dos millones de iraquíes en países vecinos, principalmente en Siria y Jordania, lo que convierte a esta crisis en la crisis de refugiados de crecimiento más rápido del mundo.
Este informe describe la situación humanitaria a la que se enfrentan los iraquíes de a pie, y sostiene que, a pesar de que la violencia y el fracaso en la protección de los derechos humanos constituyen los principales problemas de Iraq, es necesario prestar más atención a las necesidades humanitarias de la población, como la alimentación, el cobijo y el saneamiento. Responder a esas necesidades plantea un serio desafío, dada la falta de seguridad y de instituciones nacionales competentes, pero pese a ello, Oxfam y el Comité de Coordinación de las ONG en Iraq (NCCI por sus siglas en inglés) creemos que puede hacerse más. El gobierno de Iraq podría extender la distribución de paquetes de alimentos, ampliar la cobertura de los pagos de emergencia de dinero en efectivo, descentralizar el poder de decisión y dar apoyo a grupos de la sociedad civil que proporcionan asistencia. La comunidad internacional de donantes y las agencias de Naciones Unidas podrían intensificar sus esfuerzos para coordinar, financiar y proporcionar ayuda de emergencia. Estas medidas no transformarían completamente la difícil situación de los iraquíes, pero contribuirían a aliviar su sufrimiento. Este informe se centra en las necesidades en el interior del país, que son menos visibles, y no se refiere en detalle a la situación de los refugiados en los países vecinos.

