África sufre enormemente por los conflictos y la violencia armada. Además de la tragedia humana que representan los enfrentamientos armados, éstos le cuestan a África unos 18.000 millones de dólares al año y socavan gravemente su desarrollo. Las armas más utilizadas en los conflictos africanos son los fusiles de asalto Kalashnikov. El grueso de estas armas y de las municiones que utilizan (un 95 por ciento) no proviene de África. Para salvar vidas y proteger el sustento de las personas, el Grupo de Expertos Gubernamentales de la ONU que elabora el Tratado de Comercio de Armas debe avanzar rápidamente en 2008 hacia la consecución de un tratado fuerte y eficaz, y todos los gobiernos tienen la responsabilidad de velar por que éste se realice con éxito.
Los millones perdidos de África
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Resumen
Por primera vez, Oxfam Internacional, IANSA y Saferworld han calculado el coste económico que los conflictos armados representan para el desarrollo de África. Angola, Argelia, Burundi, República Centroafricana, Chad, República Democrática del Congo (DRC), República del Congo, Costa de Marfil, Djibouti, Eritrea, Etiopía, Ghana, Guinea, Guinea-Bissau, Liberia, Níger, Nigeria, Ruanda, Senegal, Sierra Leona, Sudáfrica, Sudán y Uganda, han perdido alrededor de 300.000 millones de dólares desde 1990.
Esta cifra equivale a la ayuda internacional recibida de los principales donantes durante ese mismo período. Si este dinero no se hubiera despilfarrado por causa de los conflictos armados, se podrían haber solucionado los problemas del VIH y del SIDA en África, o abordar los problemas de la educación, el agua potable y el saneamiento, además de prevenir la tuberculosis y la malaria.
De nuestras investigaciones se desprende que África derrocha alrededor de 18.000 millones de dólares anuales en conflictos, guerras civiles e insurgencia. Como término medio, el conflicto armado reduce la economía de los países africanos en un 15 por ciento, cifra que seguramente representa un cálculo conservador. El coste real de la violencia armada para las personas africanas puede ser muchísimo mayor.
Estos costes son de muy diversa índole. En primer lugar, estarían los costes directos evidentes de la violencia armada, como son los gastos médicos y militares, la destrucción de la infraestructura, y el cuidado de las personas desplazadas, todo lo cual impide que el dinero se dedique a causas más productivas. Los costes indirectos derivados de las oportunidades perdidas son aún mayores. La actividad económica sufre, o cesa por completo. Los ingresos procedentes de los ricos recursos naturales del continente acaban en manos de particulares en lugar de beneficiar a la población en su conjunto. En los países aumenta la inflación, se incurre en deudas y se reducen las inversiones, mientras que los ciudadanos sufren a causa del desempleo, la falta de servicios públicos y el trauma. Mueren más personas, sobre todo mujeres y niños, por causas derivadas de los conflictos que por el conflicto en sí.
En el transcurso de las investigaciones realizadas para la elaboración de este informe se ha calculado que el precio del conflicto armado para el desarrollo de África ha alcanzado la escalofriante cifra de 284.000 millones de dólares desde 1990. A pesar de ser ésta una cifra elevada, es casi con toda seguridad un cálculo a la baja. Por un lado, esta cifra recoge únicamente el coste del conflicto armado, sin incluir la delincuencia armada, y tiene en cuenta sólo el período que dura el conflicto en sí, mientras que determinados costes de guerra, entre ellos el incremento en el gasto militar y el deterioro de la economía, perduran mucho después de acabados los enfrentamientos. Además, los países vecinos también sufren económicamente por la reducción en el comercio, la inseguridad política y el flujo de refugiados.
La evidencia también indica que el 95 por ciento de las armas más utilizadas en los conflictos africanos no proceden de este continente. El arma que con mayor frecuencia se utiliza es el fusil de asalto Kalashnikov, en su variante AK-47, que prácticamente no se fabrica en África.
Para que las armas cumplan su mortífera misión, precisan de un suministro continuo de municiones. Sin embargo, en África se fabrican muy pocas municiones militares. Aunque resulta imposible de demostrar de forma inequívoca, nuestras investigaciones sugieren que el grueso de las municiones se importa de fuera de África.
Si realmente el coste de la violencia armada es tan elevado, y si la mayoría de las armas provienen de fuera del continente, lo que África necesita con urgencia es poner fin a este flujo de armas hacia los que cometen abusos de los derechos humanos y hacen caso omiso de las “normas de la guerra”. Además de analizar la demanda de armas, también es necesario llevar a cabo iniciativas firmes para restringir la oferta de las mismas. Muchos países africanos, reconociendo la amenaza que suponen para su desarrollo las transferencias irresponsables de armas, ya han realizado esfuerzos considerables para controlarlas.
Sin embargo, muchos gobiernos africanos se sienten decepcionados por la comunidad internacional. Saben que el comercio de las armas es un comercio globalizado, y que las normativas nacionales o regionales, aunque de una importancia crítica, no son suficientes.
En África, como en el resto del mundo, se precisan nuevas normas internacionales sobre transferencias de armas, es decir, un Tratado sobre Comercio de Armas (TCA) riguroso y eficaz. Este tratado no impediría la transferencia responsable de armas a la policía, para su uso en actividades de defensa, para el mantenimiento de la paz u otras finalidades legítimas, pero sí debe prohibir las transferencias de armas donde exista la clara posibilidad de que serán utilizadas para:
- Cometer infracciones graves del derecho internacional humanitario
- Cometer infracciones graves de las normas internacionales de los derechos humanos;
- Menoscabar el desarrollo sostenible.
Si bien es cierto que las causas de la violencia armada son muchas y muy complejas, causas que exigen actuaciones diversas, sostenemos que un TCA fundamentado en estos principios sería una herramienta importante que ayudaría a la reducción de la violencia armada en África.
Por el momento se están llevando a cabo negociaciones a nivel internacional para alcanzar un tratado de este tipo. Hasta la fecha, el apoyo de los países africanos al TCA ha sido fundamental para su éxito. Las negociaciones en las Naciones Unidas están alcanzando una fase crítica. Es de una importancia fundamental que los gobiernos, tanto de África como del resto del mundo, apoyen estas negociaciones y exijan unos resultados rigurosos y eficaces.
Existe la necesidad urgente de reducir el suministro internacional de armas y municiones a África. De no hacerlo, el coste para el desarrollo africano, medido no sólo en dólares despilfarrados sino en vidas destrozadas y oportunidades perdidas, seguirá siendo incalculable.

