Este informe muestra cómo los países en desarrollo sólo conseguirán unas sociedades sanas y formadas si sus gobiernos asumen la responsabilidad de proporcionar los servicios esenciales. Las organizaciones de la sociedad civil y las empresas privadas pueden hacer contribuciones importantes, pero éstas deben estar reguladas e integradas de forma adecuada en sistemas públicos sólidos, y no ser vistas como un sustitutivo. Sólo los gobiernos pueden alcanzar la escala necesaria para proporcionar un acceso universal a los servicios que sea gratuito o fuertemente subsidiado para los pobres y dirigido a las necesidades de todos los ciudadanos, incluyendo las mujeres y las niñas, las minorías y los más pobres. Pero mientras algunos gobiernos han hecho grandes progresos, son demasiados los que carecen de los fondos, la capacidad o el compromiso para actuar.
Aulas con profesores, clínicas con enfermeras, agua corriente, servicios en funcionamiento: para millones de personas de los países en desarrollo es un sueño lejano. Pero estos servicios públicos esenciales –sanidad, educación, agua y saneamiento– son la llave para transformar la vida de las personas que viven en la pobreza.
Establecer unos buenos servicios públicos para todos no es una idea nueva: es la base sobre la que se han construido las sociedades de los países ricos de hoy en día. Más recientemente, otros países en desarrollo han seguido el ejemplo, con resultados impresionantes. Sri Lanka, Malaisia y el estado de Kerala, en la India, por ejemplo, han logrado en una generación avances en sanidad y educación que a los países industrializados les costó 200 años conseguir. Establecer unos buenos servicios públicos no es una idea nueva, pero se ha demostrado que funciona. Debe estar en el centro de los esfuerzos para hacer que la pobreza pase a la historia.
Es un escándalo que en el siglo XXI haya quien viva sin estos derechos humanos básicos; sin embargo, millones de familias todavía lo hacen.
Hoy:
- 4.000 niños y niñas morirán a causa de la diarrea, una enfermedad debida al agua en mal estado
- 1.400 mujeres morirán innecesariamente durante el embarazo o el parto
- 100 millones de niños en edad escolar, la mayoría niñas, no irán a la escuela.
Los gobiernos de los países ricos y las agencias internacionales como el Banco Mundial deben ser socios cruciales en el apoyo a los sistemas públicos, pero con demasiada frecuencia bloquean los avances al no proporcionar un alivio de la deuda y una ayuda predecible que pueda apoyar a los sistemas públicos. También obstaculizan el desarrollo al impulsar soluciones desde el sector privado que no benefician a los pobres.
El mundo tiene capacidad para actuar. Los líderes mundiales han acordado un conjunto de objetivos internacionales conocidos como los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Oxfam Internacional calcula que se requerirían 47.000 millones de dólares extra al año para alcanzar estos objetivos en sanidad, educación, agua y saneamiento. Se puede comparar esta cifra con el billón de dólares del gasto militar mundial anual o con los 40.000 millones de dólares que el mundo se gasta cada año en comida para mascotas.


