La violencia armada desalienta a los haitianos a votar en las elecciones presidenciales

“Muchos residentes en Puerto Príncipe nos han dicho que están demasiado asustados para ir a votar el martes”
Paul François
representante de Oxfam Internacional en Haití
Publicado : 3 Febrero 2006

Haití celebrará las elecciones presidenciales, el próximo 7 de febrero, con la sombra de la violencia armada. La población está expresando su temor a ir a votar, según testimonios recogidos por Oxfam Internacional, lo que podría minar considerablemente una participación electoral que acostumbra a ser muy alta en este país.

Haití celebrará las elecciones presidenciales, el próximo 7 de febrero, con la sombra de la violencia armada. La población está expresando su temor a ir a votar, según testimonios recogidos por Oxfam Internacional, lo que podría minar considerablemente una participación electoral que acostumbra a ser muy alta en este país.

Debido al aumento de los ataques y los secuestros, en Oxfam reclamamos mayores controles para detener la entrada en el país de armas ligeras que siembran el terror entre la población. La situación es especialmente preocupante en la capital, Puerto Príncipe, donde hoy circulan más de 210.000 armas ligeras, la mayoría provenientes del extranjero.



"Muchos residentes en Puerto Príncipe nos han dicho que están demasiado asustados para ir a votar el martes. En los últimos dos años, gente inocente ha sufrido la ola de violencia armada. Las violaciones son habituales en la capital y esto está directamente relacionado con la proliferación de armas", cuenta Paul François, representante de Oxfam Internacional en Haití.



Por motivos de seguridad, las autoridades han reducido el número de colegios electorales distribuidos a lo largo del país, lo que ha provocado el aumento de personas censadas para cada centro de votación. Eso significa que muchos haitianos deberán caminar varios kilómetros si quieren participar en estas elecciones, las primeras desde que se marchara el presidente Jean-Bertrand Aristide en febrero del 2004.



"En Puerto Príncipe rige la ley de la pistola, aunque estén los cascos azules. Es la gente más pobre, la que vive en barriadas como Cité Soleil, la que más sufre. Queda mucho por hacer en Haití y los miembros de Naciones Unidas, incluida España, pueden jugar un papel vital en la negociación de un Tratado Internacional sobre Comercio de Armas", añade François.



NN.UU. debe celebrar el próximo mes de junio una conferencia para debatir un tratado que prohibiría la venta de armas a países susceptibles de utilizarlas para violar los derechos humanos, como está sucediendo en Haití.



La mayoría de las armas que usan los grupos armados haitianos llegan por contrabando desde los países vecinos. Estados Unidos ha sido el principal suministrador de armas, legales e ilegales, desde los años 80. A pesar de que existe un embargo de armas desde 1991, la resolución permite excepciones en “casos concretos”. Estados Unidos se ha acogido a ellas en los dos últimos años, suministrando 2.600 armas a la policía y aprobando otra venta de pistolas, rifles y gases lacrimógenos por valor de 1,9 millones de dólares.


En la última década, varios países incluidos Brasil, Francia, Italia y Reino Unido han aprobado el envío de armas a Haití, según datos de aduana recogidos por Naciones Unidas.

 

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