Luego de un año Oxfam Internacional concluye su trabajo en Pisco

“Hemos puesto mucho énfasis en apoyar el desarrollo de las capacidades de la propia población.”
Frank Boeren
Representante de Oxfam Internacional en el Perú
Publicado : 15 Agosto 2008

Un año después del terremoto que asoló Perú la organización termina sus operaciones de emergencia en Pisco y Chincha.  Ahora hay que reubicar las familias y recuperar sus medios de vida.

Lima, Perú, 12 de Agosto del 2008 – La Agencia humanitaria Oxfam Internacional informó que, luego de haber trabajado durante un año en las zonas afectadas por el terremoto, concluyó el Programa de Emergencia y Rehabilitación que venía realizando en Pisco. Oxfam fue una de las primeras agencias en llegar a la zona, buscando aliviar las necesidades básicas que tenían las mujeres y hombres más afectados, tales como abrigo, techo y acceso a agua segura. En Abril finalizó también el Plan desarrollado en Chincha.

"Los planes de rehabilitación fueron formulados junto con  las autoridades, funcionarios y líderes locales  y regionales. Se hicieron pensando en cómo contribuir a generar desarrollo y disminuir los riesgos a futuro”, señaló Frank Boeren, representante de Oxfam Internacional en el Perú.

Boeren informó que durante este período de tiempo Oxfam Internacional invirtió un total de 2 millones 700 mil dólares en la respuesta a la emergencia y en la rehabilitación. Estos fondos procedieron de AECI, la Agencia Catalana de Cooperación, ECHO, CIDA-CANADA, Oxfam Quebec, Oxfam América, Oxfam Gran Bretaña e Intermón Oxfam. “El financiamiento que aportamos se destinó a fortalecer sistemas locales de agua y saneamiento, desarrollar campañas de salud pública, fortalecer gobiernos municipales y comités locales de defensa Civil, y ayudar a la población para que mejoren sus fuentes de ingreso”, dijo Boeren.

Agregó, además, que durante los tres primeros meses después del terremoto se apoyó con viviendas temporales, se hizo posible que 2,200 estudiantes culminen su año escolar 2007 en aulas temporales, se proveyó de agua segura a la población, se entregaron materiales para el saneamiento y la higiene, y se instalaron letrinas, entre otros. De esta forma se logró apoyar a la población de El Carmen (Chincha), Humay, Independencia, San Clemente, Tupac Amaru Inca, y a la   ciudad de Pisco en agua y saneamiento.

“Hemos puesto mucho énfasis en apoyar el desarrollo de las capacidades de la propia población. Hemos promovido campañas de educación en salud pública, para que la gente supiera cómo manejar el agua y evitar enfermedades, y hemos formado a líderes para que participen en los comités de Defensa Civil. Pero, sobretodo, hemos trabajado con los funcionarios y las autoridades para que desarrollen sus planes y presupuestos tomando en cuenta los riesgos a los que la población está expuesta. Nuestra apuesta es que desarrollando las capacidades de la propia población, de sus organizaciones, y de las instituciones locales se facilita la rehabilitación y se reduce la vulnerabilidad a futuro”, agregó Boeren remarcando el importante rol que los gobiernos locales tienen tanto en la respuesta a la emergencia como en el proceso de rehabilitación.

El representante de Oxfam Internacional explicó que si bien el trabajo en la zona ha concluido, tal como se planificó desde un inicio, es evidente que aún se enfrentan muchos retos. “Tal como lo señala en su comunicado la Asociación de Municipalidades de los Pueblos Afectados por el Terremoto, Amupat, es necesario dar una respuesta integral y hacerlo pronto”, agregó. Esto implica señalar de manera clara la ruta que se va a seguir, reubicar a las familias que están en zonas de alto riesgo, y brindar el financiamiento necesario para que las familias recuperen.

Resaltó también que el problema no es sólo la reconstrucción de las viviendas sino la recuperación de las fuentes de trabajo. “El terremoto ha acentuado la pobreza en que vivían las familias, pues muchos de ellos han perdido sus fuentes de trabajo y no las han podido recuperar.  Las condiciones de inseguridad en las que viven también son una traba para que retomen sus actividades económicas a un ritmo regular, pues la población siente miedo de perder las inversiones que pudieran hacer.

Entonces, mejorar las fuentes de trabajo, reforzar las condiciones de seguridad, dar las facilidades legales para que se puedan construir las viviendas y –sobretodo- seguir trabajando con los alcaldes y las autoridades regionales y junto con la población, siguen siendo los aspectos a priorizar.  Nos sentimos satisfechos de haber apoyado a las autoridades de la zona dando un empuje inicial, ahora ellos deben continuar con el trabajo”, concluyó Boeren.