Farah Mahdi Ibrahim sépare un chevreau de sa mère après sa traite matinale à la ferme de son grand-père a Egeh Hassan dans le Wado Makahiil, Somaliland. Crédit: David Levene/Oxfam
La amenaza del cambio climático debería ser un catalizador para la inversión.

Oxfam hace un llamamiento para la inversión en las zonas donde los pastores deben adaptarse para sobrevivir al cambio climático

“El cambio climático tiene un impacto destructivo en muchos grupos alrededor del mundo.”
Publicado : 21 Agosto 2008

Nairobi, 18 de agosto de 2008. Los pastores del este africano están en una buena posición para adaptarse al cambio climático siempre que existan políticas de inversión adecuadas, como afirmaba hoy Oxfam.

En un informe publicado hoy con el título “Supervivencia del más fuerte: El pastoreo nómada y trashumante y el cambio climático en África Oriental”, Oxfam lanza un llamamiento a los gobiernos y a sus socios por el desarrollo en esta región para que se amplíe la inversión en más políticas de desarrollo, sostenibles en las zonas áridas y semiáridas, que ayuden a los pastores a hacer frente al impacto del cambio climático. Las zonas áridas y semiáridas de África oriental ocupan el 70% del territorio del Cuerno de África. Esta proporción va de un 95% en los territorios de Somalia y Djibouti, a más de un 80% en Kenia, un 60% en Uganda, y entre el 30 y el 60% en Tanzania.

A pesar de la adecuación del ganado trashumante que se conduce en manada a las extensas tierras del este africano, y de su elevada productividad y valor, los pastores que lo cuidan están entre las personas más pobres y vulnerables de África. “Con demasiada frecuencia, el caudal económico directo generado por los pastores no se queda en sus comunidades, y el valor indirecto que produce es desestimado o incluso pasa desapercibido a ojos de las personas con capacidad de decisión”, afirmó Paul Smith-Lomas, director regional de Oxfam.

En Kenia, son los pastores los que aportan la mayor parte de la carne que se consume en el país y con su ganado supusieron una aportación de hasta el 10% del producto interior bruto en el año 2002 y hasta un 25% en 2001. El sector de la ganadería supone el 90% del empleo en las regiones áridas y semiáridas, además de preservar, a través de sus pastores, el medio seco en el que se desarrollan algunos de los ecosistemas kenianos más famosos del mundo y que reportan, en términos económicos, unos 50 billones de chelines kenianos (700 millones de dólares) al año gracias al sector del turismo. En Uganda, el medio de vida del 80% de su población deriva de la agricultura de subsistencia y de la producción ganadera, que genera el 85% de la leche y el 95% de la carne vacuna que se consume en el país. El sector ganadero aporta el 7,5% del PIB anual de Uganda y, sólo en el año 2002, la exportación de cuero y pieles a Europa y Asia generó unos beneficios de 10 millones de dólares para el país. En Tanzania, los pastores son los que controlan el sector ganadero y son dueños del 99% el ganado del país. Este sector aporta el 6,1% del PIB nacional. A través de su sistema de utilización de las tierras, los pastores de Ngorongoro contribuyen de forma notable a los 900 millones de dólares anuales que reporta el turismo.

El informe mencionado anteriormente condena años de marginalización política y económica, de políticas de desarrollo inadecuadas y de luchas por la apropiación de los recursos naturales además de los fenómenos climáticos inusuales que han mermado la capacidad de mantener un medio de vida sostenible a los pastores de esta región. “Si la incidencia del cambio climático se hace más aguda y repercute negativamente o si los pastores serán capaces de adaptarse y sacar partido a las oportunidades que brinde esta situación, dependerá de la forma en que se le haga frente a estos retos medioambientales y de desarrollo, tanto desde el seno de los gobiernos nacionales como a partir de las contribuciones internacionales, por no hablar del grado de participación que se les conceda a los propios pastores en todo este proceso”, puntualizó Paul Smith-Lomas.

Los gobiernos de esta región, desde un punto de vista histórico, nunca tuvieron una verdadera voluntad política o económica de promocionar el desarrollo de las zonas áridas y semiáridas, dado que nunca consideraron a los pastores una gran fuerza electoral digna de atención.

El Ministro de desarrollo del Norte de Kenia y las Tierras Áridas, el señor Mohammed Elmi, está de acuerdo con las conclusiones del informe y añade que “los pastores suponen una aportación importante al PIB de muchos países del este africano, además de proveer la mayor parte de la carne que se consume y de suponer el medio de vida de más de diez millones de personas que viven en las zonas áridas y semiáridas. Estas personas llevan adaptándose a los cambios climáticos durante cientos de años y es esa capacidad de adaptación la que les permite hacerle frente a este reto creciente. No obstante, su adaptación dependerá en gran medida del apoyo y financiación por parte del gobierno”.

Los pastores son los guardianes de los ecosistemas de las tierras secas y proporcionan servicios como la gestión y preservación de la biodiversidad, la protección de la flora y la fauna y del turismo. Más allá de la provisión de servicios básicos como la sanidad y la educación, debe realizarse una inversión en la economía del pastoreo en toda África oriental. Al mejorar la salida al mercado de los productos derivados de este sector, se potenciarán las oportunidades de desarrollo de mercado que son fundamentales para que los pastores puedan obtener el máximo valor de sus productos. En los próximos 10 o 15 años, el cambio climático supondrá la perpetuación de la tendencia actual con escasez de lluvias, más golpes de sequía y episodios impredecibles de lluvias torrenciales”, dijo el señor Elmi.

Oxfam lanza un llamamiento para conseguir políticas de desarrollo adecuadas y para ayudar a aquéllos que ya no consiguen vivir del pastoreo y para los que debe instaurarse un sistema de seguridad social. “Las aportaciones económicas en metálico e in-situ para comprar comida podrían ayudar a los miembros de las comunidades de pastores a cubrir sus necesidades básicas en alimentación, cuidados sanitarios y educación. Las transferencias de dinero, junto con otras intervenciones adecuadas, podrían permitir a los pastores, y a aquéllos que lo fueron anteriormente, tomar sus propias iniciativas de inversión. Por ejemplo, una familia podría elegir entre volver a hacerse con ganado o invertir en otros medios de vida alternativos como la pesca o probando con otro tipo de cultivos. Las comunidades deben estar en el centro de todas las contribuciones para desarrollar su resistencia al cambio climático ya que la adaptación es inherentemente local. El cambio sólo dará resultado si son las personas afectadas las que dirigen el proceso”, señalaba Paul Smith-Lomas.

La amenaza del cambio climático debería ser un catalizador para la inversión. La responsabilidad de contribuir con una mayor inversión en las zonas áridas depende tanto de los gobiernos nacionales como de la comunidad internacional. Los gobiernos de Kenia, Uganda y Tanzania han experimentado un importante crecimiento económico en los últimos años, con un 65,8%, 6,8% y 6,6% respectivamente en el 2005, y un 5,7%, 5,9% y 5,3% respectivamente en el 2006. Estos tres gobiernos están en una posición óptima para financiar parte de esta tan necesitada inversión. Los países desarrollados, y en especial aquéllos responsables del cambio climático, deberían también tomar medidas inmediatas para financiar programas de adaptación al cambio en África oriental.

El informe afirma que la adaptación al cambio climático también implica que parte de las personas que viven del pastoreo tendrían que cambiar de medio de vida. Aunque constituya una actividad económica viable, es necesaria la creación de medios de vida alternativos para las mujeres y hombres que ya no viven del pastoreo y para aliviar la presión sobre las tierras de una población en aumento, además de ampliar el espectro de formas de producción de dinero para las familias de pastores.