Gaza necesita puestos de empleo y no sólo ayuda

“La población que vive en este encierro está rozando el umbral de lo que se considera una crisis humanitaria.”
Jeremy Hobbs
Director Ejecutivo de Oxfam
Publicado : 14 de junio 2010

Oxfam advertía hoy que la economía de Gaza, prácticamente aniquilada después de tres años de encierro, continuará desmembrándose a menos que se suspenda el bloqueo por completo y de inmediato.

El bloqueo israelí sobre la Franja de Gaza cumple cuatro años esta semana, motivo por el cual Oxfam lanza un llamamiento a los integrantes del Cuarteto de Oriente Medio, así como a los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea que se reúnen hoy, para que ejerzan presión sobre Israel y consigan el levantamiento completo e inmediato del bloqueo, de manera que se vuelvan a abrir todas las fronteras y se permita la libre circulación de comercio y personas. Permitir el paso de las provisiones de ayuda humanitaria no es suficiente para que los habitantes de la Franja consigan escapar de la pobreza generada por el bloqueo.

Poco después de que se impusiera el bloqueo allá en junio de 2007, Oxfam junto con otra organización israelí, Gisha, advertían a la comunidad internacional que un bloqueo permanente de la Franja provocaría una mayor dependencia de ayuda para sus habitantes. Pasados tres años, esta funesta predicción resultó ser cierta debido a la pasividad de los dirigentes mundiales. Con una tasa de paro de entre el 40% y el 80%, los habitantes de la Franja dependen forzosamente de algún tipo de ayuda humanitaria para poder salir adelante.

"En los últimos meses, y sobre todo en los días que siguieron a la tragedia del ataque a la flotilla, Israel permitió una mayor entrada de provisiones alimenticias como cilantro, mermelada, galletas y otro tipo de dulces. Aunque dicho gesto es bien acogido, lo que necesita Gaza en realidad son más trabajos, materias primas para su reconstrucción y la activación de la industria y medios para poder exportar sus productos, y no ayuda inmediata y productos de consumo como la mermelada que, sin trabajo, los habitantes de la Franja no pueden permitirse", explicaba Jeremy Hobbs, director general de Oxfam. "La población que vive en este encierro está rozando el umbral de lo que se considera una crisis humanitaria. Se encuentra atrapada en una crisis de dignidad que la comunidad internacional debe ayudar a resolver", puntualizaba el Sr. Hobbs.

Israel permite actualmente la entrada de 100 tipos de provisiones a Gaza, cuando antes del inicio del bloqueo entraban unos 4.000. Las severas restricciones impuestas a las importaciones y la casi completa detención de las exportaciones ha provocado el cierre masivo de la industria dentro de la Franja. Las fábricas no han podido continuar con sus actividades debido a la falta de materias primas, por lo que decenas de miles de personas se han visto sin trabajo. El bloqueo, una especie de castigo colectivo e ilegal ante la ley humanitaria internacional, ha empujado la economía de Gaza al borde del abismo.

"El bloqueo ha provocado una reacción en cadena de tragedias que afectan a gran parte del millón y medio de personas que viven en la Franja. Cuando una fábrica cierra sus puertas porque ya no puede importar ni exportar, no sólo repercute en los trabajadores que pierden sus trabajos, sino que sus familias se ven enormemente afectadas al verse carentes de un sueldo, por lo que pasan a depender de la ayuda humanitaria", explicaba el Sr. Hobbs.

La producción agraria también se ha visto prácticamente paralizada ya que los agricultores ya no pueden exportar sus cosechas y en muchos casos ni siquiera acceder a ellas, puesto que el 30% de las tierras de cultivo de Gaza tienen acceso restringido. Incluso su entonces floreciente sector pesquero se ha marchitado debido a las restricciones de acceso impuestas por la marina israelí a los botes pesqueros palestinos más allá de tres millas náuticas desde la costa. El resultado es que las capturas cayeron un 47% entre 2008 y 2009 y, por lo tanto, este importante enclave pesquero se ha visto obligado a importar pescado congelado de Israel a través de los túneles.

Por otro lado, la mitad de la población de Gaza no supera los 18 años. La circulación de esta parte de la población está restringida debido a una segregación artificial que los separa del resto del mundo y de los territorios palestinos ocupados adyacentes a la Franja. Esta población es un caldo de cultivo de frustración que ha visto minadas sus esperanzas de tener un futuro mejor. En lugar de ver cumplidos sus sueños, la juventud de Gaza apenas cuenta con oportunidades de cara al futuro.

"Este bloqueo ha curtido el carácter de ambas partes y ahora hay toda una nueva generación profundamente marcada por estos tres años de encierro expreso. Privar a cientos de miles de jóvenes de la oportunidad de vivir una vida normal en Gaza no está bien", añadía el Sr. Hobbs. "Lo que necesitan ahora es la apertura completa de las fronteras, que ya son seguras y pueden estar bajo la supervisión de Israel y de la comunidad internacional, si realmente hay voluntad de hacerlo. Fueron los políticos los que provocaron el bloqueo de Gaza y son ellos quienes pueden ponerle fin ahora", concluía el Sr. Hobbs.

El fin del bloqueo no sólo será un respiro para la población de Gaza, sino que constituirá la base de una paz duradera que beneficiará por igual a israelís y palestinos.

 

Más información

 

El trabajo humanitario de Oxfam en la Franja de Gaza

Información complementaria

Comentarios de aquellos habitantes de la Franja seriamente afectados por el bloqueo:

"Yo solía contratar a unas 20 personas en mi barco de pesca y ahora dependo de la asistencia de las agencias de ayuda internacional, como Oxfam. Doy gracias por la ayuda, pero no me gusta que me den un vale para comida. Sólo espero volver a salir al mar y trabajar con mi barco como hacían mi padre y mi abuelo".
- Jamal Bassala, pescador de Rafah al que Oxfam entrevistó a comienzos de junio, sentado a la sombra de su barco, el cual sigue deteriorándose amarrado en el muelle desde que se impuso el bloqueo.

"Desde que me licencié en la universidad, he estado siempre en casa, sin hacer nada más que dormir. Cada vez que me despierto, siento un total desasosiego pensando en la inmensa cantidad de tiempo que he invertido en estudiar para acabar en casa sin trabajo. Las mujeres tenemos gran capacidad de trabajo, pero ahora no hay trabajo debido al bloqueo. Mi hermana pequeña tiene problemas para concentrarse en sus exámenes ya que me ve a mí, aquí atrapada en casa, y piensa que ése es el futuro que le espera".
- Una joven charlando con Oxfam en Beit Lahiya, al norte de Gaza.