Foto: Abbie Trayler-Smith
Los servicios públicos benefician a toda la ciudadanía pero, sobre todo, a las personas más pobres.

El valor de los servicios públicos equivale al 76% de los ingresos de las personas más pobres

“Los Gobiernos deben invertir más en servicios públicos para ayudar a 'desactivar' la bomba a contrarreloj que supone la desigualdad.”
Winnie Byanyima
Directora ejecutiva de Oxfam
Publicado : 3 de abril 2014

La sanidad y la educación son una potente arma en la lucha contra la desigualdad económica global.

Oxfam afirma que los países pueden comenzar a hacer frente a la desigualdad desde hoy mediante un "estímulo económico" directo en los bolsillos de quienes más lo necesitan a través de una mayor inversión en servicios públicos como la sanidad o la educación.

En su informe Gobernar para la mayoría, Oxfam señala que la provisión de servicios públicos, como, por ejemplo, sanitarios o educativos, es el arma más potente en la lucha contra la desigualdad económica global. Los servicios públicos benefician a toda la ciudadanía pero, sobre todo, a las personas más pobres.

En su informe, Oxfam hace referencia a un estudio realizado por la OCDE que indica que, por término medio, el valor de todos los servicios públicos de los que se benefician las personas más pobres equivale al 76% de sus ingresos netos. Invertir en estos servicios tiene el mismo potencial para erradicar la desigualdad tanto en los países ricos como en los pobres, pudiendo llegar a reducirla entre un 10% y un 20%. Por este motivo, los recortes en estos servicios resultan catastróficos.

“El mundo está tomando conciencia del escándalo que supone que las 85 personas más acaudaladas posean la misma riqueza que la mitad más pobre de la población mundial. Una de las cosas más sencillas que los Gobiernos pueden hacer para ayudar a 'desactivar' la bomba a contrarreloj que supone la desigualdad es invertir más en servicios públicos", ha señalado Winnie Byanyima, directora ejecutiva de Oxfam.

Oxfam subraya que, mientras los servicios públicos pueden debilitar la tendencia creciente de la desigualdad, las tasas para los usuarios y las políticas de austeridad que se están aplicando tanto en los países del Norte como del Sur global tienen el efecto contrario. Las tasas en la prestación sanitaria hacen que cada año 150 millones de personas de todo el mundo se vean sumidas en la ruina. En Pakistán, una familia media tendría que destinar el 127% de sus ingresos para enviar a todos sus hijos a una escuela privada de honorarios reducidos.

A pesar de todas estas evidencias, entre 2008 y 2012 más de la mitad de los países en desarrollo recortaron su gasto en educación, y dos terceras partes lo hicieron, también, en sanidad. "Estos recortes perjudican directamente a aquellas personas con una menor capacidad para soportarlos", indica Byanyima.

"Los Gobiernos deben valorar el impacto de los servicios públicos gratuitos y decir ‘no’ a las tasas, los recortes presupuestarios y la privatización de los servicios, que perjudican en mayor medida a las personas más pobres cuando ya, de por sí, la desigualdad inclina la balanza en su contra".

Cada día, 800 mujeres mueren durante el parto. De ellas, 795 en países en desarrollo. Cada año, 57 millones de niños y niñas no asisten a la escuela y hay estudios que indican que las probabilidades de que un menor esté escolarizado durante cuatro años se reducen a la mitad si nace en el seno de una familia pobre.

"Por supuesto, nadie discrepa de que los Gobiernos deben conseguir que más niños y niñas puedan asistir a la escuela y que más mujeres y bebés puedan sobrevivir al parto", afirma. "Pero invertir más en esos mismos servicios puede, además, contribuir a hacer frente a la desigualdad. Resulta obvio".

Oxfam cuenta con programas y trabaja junto a organizaciones socias para apoyar el derecho de las personas a la sanidad y la educación en 64 de los 93 países en los que trabajamos.

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Póngase en contacto con Matt Grainger en matt.grainger@oxfaminternational.org o en el +447730680837.

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