Balkissa, profesora en Malí
Esta es Balkissa Alassane. Es profesora en un colegio del pueblo de N'tahaka, en Malí. También es una ardiente defensora de la igualdad de género en clase. En sus propias palabras: “Yo ayudo a los padres a darse cuenta que educar a sus hijas es educar a la nación entera; es por esto que lucho para que las niñas asistan al colegio. Quiero verlas hacer algo con sus mentes.”
Esta puede ser una dura batalla. Tradicionalmente, en N'tahaka, la educación de las niñas ha sido considerada como menos importante que la de los niños, y más aún; potencialmente peligrosa: “La gente en este pueblo solía enviar sólo los niños al colegio,” explica Balkissa: “A muchos padres les preocupaba que si educaban las niñas sus hijas se volverían demasiado independientes y dejarían el pueblo. Pero yo pasé mucho tiempo discutiendo esto con ellos y ahora los padres tienen el valor de enviar sus hijas al colegio. Ellos han empezado a ver que una mujer también puede estudiar y progresar en la vida y que toda la sociedad se beneficia. Cada año más y más niñas están viviendo al colegio.”
Balkissa piensa que ayudó mucho el resaltar que la educación de las niñas puede representar una diferencia real para la comunidad: “En este pueblo no hay parteras que ayuden a las mujeres a dar a luz y nuestro experto local en salud es un hombre. Pero la creencia local es que un hombre nunca debe tocar a la esposa de otro hombre. Por esto, yo he ayudado a hacerles ver a las personas que si educan a sus hijas, ellas podrían convertirse en parteras y ayudar a las mujeres embarazadas.”
Su pasión ciertamente no ha pasado desapercibida entre sus estudiantes: “Cuando les preguntas a las niñas pequeñas porque quieren venir al colegio dicen: “Quiero convertirme en la rectora del colegio, quiero ser como Balkissa,” y sonriendo añade: “Por esto siento que quiero quedarme y ayudarles a que sus sueños se conviertan en realidad.”
Y Balkissa no sólo lucha por las niñas lucha. Al haber estudiado en una ciudad grande, es muy consciente que la educación cambia de acuerdo con el lugar donde viva la gente. En esta parte de Malí la mayoría de las personas son pastores: (agricultores nómadas que llevan el ganado a pastar y que se desplazan frecuentemente para darle la oportunidad a la tierra de recuperarse). Es común, explica, que los niños dejen de asistir al colegio durante varios meses debido a que se han ido con sus padres. Muchos regresan: “Habiéndolo olvidado todo”, por lo que Balkissa está involucrada en proyectos que permitan a los niños quedarse con otras familias mientras sus padres están ausentes.
“Pienso que es una injusticia que algunos niños en las ciudades reciban una educación y otros niños en los pueblos no.” dice y continúa: “Creo que debería existir igualdad. Quiero ver cambios en el futuro. Tenemos que encontrar la manera de que todos tengan una educación, porque de otra manera, pienso que la educación puede generar diferencias entre las personas.”
Hay muchas cosas que Balkissa quisiera que cambiaran. Para empezar, el colegio del pueblo sólo tiene tres profesores para cinco clases: “Necesitamos más profesores capacitados,” dice: “Necesitamos salones de clase. Necesitamos formación actualizada para nuestros profesores. Y también guías que nos ayuden a mejorar nuestra capacidad para la enseñanza y hacer mejor nuestro trabajo. Tenemos todo el entusiasmo del mundo pero no los medios o la formación para ser mejores profesores. Quiero que el Gobierno de prioridad a la educación” Y concluye: “Con tan sólo un poco de ayuda gubernamental, podríamos hacer mucho más.”
Si una persona puede hacer lograr cambios, imagina lo que seis millones pueden hacer.
