
El Gobierno de Georgia ha comenzado recientemente a priorizar la privatización del sector de la salud. El Gobierno calcula que el 15 por ciento de la población del país vive en la pobreza absoluta y ha prometido garantizar un acceso a salud gratuita para esta franja de población a través de programas financiados por el Estado. Sin embargo, se estima que el porcentaje de personas que viven en condiciones de pobreza alcanza un 35%, lo que significa que el nuevo sistema va a dejar a muchas personas fuera. También existen muchos interrogantes acerca de la atención gratuita proporcionada por el Gobierno, la cual no es general y no cubre el coste de algunas medicinas. Muchos creen que el nuevo sistema privado de salud está afectando negativamente a los georgianos y que quienes más sufren son las personas pobres.
Como defensora del pueblo que trabaja para una organización local, Step Forward, Nana hace un seguimiento del acceso a la atención primaria de la población en Batumi y de los pueblos próximos: “Ayudo a proteger y defender los derechos de los pacientes,”explica: “Yo les ofrezco información y asesoría sobre sus derechos y los beneficios de que disponen. Les oriento sobre los programas de salud existentes a nivel local y nacional, y les entrego documentación y hago presión para conseguir cambios.”
Después de haber conversado con las personas que no tienen acceso a la atención médica básica, Nana está convencida que el nuevo sistema tiene que cambiar: “El gobierno necesita mejorar y modificar la asistencia a la salud para incluir a las familias que no clasifican en el sistema pero que genuinamente lo necesitan. Los criterios de selección deben ser diseñados para incluir a todas las personas pobres y deben garantizar el acceso a los programas médicos estatales y a los seguros de salud. El Gobierno debe también asegurarse que las personas reciban información completa y correcta sobre los beneficios que otorga el Estado y sobre sus derechos.”
La situación actual muestra los problemas que pueden surgir cuando un sistema de salud de buena calidad y gratuito no está al alcance de toda la población. Nana cuenta con consternación las historias de las personas que no tienen acceso al tratamiento del Estado debido a que no pueden pagar, pero mantiene su total compromiso con el trabajo: “yo amo mi trabajo y lo que hago. Cada día que puedo ayudar a las personas que lo necesitan, es un día feliz para mí.”

