Sri Lanka - Casa para los más necesitados

“Nunca imaginamos que podríamos trasladarnos a una casa como esta en nuestra vida.”
Letcha

Ponnomma espera poder trasladarse a su casa. Esta viuda de 54 años no ha vivido nunca en una como ésta, una de las 600 de bajo coste que estamos construyendo desde Oxfam Internacional junto a organizaciones locales en Sri Lanka para familias que viven en la extrema pobreza que fueron afectados indirectamente por el tsunami.

Ponnomma espera poder trasladarse a su casa. Esta viuda de 54 años no ha vivido nunca en una como ésta, una de las 600 de bajo coste que estamos construyendo desde Oxfam Internacional junto a organizaciones locales en Sri Lanka para familias que viven en la extrema pobreza que fueron afectados indirectamente por el tsunami.

“Nuestra casa se completará en enero, cuando tenga lugar la ceremonia de buen augurio del Pongal. Tendremos una celebración feliz”, sonríe Ponnomma, madre de ocho hijos, cuando dos dos de sus hijas, Letcha de 17 años y Nishanthini de 13, miran.

Su nueva casa, que está siendo construida por la organización local con la que colaboramos en Oxfam Internacional AWF (Affected Women's Foundation) en el pueblo de Navatkadu, en el distrito de Ampara, se empezó en juliol de 2007 y ahora está construida a nivel de dintel.

La suya es una de las 600 casas de bajo coste que estamos construyendo desde Oxfam Internacional en Sri Lanka para personas que viven en la extrema pobreza, además de las más de 270 que están siendo construidas para aquellos que perdieron sus casa en el tsunami.

En Oxfam Internacional creemos que la mitigación de conflictos y la equidad dictan que familias que viven en extrema pobreza pero sólo fueron indirectamente afectadas por el tsunami deben beneficiarse de la intervención. Muchos de los receptores de estas casas de bajo coste ya se están beneficiando de préstamos de Oxfam Internacional para medios de vida, pero hubieran continuado viviendo en casas muy precarias dado que el tsunami no destruyó su vivienda original.

Ponnomma, de 54 años, viuda, que ha vivido toda su vida en chabolas estrechas y débiles, fue precisamente el tipo de persona que pretendía beneficiar este enfoque. “Mis vecinos acordaron que necesitábamos una casa”, dice. Ella y su hijo menor están viviendo actualmente con una de sus hijas casadas y su familia, hasta que su casa esté completa.

“Nunca imaginamos que podríamos trasladarnos a una casa como esta en nuestra vida”, dice Letcha, asomándose por el hueco donde dentro de poco habrá una ventana.

AWF está construyendo 5 casas como esta en esta población y realizó consultas a los beneficiarios propuestos antes de empezar a construir. “Quería una cocina pequeña y que la entrada de la casa estuviera orientada al este porque trae buena fortuna.”, explica Ponnomma.

Oxfam Internacional y AWF pusimos en práctica un riguroso proceso para asegurar que se seleccionaban a las personas correctas para brindar esta asistencia.

“En primer lugar, colgamos cartels anunciando que empezaríamos el proyecto de viviendas en esta población, invitando a la gente a solicitarlas. Entonces entregamos un cuestionario para valorar quienes eran los más pobres,” dice Usha Ananaprakasam, de AWF.

Además de construir estas casas en Navatkadu, AWF tiene un programa de medios de vida para mujeres y ha dirigido una serie de eventos con el objetivo de potenciar la concienciación sobre temas de género, incluyendo la violencia doméstica y los derechos de las mujeres.

“Nos dimos cuenta de que las mujeres eran muy vulnerables porque dependían de los hombres y eran con frecuencia víctimas de la violencia doméstica,” explica Ananaprakasam. “Esperamos que eliminando esta dependencia de los hombres para sus ingresos, podremos cambiar la actitud de los hombres hacia las mujeres y reducir así la incidencia de la violencia doméstica. Animamos a los hombres a participar en nuestras actividades de género con la esperanza de que cambien su actitud.”

Por ahora, Ponnomma cuenta los días que faltan hasta que le entreguen las llaves de la casa. Está convencida de que beneficiará a la familia durante años: quiere traspasar las escrituras de propiedad de su casa a su hija más pequeña, Nishanthini.

Texto original: Roy Probert/Oxfam
 

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